Eduardo Navarrete se encuentra en uno de sus mejores momentos a nivel personal. El diseñador se comprometió con su novio, Arnau Hernández, un auxiliar de vuelo al que conoció durante el verano del año pasado.

Tras forjar una relación marcada por la distancia entre Madrid y Dubái y superar el reto de los viajes constantes, ambos están dispuestos a poner el broche de oro a una historia que comenzó en un festival catalán.

Así lo develó él mismo en La Otra Crónica, donde dio los detalles de un pedido de mano que para ellos ha sido muy especial. Subidos en el teleférico de Montjuïc, el colaborador de televisión sorprendió a su pareja sacando el anillo de compromiso en pleno trayecto hacia el castillo para pedirle matrimonio con la Barcelona a sus pies.

El compromiso perfecto, en un lugar emblemático

Eduardo Navarrete tenía claro desde el principio que quería que la pedida de mano fuese en un lugar emblemático para ambos. Por lo que quiso elegir la ciudad donde creció su futuro marido para sorprenderle con una propuesta inolvidable desde las alturas.

Tal ha sido su nivel de perfeccionismo, que no dudó en hacer ese mismo recorrido con uno de sus amigos para no dejar nada al azar y asegurarse de que el momento saliera exactamente como lo había planeado.

El pedido de mano fue en el teleférico de Montjuïc. Foto: IG @eduardonavarreteoficial

La historia de amor

La historia de amor entre Eduardo y Arnau se remonta al verano de 2025 cuando tuvieron un flechazo en el primer momento en el que se vieron.

Tras unos meses conociéndose, oficializaron su relación en octubre de ese mismo año de manera privada para mantener su intimidad al margen del foco mediático.

Pero la presentación oficial en público no llegó hasta principios de 2026 cuando el diseñador compartió sus primeras imágenes junto a él por el Día de San Valentín.

Un amor que ha estado marcado en todo momento por la distancia, teniendo en cuenta que el prometido del televisivo es azafato de vuelo. Por lo que, tal y como él mismo confesó en el pódcast Zodiac, decidieron adoptar la modalidad de relación llamada "LAT", siglas del inglés Living Apart Together -es decir, estar juntos pero viviendo en casas separadas-..

Eduardo Navarrete y Arnau Hernández no viven juntos. Foto: IG @eduardonavarreteoficial

“Amar sin poseer. Yo le amo, pero él vive en su casa y yo en la mía”, señaló, explicando que esta fórmula era la clave para mantener la independencia y la pasión intactas en su día a día. “Ni Disney, ni nada. Estoy con él y le amo, pero no creo en la posesión”, reconoció hace apenas unas semanas.

Sin embargo, este nuevo paso en su relación demuestra que, a pesar de sus particulares dinámicas de convivencia, ambos están más decididos que nunca a consolidar su proyecto de vida en común.

Abel Cuartero Escartín, La Vanguardia