La llamada ley One Big Beautiful Bill, firmada por Donald Trump en julio de 2025, acelera la producción del bombardero B-21 Raider y también impulsa mejoras en las bases de la Fuerza Aérea que albergarán a los nuevos aviones de combate.
En abril de 2026, la Fuerza Aérea (USAF) dio a conocer imágenes del primer reabastecimiento en vuelo del B-21 Raider, uno de los proyectos militares más relevantes actualmente en desarrollo. La prueba marca un avance fundamental en la incorporación de esta aeronave, diseñada para misiones estratégicas de largo alcance.
El ensayo tuvo lugar en los cielos de California y se extendió por más de cinco horas. Durante ese tiempo, el B-21 fue reabastecido por un avión cisterna KC-135 Stratotanker, con apoyo de un caza F-16 que supervisó el desempeño de la maniobra.
Desde Northrop Grumman, empresa a cargo del desarrollo del bombardero, destacaron la importancia del hito. El vicepresidente corporativo Tom Jones afirmó a Zona Militar, "hemos diseñado y construido una aeronave fiable y adaptable, vital para las misiones de nuestros combatientes, y operamos con la urgencia propia de tiempos de guerra para acelerar la producción y ofrecer esta capacidad".
¿Qué mejoras realizan en la base?
Según informa Simpleflying, los B-21 Raiders “reemplazarán a la gran mayoría de las aeronaves actualmente en servicio y se convertirán en la plataforma de ataque estratégico dominante”.
De esta manera, agrega, “la flota resultará, a la larga, menos costosa de mantener para la USAF durante la vida útil de la flota más moderna, pero el costo inicial puede ser elevado en algunos emplazamientos como la base Ellsworth, que tiene instalaciones para el Rockwell B-1B Lancer, en Dakota del Sur.
El proyecto de ley garantiza que Northrop Grumman pueda construir una flota grande y estandarizada de al menos 100 aviones. Sin embargo, las mejoras en las bases son inútiles si no hay aviones que operen en ellos. Ellsworth no está equipada para el mantenimiento aviones furtivos, como el B-21, a diferencia de la base Whiteman, que ya cuenta con hangares especiales para un modelo similar, el B-2 Spirit.
La base de Ellsworth recibirá al bombardero furtivo B-21 Raider. Foto: Fuerza Aérea de los Estados Unidos.
El programa B-21 Raider, por 4.500 millones de dólares, incluye inversiones en las bases de Ellsworth, Dyess y Whiteman. “Base Operativa Principal 1 y sede de la Unidad de Entrenamiento Formal, Ellsworth es la punta de lanza de esta expansión”, añade Simpleflyinig.
Ellsworth está recibiendo una inversión de unos 2.000 millones. Además de las plataformas de hormigón ampliadas, las calles de rodaje más anchas y las redes de repostaje rápido necesarias en los aeródromos propios de los B-21, hay que construir numerosas instalaciones periféricas.
Como Ellsworth albergará la Unidad de Entrenamiento de Vuelo (FTU), todos los pilotos de B-21 deberán pasar por sus simuladores, lo que implica una afluencia masiva de personal. Dakota del Sur está llevando a cabo una importante expansión civil-militar para construir nuevas escuelas, complejos residenciales y redes de servicios públicos que den soporte a 1.600 nuevos aviadores y hasta 14.000 familias militares recién llegadas.
El plan integral para preparar al Comando de Ataque Global de la USAF tiene docenas de proyectos de construcción a lo largo de la próxima década. El menor tamaño del B-21 y sus materiales furtivos integrados implicarán menos mantenimiento e instalaciones más sencillas.
El B-21 Raider es un bombardero furtivo. Foto: Fuerza Aérea de los Estados Unidos.
Si bien el B-21 es mucho más resistente que el B-2, Ellsworth aún está construyendo un enorme hangar de doble muelle de 95.000 pies cuadrados solo para la limpieza y el mantenimiento de los delicados materiales absorbentes de radar. Los constructores ya han completado un proyecto de modernización de la pista de aterrizaje, colocando más de 106.000 toneladas de hormigón para garantizar que pueda soportar operaciones continuas y pesadas de estos bombarderos furtivos.
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