“Corrí a abrir la puerta, pero el fuego me tiraba para atrás. Hice todo lo que pude –cuenta Lorena Francisco, madre de Ciro y Mía, de Barrio Central en Rafael Castillo, La Matanza– Perdimos todo por ese incendio, la casa y a mi hijo”.
La casa de la familia se incendió la última semana de junio: “Mis familiares me están ayudando a hacer una habitación en la casa de mis padres –explica Lorena– Pero la vivienda está en peligro de derrumbe, no es habitable. Ahora nosotros estamos durmiendo en lo de mi hermana, pero hay que empezar desde cero”.
Ciro Valentín Gómez, de nueve años recién cumplidos, y Mía de 17, habían vuelto del colegio a la tarde, y como era usual, se acostaron a dormir una hora de siesta antes de cenar: “Los dejé a los dos durmiendo y como hacía frío, les puse el caloventor –recuerda la madre entre lágrimas– Fui a la cocina en la planta baja y empecé a cocinar”.
La casa se incendió mientras los hijos dormían la siesta.
Mientras los chicos estaban durmiendo, el padre trabajando y Lorena cocinando, una llama --posiblemente provocada por el caloventor-- comenzó a crecer: “Hubo un momento en que decidí salir a tomar aire. Cuando cruzo la puerta, hacia arriba veo humo negro salir por la ventana de los cuartos de los chicos”, recuerda la madre.
Lorena corrió por las escaleras y empezó a empujar las puertas para entrar, pero el fuego le impedía el paso: “En un momento pudo abrir una ventana y saqué a mi hija, pero cuando volví por Ciro, el fuego ya lo estaba consumiendo todo. Entonces empecé a gritar sin parar”.
Los vecinos oyeron los gritos, se asomaron por sus ventanas y notaron el problema. Corrieron en ayuda de la familia, pero como ese día había cortado el agua, debieron llenar los baldes con el agua de una de las vecinas: “Para llegar a mi casa había que recorrer un pasillo, entonces los vecinos hacían fila pasándose los baldes y arrojando el agua hacia las llamas. Ellos fueron los que apagaron el fuego, pero no pudieron sacar a mi hijo”.
Se cree que el incendio pudo haber sido provocado por el caloventor.
Según el hermano electricista de Lorena, lo que causó el incendio fue el caloventor: “Me explicó que al ser de plástico, cuando la resistencia se calienta demasiado se debería apagar. Pero en este caso fue tan fuerte, que el plástico se prendió fuego. Y como estaba cerca de un ropero de madera, el incendio se extendió a toda la casa. Si yo hubiera sabido eso, jamás lo hubiera comprado, y mucho menos usado”, dice la madre.
Luego de la tragedia, la familia y los vecinos buscan donaciones para construir la habitación para Mía: “Desde la Municipalidad me dijeron que los papeles para hacer la habitación pueden tardar y tengo que esperar, pero yo necesito construir ya –añade– Nos han donado un montón de cosas, como sábanas, colchones, pero lo que más necesito es material de construcción. Todo ayuda, porque tenemos que empezar de cero”.
Para ayudar, pueden enviar dinero al alias mia.morena08 que está a nombre de Lorena Elizabeth Francisco. Y en caso de querer llevar el material de construcción directo pueden contactar al siguiente número: 11-5936-0217, el celular de Lorena.
Todavia no hay comentarios aprobados.