Un equipo de investigadores del Feinstein Institutes for Medical Research logró lo que hasta ahora se consideraba imposible: restaurar la función de la mano y la sensación táctil en una persona con tetraplejia completa, con mejoras que persisten más de dos años después de finalizada la intervención.

El estudio fue publicado esta semana en la portada de Nature Medicine y representa un hito en la historia de las interfaces cerebro-computadora.

El sistema, denominado "doble bypass neural", combina implantes cerebrales con inteligencia artificial y estimulación eléctrica de la médula espinal, según explicó la institución en un comunicado.

A diferencia de tecnologías anteriores, no solo compensa la lesión mientras el dispositivo está activo: reorganiza físicamente los circuitos nerviosos dañados, un proceso conocido como neuroplasticidad.

El sistema, llamado 'doble bypass neural', combina electrodos cerebrales, IA y estimulación eléctrica de la médula espinal. Foto: Feinstein Institutes for Medical Research.

El participante del ensayo clínico es Keith Thomas, un hombre de 48 años oriundo de Massapequa, Nueva York, que quedó con tetraplejia completa tras un accidente en un clavado. Cuando se incorporó al estudio, apenas 13 meses después de su lesión, no podía levantar los brazos hasta su cara, sostener objetos ni sentir nada en sus manos o muñecas.

Cómo funciona el sistema

El procedimiento comenzó con una cirugía de 15 horas a cráneo abierto en la que se implantaron cinco microelectrodos en el cerebro de Thomas: 128 canales registran señales del córtex motor y 96 canales lo hacen del córtex sensorial.

Algoritmos de aprendizaje automático decodifican las intenciones de movimiento a partir de esas señales con una precisión de hasta el 84,6 por ciento, sostenida durante cinco meses sin necesidad de recalibración.

Cuando Thomas piensa en mover su mano, la inteligencia artificial traduce esas señales neuronales en patrones de estimulación eléctrica que activan los músculos del antebrazo.

Keith Thomas, de 48 años y con tetraplejia total desde un accidente, fue el primer paciente del ensayo clínico. Foto: Feinstein Institutes for Medical Research.

Al mismo tiempo, sensores de fuerza integrados en una ortesis impresa en 3D miden la presión durante los agarres y envían señales al córtex sensorial, generando la percepción de tacto en zonas específicas de la mano.

La precisión del sistema es notable. Thomas logró tomar y levantar cáscaras de huevo vacías sin romperlas en el 87 por ciento de los intentos. Y pudo hacerlo mientras mantenía conversaciones, lo que indica una carga cognitiva significativamente menor que la de sistemas anteriores.

Fuerza, sensación y recuperación duradera

A lo largo de 35 semanas de intervención, Thomas registró aumentos estadísticamente significativos del 86 por ciento en la fuerza del brazo derecho y del 62 por ciento en el izquierdo. Un hombre que al inicio del estudio no podía llevar las manos a su cara logró rascarse la nariz y limpiarse la boca de forma independiente.

Para restaurar la sensación táctil, el equipo desarrolló una técnica llamada "espejeo cortical", que consiste en registrar los patrones de actividad cerebral durante el tacto imaginado y "reproducirlos" mediante estimulación eléctrica del córtex sensorial mientras se estimula simultáneamente la médula espinal y la piel.

El dispositivo le permitió tomar huevos sin romperlos, rascarse la nariz y sentir el pelaje de su perra. Foto: Feinstein Institutes for Medical Research.

Tras aproximadamente 25 semanas de esta intervención sobre la muñeca derecha, Thomas recuperó la capacidad de sentir el tacto en una zona que había estado completamente insensible desde su lesión.

Las mejoras no desaparecieron al finalizar el estudio. "Notablemente, en un seguimiento reciente, se comprobó que esas ganancias persistían después de más de dos años. Esto es increíblemente alentador", afirmó Chad Bouton, doctor en Filosofía, profesor del Instituto de Medicina Bioelectrónica del Feinstein Institutes y autor correspondiente del estudio.

El propio Thomas describió el impacto en su vida cotidiana. "Poder sentir la mano de mi hermana, acariciar a mi perra y sentir su pelaje: esas experiencias que la lesión me quitó han sido restauradas", dijo.

"Pero más allá de las sesiones del estudio, ahora puedo rascarme la cara y limpiarme los ojos de forma independiente. La tecnología me devolvió tanto la conexión como el sentido de mí mismo", agregó.

Alcance clínico y próximos pasos

La lesión medular afecta a unos 15 millones de personas en todo el mundo, más de la mitad de las cuales padecen tetraplejia con compromiso de brazos y manos. Recuperar la función manual es la prioridad número uno para quienes viven con tetraplejia, por encima de caminar o de recuperar el control de esfínteres, aunque hasta ahora esa recuperación era extremadamente infrecuente en lesiones cervicales completas.

A diferencia de tecnologías anteriores, reorganiza físicamente los circuitos nerviosos: las mejoras persisten más de dos años. Foto: Feinstein Institutes for Medical Research.

"Esta investigación tiene potencial para millones de pacientes y abre posibilidades para futuras aplicaciones clínicas que podrían ayudar a cientos de miles de personas que viven con parálisis", sostuvo Bouton.

"Este enfoque es una nueva forma de tratar la parálisis severa: no solo estamos evitando la lesión, sino que realmente estamos recableando el sistema nervioso", indicó.

Kevin J. Tracey, médico, presidente y CEO del Feinstein Institutes, consideró que el trabajo "abrió nuevas posibilidades terapéuticas para restaurar la función después de lesiones en el cerebro y el sistema nervioso". El sistema ya fue incluido en el Salón de la Fama de los Mejores Inventos de la revista TIME, que reconoce los 25 inventos más influyentes del último cuarto de siglo, y también integró la lista de Mejores Inventos de 2024 de esa publicación.

El equipo trabaja ahora en una ampliación del ensayo clínico para incluir participantes con distintos niveles de lesión medular y potencialmente con otras condiciones neurológicas como el daño por accidente cerebrovascular.

Además, ya completaron un estudio adicional en el que Thomas utilizó su implante cerebral para ayudar a otro participante con lesión medular a mover su mano, mientras él percibía sensaciones táctiles cuando el otro tocaba distintos objetos, un paradigma que el equipo denomina "bypass neural interhumano".