Aunque parece haber entrado en un océano de tranquilidad impensado hace apenas un año, la relación entre el Gobierno nacional y el de la Ciudad mantiene la tensión que la Casa Rosada imprime casi por igual a distritos aliados y adversarios.
No hay pelea pública, sobre todo, porque la caída de la imagen del Presidente -y la recuperación de la del jefe de Gobierno- hace que hoy Jorge Macri pueda respirar con una tranquilidad que no tuvo en 2025, cuando sus candidatos quedaron terceros frente a los de La Libertad Avanza y el kirchnerismo.
Ahora, según una encuesta que todos los meses monitorea el estado de la opinión pública y que invariablente llega al escritorio del Presidente, un 54,9% de los porteños tiene una evaluación positiva de la gestión de Macri.
En cambio, si en la Ciudad preguntan sobre la gestión de Milei, un 46,2% contesta de manera positiva.
Esos casi nueve puntos de ventaja del Jefe de Gobierno porteño sobre el político que arrastró hace muy poco al PRO a su peor derrota en la Ciudad son los que obligan a la Casa Rosada a mantener las buenas maneras con su vecino Macri, algo que no ocurría cuando Manuel Adorni se había convertido en una estrella política que no parecía conocer techo.
Después, pasó lo que pasó, los desbarajustes patrimoniales del entonces jefe de Gabinete provocaron su salida del Gobierno, aceleraron la caída de la imagen positiva de Milei y le regalaron a Macri una oportunidad de recuperar el terreno perdido.
Pero esas delicadezas se rompen cuando la Nación y la Ciudad se deciden a hablar de dinero.
En el Gobierno porteño aseguran que el Ministerio de Economía de la Nación no les gira los fondos para financiar a la Policía de la Ciudad que la Corte Suprema ordenó reponer con un fallo el año pasado. Según sus cuentas, desde abril hasta noviembre (la última cuota vencida), Luis Caputo evitó mandarles esas partidos, y eso acumuló una deuda de $ 628 mil milones. Para ser más precisos, la deuda que reclama la Ciudad en ese rubro es de $ 628.196.960.410.
La Jefatura de Gobierno porteño tiene calculado incluso cuánto deberá transferirle la Nación en concepto de seguridad para todo el año que viene. Ahí, sobre todo si se la escribe en pesos, la cifra marea: son $ 2.464.483.392.857.
Esa transferencia es la que la Corte ordenó pagar para reparar la quita que Alberto Fernández -por orden del Cristina Kirchner- le había aplicado en 2020 a la Ciudad para enviársela a Axel Kicillof, que tenía la provincia de Buenos Aires embarullada por aquel entonces con los reclamos salariales de la Policía Bonaerense.
El monto que reclama Macri no es cualquier dinero. Para sus planes inmediatos es algo esencial. Ya se sabe que el jefe porteño puso a la seguridad y el orden en el centro de su campaña por la reelección: en los avisos institucionales de la Ciudad que se transmiten en la radio, la TV y la web lo que primero y más alto se escuchan son las sirenas de los patrulleros.
Con esa idea, la de atender específicamente los reclamos sobre la seguridad y orden, Macri piensa acompañar el corrimiento del votante porteño hacia la derecha del espectro político. En las encuestas que tiene el Jefe de Gobierno, el 20% de los votantes dice que es de derecha y el 60% se anota en la centroderecha.
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