El sarro es un depósito mineral que se acumula en las superficies de distintos aparatos de la casa. Esta incrustación calcárea se forma por los minerales presentes en el agua y puede afectar el funcionamiento de los electrodomésticos, por lo que quitarlo es indispensable para evitar cualquier desperfecto.

Para eliminarlo, existen métodos sencillos e ingredientes accesibles que suelen encontrarse en cualquier cocina.

Cómo quitar el sarro de la pava eléctrica

El primer método, y el más usado, es el vinagre blanco: se llena la pava con una mezcla de partes iguales de agua y vinagre, sin superar el nivel máximo de líquido que indica el aparato. Luego, se enciende hasta que el líquido se caliente y, una vez apagado, hay que dejar reposar la mezcla durante 15 a 20 minutos para que actúe.

Pavas eléctricas, limpiarlas y descalcificarlas: Foto: Shutterstock

Posteriormente, se vacía la pava y se enjuaga varias veces con agua limpia. Si se mantienen restos de sarro, se puede repetir el procedimiento.

Antes de volver a usarla, se recomienda calentar agua limpia una o dos veces y descartarla, para eliminar cualquier olor o sabor residual.

Otra opción eficaz es el ácido cítrico para descalcificar, siempre siguiendo las proporciones indicadas en el envase. La medida recomendada es de 15 gramos de ácido cítrico por cada litro de agua. Si tu pava eléctrica tiene capacidad para medio litro de agua serían 7,5 gramos.

Pavas eléctricas, limpiarlas y descalcificarlas: Foto: Shutterstock

¿Con qué frecuencia deberías descalcificar tu pava eléctrica?

La acumulación de minerales varía según la dureza del agua y la frecuencia de uso del electrodoméstico, pero el momento de descalcificar tu aparato llega cuando los depósitos blancos son visibles en el interior, hay un fondo opaco o con pérdida de brillo metálico o aparece sarro rápidamente tras poco tiempo de uso.

Hábitos sencillos para prevenir la acumulación de sarro

Para evitar que se forme una capa de minerales y extender la vida útil de tu electrodoméstico, se recomienda vaciar el exceso de agua para que no quede estancada luego de cada uso.

Otra buena práctica es dejar ventilar la pava luego de usarla para que los restos de humedad puedan secarse correctamente y así se evita la posible formación de sarro.