Pese a que estaba programada y anunciada, la despedida de Lionel Messi de la Selección Argentina fue un cimbronazo para la esfera futbolera. El evento, más allá de los tintes emotivos, también funcionó como una suerte de certificación del inminente recambio de jugadores que parece avecinarse en el combinado nacional que lidera Lionel Scaloni.

En ese contexto, en la última triple fecha amistosa que la Albiceleste afrontó, la zona Noroeste del Gran Buenos Aires contó con representación propia ya que el propio DT les abrió las puertas de la Scaloneta a un grupo de jóvenes futbolistas que nacieron y pasaron por instituciones de la región: Román Vega, Ezequiel Fernández, Valentín Gómez, Santiago Simón y Leonel Flores.

Y claro: fue total el orgullo y absoluta la emoción de los clubes barriales por haber sido testigos y colaboradores de los hitos que marcaron quienes fueron aquellos niños que defendieron sus camisetas cuando comenzaban a dar sus primeros pasos detrás de la pelota en diferentes canchas de baby fútbol del Conurbano.

El Club Defensores Las Heras es uno de los que rememoró la gloriosa etapa de fútbol infantil de Vega, quien debutó oficialmente con la Selección mayor ante Bolivia, en lo que fue el primero de los tres flamantes cruces del elenco nacional.

El DT de Román Vega, Alberto Fernández, contó que lo bautizó como 'El Chino' durante su estadía en el club paceño. Allí, salió varias veces campeón.

El lateral izquierdo, ex Argentinos Juniors y actual jugador del Zenit (Rusia), lució la camiseta 33 en su estreno y disputó todo el encuentro. Nació hace 22 años en San Miguel (es categoría 2004) y transitó por los barrios El Colibrí y Santa Brígida antes del despegue hacia el profesionalismo. Y claro: pasó por distintos clubes de la región, incluida la institución mencionada, ubicada en el barrio Las Heras, en el distrito vecino de José C. Paz.

"Empezó jugando en la 2003 y después en la 2004, y salió campeón en las dos categorías. El día de la presentación ganamos 8-0", recuerda Alberto 'Colo' Fernández, su entrenador por aquellos años, quien se emocionó hasta las lágrimas al verlo lucir la celeste y blanca en el estadio Mario Alberto Kempes.

"Román se hizo acá, se formó acá. Lo trajo su papá, Martín 'Choco', por intermedio de un conocido en común. Y después fue a otros clubes, como Arricau. Jugaba de 3 y de 11. Era muy explosivo y muy pillo. Estaba siempre dos pasos adelante de los demás. Jugaba sobrado en su categoría", asegura el hombre que lidera Defensores Las Heras (queda en avenida Remigio López, esquina Bulnes) desde 1999 y que cuenta con el respaldo de su hijo, Iván, y dos asistentes más en la institución.

Cuando se encuentra en el país, Equi Fernández vuelve a Santa Brígida: hace unos meses pasó por una barbería local y, antes, compartió una jornada recreativa con vecinos y chicos del lugar.

"Estuvo con nosotros desde que tenía cinco años, y su papá y su mamá venían siempre a verlo. Le decíamos 'El Chino', yo le puse ese apodo. El último año venía medio salteado porque al jugar en varios lados no le daba el tiempo", explica Fernández, quien además del éxito de Vega también celebra la colocación de césped sintético en el campo de juego que supo ser históricamente de tierra.

Ezequiel Fernández, también nacido en San Miguel, debutó con la Selección Mayor. En el mismo encuentro que Vega, saltó a la cancha desde el banco de suplentes con la número 5 en la espalda para inspirar a todo Santa Brígida, barrio del que surgió y en el que se lució durante su infancia, cuando mostró sus primeras virtudes en el reconocido Polideportivo (ahora también denominado 'Sociedad de Fomento 21 de Marzo').

Román Vega nació en San Miguel y jugó, entre otros clubes de la región, en Defensores Las Heras de José C. Paz.

Esa institución, ubicada en La Pinta y Joaquín V. González, en suelo sanmiguelino, lo catapultó a las filas de Boca para comenzar a forjar su carrera (actualmente se desempeña en el Bayer Leverkusen, de Alemania); con la particularidad de que por ese entonces el equipo principal del 'Poli' utilizaba indumentaria similar a la de River. Hace un tiempo y a través de un video, el propio 'Equi' (categoría 2002, tiene 24 años) le envió saludos a los chicos que juegan en la institución, que ahora luce escudo y colores nuevos.

