En 1985, siendo aún adolescente, Belkis Ayón descubrió la Sociedad Secreta Abakuá a través del libro El Monte, de la antropóloga Lydia Cabrera. Ese descubrimiento casual fue la génesis de un proceso de investigación que le absorbió durante toda su trayectoria, truncada de forma prematura en 1999, cuando Ayón, que, a pesar de su juventud, ya gozaba de un gran reconocimiento en el ámbito artístico, se quitó la vida. Detrás dejó un conjunto de obras que ocupan un lugar destacado dentro de la historia del grabado contemporáneo cubano e internacional.
Belkis Ayón. Mito y desobediencia, podrá visitarse hasta el próximo 12 de octubre en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires. Foto: Alejandro Guyot, gentileza Malba.
La referencia surge del catálogo de la primera gran retrospectiva de Belkis, titulada Colografías, en el Museo Reina Sofía, de Madrid, que tuvo lugar en noviembre de 2021 y reunió cerca de 80 de sus obras realizadas entre 1986 y 1999. Esa exposición tenía previsto venir a la Argentina, concretamente al Malba, pero diferencias entre los legatarios de Ayón dejaron la muestra en stand by.
Hoy el Malba abre la exhibición de la artista, Belkis Ayón. Mito y desobediencia, que podrá visitarse hasta el próximo 12 de octubre, con siete obras de la Colección Eduardo Costantini, incluidos los trabajos pertenecientes a la Colección Daros, que fue adquirida el año pasado por el fundador del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires.
Una de las obras exhibidas estuvo en la última exposición de Malba Puertos, todavía abierta al público, y fue trasladada a esta muestra en el Malba, pero las demás constituyen una novedad.
Belkis Ayón. Mito y desobediencia, podrá visitarse hasta el próximo 12 de octubre en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires. Foto: Alejandro Guyot, gentileza Malba.
Cofradía hermética
Toda la producción de la artista cubana hoy exhibida está atravesada por la hermandad Abakuá. La elección de esa cofradía hermética como eje central de su trabajo artístico convirtió al mito de Sikán en un referente fundamental y en su alter ego.
La leyenda africana narra la historia de la princesa-diosa Sikán, que, a orillas del río próximo a la tribu efik, encuentra un pez –Tanze– animado por un espíritu sobrenatural. El secreto debía permanecer inviolable, pues su revelación traería la condena a muerte de Sikán.
Belkis utilizó esta fábula para confrontar problemáticas que le preocupaban y eran de índole social, cultural e ideológica. Unos años antes de su muerte, la artista cubana había alcanzado ya un importante reconocimiento a nivel internacional, llegando incluso a representar a Cuba en la Bienal de Venecia de 1993.
Ayón, que en la apertura de la exposición en el Malba aparece trabajando en un video en blanco y negro, lo que permite comprender mejor su método de trabajo, revolucionó la técnica del grabado mediante la colografía.
Belkis Ayón. Mito y desobediencia, podrá visitarse hasta el próximo 12 de octubre en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires. Foto: Alejandro Guyot, gentileza Malba.
Esta técnica está basada en matrices construidas como collages de materiales, lo que crea un lenguaje visual expresivo con diversas texturas. Si el visitante hace un zoom sobre cada obra para observar de manera más nítida todo lo que la artista narra, encontrará las huellas de la cosmovisión fascinante y única que tienen los pueblos africanos.
Con la curaduría de María Amalia García, Alejandra Aguado y Nancy Rojas, la exhibición nos permite asomarnos a la enorme riqueza que la diáspora africana dejó en Cuba, diferente a la que podemos apreciar en el arte de Brasil, por ejemplo. Abakuá era una hermandad originada en la región del Calabar –actual Nigeria– que llegó a Cuba en el siglo XIX con la trata de esclavos.
Belkis Ayón. Mito y desobediencia fue curada por María Amalia García, Alejandra Aguado y Nancy Rojas. Foto: Alejandro Guyot, gentileza Malba.
