“¿Qué representa un objeto en la vida? A veces no es un objeto: es una historia, es una persona, es un recuerdo que no encontró otra forma de quedarse”. Esa es la premisa de Galería de objetos tristes, una obra que se estrenó a principios de este mes en el Teatro Payró de la mano de Proyecto Prisma, una compañía creada por cinco integrantes que se conocieron en la Universidad Nacional de La Matanza.

La obra es un texto original escrito por Julieta Azul Herrera y Sol Memere, quienes también dirigen la puesta en dupla. Max Granson fue el primero en leer el libreto después de las autoras, y propuso llevar el proyecto adelante. A ese equipo de tres, se sumaron Santiago Otero y Milena Ruggia, “y el momento en el que asignamos los roles nos dimos cuenta de que habíamos creado un equipo de trabajo increíble”, asegura Granson. “La obra ya no estaba en un borrador, sino en la mente de los cinco; ese fue el primer paso”, comenta.

La historia transcurre en una galería antigua de Buenos Aires, donde “los objetos no solo se compran y venden: conservan las historias de quienes alguna vez los poseyeron”, reza la sinopsis de Galería de objetos tristes. Hay tres personajes centrales: Horacio es el dueño del lugar, quien se resiste a reducir los objetos en mera mercancía, aunque eso le signifique perder el negocio; su empleado, Nicolás, busca encontrar su lugar en la ciudad, mientras intenta comprender este universo para así poder salvar la tienda. Por eso, acude a Miluy, una influencer decidida a ayudar a recuperar el local, quien además trae con ella la lógica de las redes y la urgencia del mundo de hoy.

Galería de objetos tristes es una producción de Proyecto Prisma, una compañía de egresados de la UNLaM.

El trabajo diario en una compañía independiente se sustenta sobre el vínculo de los integrantes que, mientras mantienen la amistad como faro, también tienen que sostener la distancia profesional que exige ser socios. Según sus propios miembros, Proyecto Prisma nació “con la convicción de que el teatro puede ser un espacio para detenerse a mirar lo que el mundo ya no se toma el tiempo de observar”, y en esta primera producción, se “plantea desde el inicio su sello artístico: historias íntimas, atravesadas por la memoria y los vínculos, contadas a través de lo cotidiano un objeto, un gesto, un silencio”.

La preparación de la obra llevó alrededor de diez meses, desde el momento en que se comenzó a planificar hasta su estreno. “Fueron meses de mucho trabajo y de mucho profesionalismo. A pesar del trabajo sin descanso, estamos orgullosos de haberlo podido hacer en tan poco tiempo; para nosotros esa fue la clave”, expresa Max Granson, productor general de la pieza teatral.

Las entradas generales valen $25.000, con descuentos especiales para estudiantes y jubilados.

Galería de objetos tristes se estrenó el 3 de octubre en el Teatro Payró de CABA, ubicado en San Martín 766. Quedan funciones los sábados que restan del mes: el 17, 24 y 31, a las 19. La obra tiene una duración de 60 minutos y las entradas van desde $18.000 para jubilados hasta $25.000 para el boleto general. “El plan para el año que viene es volver con una segunda temporada, aunque también nos encantaría que la obra llegue algún día a cada rincón de la Argentina”, explica Granson. “Es por este deseo que estamos abiertos a nuevas propuestas y espacios para la obra, sin dejar de mencionar que también somos una compañía de teatro que tiene la intención de producir otras obras propias o de otros autores”, concluye.