Valentín Gómez también enorgulleció a su distrito. El ex Vélez (hoy Real Betis, de España) tuvo su estreno absoluto en Córdoba con la casaca 34 y consumó, así, el sueño que empezó a descubrir cuando llegó a 'La Fábrica', la histórica escuelita de fútbol infantil emplazada en el centro de San Miguel (Serrano al 1225), en donde ahora se erige un complejo de canchas de paddle.

Valentín Gómez, antes de triunfar en Vélez y llegar a la Selección, jugó en la escuelita de fútbol 'La Fábrica', en San Miguel.

El pibe de 23 años (categoría 2003) adquirió sus primeras herramientas futboleras allí, incorporándolas a su técnica. Luego se perfeccionó en el Fortín, institución a la que llegó en 2013 de la mano del ex futbolista Héctor Almandoz. "Es amigo de mi viejo y lo conozco desde que nací. Era todo muy nuevo porque yo nunca había jugado ni siquiera en FAFI (Federación Amistad de Fútbol Infantil, una liga histórica)", recordó hace un tiempo Gómez.

Santiago Simón, ex River y actualmente en el Toluca de México, también debutó en la Scaloneta. El pibe de 24 años (categoría 2002) nació en José C. Paz, pero vivió y se formó en el municipio lindero de Malvinas Argentinas. Allí jugó en el Polideportivo de la Cooperativa Tortuguitas, canchas a las que llegó con cuatro años y a las que regresó hace un tiempo, antes de lucir por primera vez y oficialmente la Albiceleste. Desde esa entidad dio el salto al Millonario con una década de vida.

Santiago Simón, hace un tiempo, regresó a las canchas de la Cooperativa Tortuguitas para un encuentro recreativo. Nació en José C. Paz y vivió en Malvinas Argentinas.

De igual manera, el Club Atlético Barrufaldi celebró los flamantes encuentros de la Selección porque en todos ellos (Bolivia, Burkina Faso y Benín) participó Leonel Flores, ex jugador de la institución que se encuentra ubicada en Olegario Andrade 1865, en el barrio homónimo, en la localidad de Bella Vista.

Si bien el ahora futbolista profesional nació en San Isidro (en 2007, tiene 19 años), su infancia transcurrió en la cancha de la entidad sanmiguelina y compitiendo en la liga de Hurlingham. El delantero de Boca llegó a Barrufaldi a los siete y permaneció allí hasta concluir su etapa como jugador infantil, cuando cumplió 14.

"Lo traje en 2014 y salimos campeones ese mismo año. Desde muy chico jugaba bien, nació con ese chip. Yo le explicaba cosas que, por ahí, no tenía; pero eso no quiere decir que yo lo formé", explica Lucas Rodríguez, quien conoció a Flores en el club Parque y quedó encantado con su estilo.

Flores, antes de triunfar en Boca, pasó por el Club Atlético Barrufaldi de San Miguel. Allí salió campeón.

"Lo iba a buscar a Capital y a Beccar para que venga a jugar en Barrufaldi. Sus padres y toda su familia son muy humildes y agradecidos, y estuvieron de acuerdo. Nosotros lo conocemos por Benja a él, en Boca le pusieron 'Leo' de apodo", indica el entrenador, quien vive a cuatro cuadras del club de sus amores, que cumple una importante tarea en uno de los barrios más populares de San Miguel.

Y concluye con una anécdota, tras confirmar que sigue en contacto con la promesa del fútbol argentino: "Hace unos días le pedí un saludo para mi papá, porque lo habían operado. Y me dijo que sí, que lo espere un toque porque justo estaba viajando para el Monumental. ¡Yo me había olvidado que estaba en el micro yendo a la despedida de Messi! Prendimos la tele y lo vimos. Estoy muy contento y orgulloso por haberlo dirigido, pero no puedo decir que yo lo formé. Lo formaron Boca y Parque. Los demás fuimos un complemento, lo ayudamos y le enseñamos pequeñas cosas".

Lucas Rodríguez, DT de la infancia de Flores, continúa en contacto. En la pandemia, lo ayudó con los entrenamientos.