A los 17 años, cuando cursaba el tercer año de grabado en la Academia de Arte San Alejandro de La Habana, Belkis comenzó a investigar ese mito a partir de la lectura del libro El Monte, de Lydia Cabrera. La producción de la antropóloga cubana, que desplegó sus estudios sobre espiritualidad y diversidad religiosa de origen africano en Cuba, fue esencial en la formación de Ayón.
En cada una de sus obras expuestas, la naturaleza poliédrica de Abakuá, que también funcionó en Cuba como un grupo mutualista masculino con un rol social adicional, con veto para las mujeres, le permitió a Ayón reflexionar sobre la marginalidad, la discriminación de género, la censura, la violencia del poder y la injusticia, asuntos todos que sutilmente fue incorporando a sus obras.
Belkis Ayón. Mito y desobediencia, podrá visitarse hasta el próximo 12 de octubre en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires. Foto: Alejandro Guyot, gentileza Malba.
Una pieza fundamental
Belkis reinterpreta el mito fundacional, lo adecua a los conflictos contemporáneos que quiere manifestar a través de sus grabados.
Representa a sus personajes como cuerpos híbridos, que tanto pueden ser hombres como mujeres, sin identidad racial ni de género, rodeados de una puesta casi escénica, como se observa en “La cena”, de 1991, una pieza fundamental en la trayectoria de Ayón, cuyo formato va más allá de la dimensión del grabado. Juega con la superposición de planos y de texturas en esa obra, que ocupa un lugar central en la muestra del Malba.
“La cena” es intencionalmente sincrética. Combina la reinterpretación del mito fundacional de Abakuá y “La última cena”, de simbología claramente cristiana. Su visualidad monocromática en blanco, negro y grises es muy llamativa.
Belkis Ayón. Mito y desobediencia, podrá visitarse hasta el próximo 12 de octubre en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires. Foto: Alejandro Guyot, gentileza Malba.
El profundo simbolismo de las obras de Ayón tiene un correlato en su maestría plástica para crear composiciones, yuxtaponer escenas y referirse, con una gran carga dramática, a cuestiones universales. Se observa en “Desobediencia”, de 1998, obra que ya estuvo en Malba Puertos, pero que se lee de otra forma en el conjunto que se ha montado en la sala del subsuelo del Malba, detrás de la tienda.
Como se lee en el catálogo de la retrospectiva del Reina Sofía, Ayón no solo tuvo la oportunidad de ser testigo del ambiente de cuestionamiento crítico de las artes plásticas cubanas de su época e interactuar con muchos proyectos, sino que también pudo estudiar las técnicas del grabado bajo la tutoría de creadores que ya eran figuras reconocidas por el carácter innovador de sus obras.
Claro que, sin duda, toda la cosmovisión africana cuyas huellas bebió a través de Lydia Cabrera fue determinante en sus trabajos rituales, simbólicos, extraordinariamente sincréticos.
Belkis Ayón. Mito y desobediencia, podrá visitarse hasta el próximo 12 de octubre en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires. Foto: Alejandro Guyot, gentileza Malba.
Belkis estudió a Sikán de manera profunda. Tomó distancia del mito a la vez que se apropió de toda la cultura que lo rodeaba.
Creó, como destacan los críticos, una nueva narrativa en la cual la mujer es el eje de la historia. Y aunque carece de poder en la cofradía Abakuá, su significado es más vasto, porque sus colografías representan un mundo de cuestiones tan diversas como contemporáneas. Hoy, totalmente vigentes.
Belkis Ayón. Mito y desobediencia, podrá visitarse hasta el próximo 12 de octubre en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Av. Pres. Figueroa Alcorta 3415), de jueves a lunes de 12 a 20 y miércoles de 11 a 20. Visitas guiadas: Lunes a las 17:00.
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