Desde Galicia su CEO, Diego Rivas, consideró que una de las mayores oportunidades de la Argentina está en la profundización del sistema financiero. “Hoy el crédito representa apenas 11,8% del PBI, un nivel muy bajo en comparación con otras economías. Eso muestra el enorme potencial que existe para financiar consumo, vivienda e inversión productiva. A medida que la economía gane previsibilidad, esa capacidad de intermediación financiera puede convertirse en uno de los principales impulsores del desarrollo”, dijo el directivo.

La entidad completó en los últimos dos años la fusión con el banco HSBC, tras lo cual pasó a ser la plataforma financiera privada más grande del país. “La integración de HSBC Argentina fue muy exitosa y estamos muy orgullosos de los resultados que obtuvimos. Fue una de las transacciones más significativas que atravesó el sistema financiero argentino en los últimos años”, agregó Rivas.

-¿Cómo analizan el actual contexto macroeconómico?

-Operamos en un contexto de mayor estabilidad macroeconómica, con señales positivas para la inversión, el crédito y la planificación de largo plazo. En ese escenario, seguimos fortaleciendo nuestra posición como la plataforma financiera privada más grande del país, profundizando nuestra transformación tecnológica y ampliando nuestra capacidad para acompañar a personas, PyMEs y empresas.

-¿Por qué se generó esta situación de tantas familias que entraron en categorías de riesgo alto o directamente irrecuperable desde mediados del año pasado?

-Es un fenómeno que atravesó a todo el sistema financiero y que respondió a una combinación de factores: tasas reales más elevadas, una recuperación del ingreso que no se dio al mismo ritmo para todos los sectores y una adaptación de los hábitos de consumo y endeudamiento a un nuevo contexto económico. A la vez, este proceso se dio en un contexto de una muy fuerte expansión del crédito: el financiamiento al sector privado prácticamente se triplicó en términos del PBI, ampliando significativamente el acceso al crédito para familias y empresas.

-¿Cómo es hoy esa situación?

-No observamos un deterioro homogéneo, sino realidades distintas según el perfil de ingresos, la actividad económica y la región. Lo que vimos fue una etapa de ajuste típica de procesos de cambio económico, donde algunos segmentos lograron recuperarse más rápidamente que otros. Es importante destacar que los indicadores muestran una tendencia de mejora en los últimos meses, lo que refleja una progresiva normalización de los niveles de mora y una mayor capacidad de adaptación de las familias a este nuevo contexto económico.

-¿Cómo manejaron la cartera en mora desde el banco?

-El aumento de la morosidad fue uno de los principales desafíos para todo el sistema financiero y exigió una gestión muy cercana del riesgo y del crédito. En nuestro caso, el foco estuvo puesto en preservar la calidad de la cartera, fortalecer nuestros modelos de análisis y acompañar responsablemente a los clientes que atravesaban situaciones más complejas. Utilizamos herramientas avanzadas de análisis de datos para comprender mejor cada situación y ofrecer alternativas acordes a la capacidad de pago de los clientes. Nuestro objetivo siempre fue encontrar un equilibrio entre acompañar a las personas y mantener la solidez del sistema. Hoy vemos señales de mayor estabilización y confiamos en que, a medida que la economía continúe recuperándose, los indicadores de mora seguirán mejorando de forma gradual.

-Los organismos multilaterales de crédito han revisado hacia abajo la proyección de crecimiento de la economia local. ¿Cómo la evalúan desde Galicia?

-Argentina tiene una gran oportunidad por delante. Si logra consolidar condiciones de mayor previsibilidad, el próximo desafío no será solamente crecer si no escalar: transformar esa estabilidad en más inversión, más competitividad y más desarrollo. Una de las mayores oportunidades está en la profundización del sistema financiero. Hoy el crédito representa apenas el 11,8% del PBI, un nivel muy bajo en comparación con otras economías. Eso muestra el enorme potencial que existe para financiar consumo, vivienda e inversión productiva. A medida que la economía gane previsibilidad, esa capacidad de intermediación financiera puede convertirse en uno de los principales impulsores del desarrollo.

-¿Qué sectores ven hoy con mayor potencial?

-Vemos un potencial muy importante en agro, energía, minería y en las cadenas de valor asociadas a esos sectores, porque reúnen capacidad exportadora, inversiones de largo plazo y generación de divisas. Galicia ya tiene una posición relevante en esos mercados. También vemos oportunidades en las pymes que incorporan tecnología, desarrollan nuevos canales de comercialización o se integran a cadenas productivas más dinámicas. En el segmento corporativo, la estrategia es profundizar la especialización en verticales como Energía y Minería, Automotriz y Consumo Masivo, porque conocer en detalle la realidad de cada actividad permite desarrollar productos más adecuados y acompañar toda la cadena de valor.

-¿Y el consumo interno?

-Los sectores vinculados al consumo interno continúan enfrentando mayores dificultades, especialmente aquellos más expuestos a una demanda más débil. Hacia adelante, será importante ampliar la base del crecimiento para que más actividades económicas vuelvan a ganar dinamismo. Para lograrlo, harán falta inversión, creación de empleo y condiciones que permitan a las empresas desarrollar capacidades, aumentar su competitividad y aprovechar las oportunidades de los próximos años.