La inflación de septiembre fue de 1,9%, según el INDEC. Pero detrás del promedio general hay diferencias importantes entre los bienes y servicios que componen la canasta. En el Gran Buenos Aires (GBA), desde diciembre de 2025, algunos rubros acumulan aumentos muy superiores al nivel general, mientras que otros registran variaciones mucho más bajas.

Las verduras encabezan las subas acumuladas en el GBA, con un incremento de 86,9% en lo que va del 2026. Les siguen las tarifas de electricidad, gas y otros combustibles para el hogar, con 42,5%; el boleto de transporte público, con 38,1%; la educación (cuotas de colegios privados), con 35,3%; y los servicios recreativos y culturales, con 30,7%. La nafta acumula un aumento de 29,1% y los alquileres, de 28,8%.

Las variaciones responden a distintas dinámicas. En el caso de las verduras, los cambios de precios están vinculados, en parte, con factores estacionales que afectan la producción y la oferta. La consultora LCG señaló que estos productos registraron una suba mensual promedio del 12% en septiembre.

En los combustibles, la evolución de los precios también está atravesada por el contexto internacional. El salto en la cotización del petróleo en medio de la guerra entre Estados Unidos e Irán suma presión sobre el mercado energético y puede repercutir en los costos locales. El traslado a los surtidores depende también de las decisiones comerciales de las petroleras y de la evolución del tipo de cambio.

En las tarifas de los servicios del hogar, además de la inflación general, inciden los ajustes definidos por el Gobierno nacional y los acuerdos con las empresas prestadoras.

La indumentaria, entre los rubros que menos aumentaron

En el otro extremo del ranking del GBA, las prendas de vestir y los materiales acumularon una suba de apenas 3,2% desde diciembre de 2025. El desempeño del rubro se da en un contexto de caída del consumo y dificultades para las ventas del sector, al que se suma una mayor competencia de los productos importados tras la apertura comercial.

Las categorías del IPC tienen ponderaciones distintas: cada rubro representa una proporción diferente del gasto de los hogares. Por eso, el aumento más alto no necesariamente es el que más contribuye a la inflación general.

LCG también observó diferencias entre bienes y servicios en septiembre: los primeros aumentaron un 1,7% mensual y los segundos, un 2,4%. En su análisis, vivienda —por la incidencia de las tarifas— y educación registraron incrementos cercanos al 3%.

Cómo cambiaron los precios relativos

En un análisis de otro período, Nadin Argañaraz, director del IARAF, comparó la evolución de los precios relativos entre noviembre de 2023 y septiembre de 2026. Según sus datos, siete componentes del índice aumentaron por encima del promedio y cinco lo hicieron por debajo.

En esa medición, vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles registraron la mayor suba relativa, del 71,3%, seguidos por educación, con un 31,4%. En el extremo opuesto, las prendas de vestir y el calzado se abarataron un 40% en términos relativos, mientras que los alimentos y las bebidas sin alcohol registraron una caída del 6,4%.