La trama urbana de la Ciudad de Buenos Aires está conformada por casi 12.200 manzanas; y se estima que el 42% son atípicas. En el catastro oficial se identifica a estas manzanas como aquellas que poseen lados irregulares o geometrías complejas; porque se encuentran junto a las vías o debido al trazado de diagonales como, por ejemplo, Díaz Vélez.
A lo largo de la trayectoria de esta avenida -y San Martín, su continuación-, se van conformando muchas manzanas atípicas; la mayoría triangulares, algunas tan chiquitas que sólo tienen una propiedad.
En una de estas manzanas triangulares de Caballito los vecinos atraviesan una convivencia en permanente tensión.
Gracias a un convenio urbanístico otorgado en 2021, se lleva a cabo una torre de 18 pisos -y 4 subsuelos- que supera en altura a todas las construcciones cercanas; pero que además impacta a tres parcelas vecinas de casitas bajas. El martes por la tarde, el desmoronamiento de una pared puso en alerta a las familias y renovó el debate sobre la construcción en altura en la Ciudad de Buenos Aires.
La figura del convenio urbanístico fue una de las políticas más polémicas durante la gestión del ex jefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta. Es una herramienta legal, regulada por el artículo 10.9 del Código Urbanístico (CUr), que permite construir por fuera de la norma general (en altura, metros cuadrados y morfología).
Torre y casas bajas, la convivencia en una manzana atípica. Avenida Díaz Vélez al 5400. Foto Clarín
Esta torre de Díaz Vélez y Virasoro formó parte de un grupo de 11 construcciones que obtuvieron permisos a cambio de dinero o de una obra pública. El dinero se debería destinar a un Fondo de Desarrollo Urbano Sustentable (FODUS) para financiar la reconversión de oficinas y la compra o alquiler de viviendas en el centro porteño.
Los convenios requieren una resolución de factibilidad del Ejecutivo, debate y aprobación en la Legislatura porteña mediante un procedimiento de doble lectura y audiencia pública.
Fueron tan criticados -entre otras cosas porque se generaban excepciones arbitrarias y sobrecarga a la infraestructura de barrios de casas bajas- que el Ejecutivo no volvió a impulsarlos.
Volviendo a la torre, lo que se supo es que la pared que se desmoronó es la de la escalera que lleva a la vivienda del primer piso, lindera a la obra y sobre Díaz Vélez al 5400. "Justo en ese momento no había nadie en casa y tampoco había nadie transitando por la escalera. Cuando volví me encontré con toda la mampostería sobre los escalones y el hueco por el que veo hacia el otro lado. Recién durante la madrugada pudimos volver a casa", le contó a Clarín la vecina afectada.
Proyecto de Bodas Miani Anger y desarrollo de la empresa Crayón. Foto Antonio Becerra Pegoraro
Pese a que estuvo muchas horas fuera de su casa y se quedó sin luz, estaba relativamente tranquila porque la empresa respondió a la emergencia y en estas horas estaban organizando una reunión con la aseguradora para solucionar la situación. También hubo un despliegue de los equipos de Emergencia, Defensa Civil y Bomberos de la Ciudad.
Pero la relación con la obra ya tiene cinco años: "En 2021 nos enteramos lo que se iba a construir acá y no podíamos creerlo. ¡Cómo podía ser posible en una manzana tan chiquita! Hace un tiempo se construyeron los subsuelos y ahí sí que tuvimos miedo porque muchas veces vimos derrumbes, e incluso muertes, en casas linderas a este tipo de obras tan grandes", dijo la mujer.
La vecina recordó la muerte de dos hermanos que vivían juntos en una casa tipo PH y su vivienda estaba pegada a una obra. En la parcela de Pedro Goyena 551 se proyectaba la construcción de un edificio de diez pisos con dos subsuelos de cocheras. En medio de la excavación, cedió la medianera que terminó provocando esta tragedia. Lo peor de todo es que los vecinos venían denunciando esta obra e incluso un día antes del derrumbe habían hecho una presentación judicial que fue rechazada.
O sea, el miedo de los vecinos tiene en qué ampararse: "No sabemos si el barrio se puso de moda o qué, pero en sólo dos cuadras tenemos seis obras. Y otras tantas que ya se terminaron de construir. En la manzana de la torre, las casitas tienen cien años, son un clásico de esta zona. Desde hace un tiempo estoy trabajando en mi casa así que tomé dimensión del ruido, que es constante a lo largo del día", le contó otra vecina a este diario.
Las otras vecinas de la torre, las casas de calle Franklin, en Caballito. Foto Clarín
Lo que atraviesan estas familias vecinas no es novedoso en Caballito, en donde se dio la primera gran transformación urbana, ya en la década del 90. Y también aquí se dieron las primeras organizaciones vecinales para visibilizar cómo la construcción en altura sin un plan urbano integral impactaba -impacta- en la calidad de los servicios públicos.
Desde la constructora Tosud -una de las grandes compañías que operan en el país- aclararon que no hubo un derrumbe, sino que "en el contexto de la obra se registró un incidente que afectó parcialmente la mampostería de una pared lindera. Inmediatamente después del episodio se adoptaron las medidas de seguridad correspondientes".
Al no haber riesgo de derrumbes ni desmoronamiento, la Ciudad no realizó la clausura de la obra y además permitió a las familias volver a sus casas. "Priorizando la seguridad y la preservación del inmueble vecino coordinamos una inspección técnica presencial con especialistas en restauración. El objetivo es relevar el estado de la medianera y definir un plan de trabajo", explicaron los profesionales a cargo.
MG
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