En Chubut, un campo de 7.360 hectáreas dejó atrás la ganadería ovina en 2005 y comenzó una transformación orientada a la conservación ambiental.

Hoy, la estancia alberga más de 3.000 guanacos, frente a las 3.500 ovejas que tenía en el pasado.

Cómo era la estancia antes de abandonar la ganadería

La Estancia San Pablo funcionó durante muchos años como un establecimiento dedicado a la producción ovina, una actividad tradicional en distintas zonas de la Patagonia. En sus campos había 3.500 ovejas, además de caballos, y la explotación ganadera marcaba el uso del suelo.

El proceso de transformación empezó en 2005, cuando la estancia dejó de producir y abrió una nueva etapa vinculada con la conservación ambiental.

Sin embargo, en 2005 se interrumpió la actividad productiva tradicional. El cambio abrió una nueva etapa para las 7.360 hectáreas, que dejaron de estar destinadas al pastoreo comercial y comenzaron a transitar un proceso de recuperación del ecosistema.

Cómo fue la recuperación de los pastizales patagónicos

Durante décadas, el pastoreo intensivo afectó la vegetación y los suelos del lugar. En los ambientes áridos de la Patagonia, la presión ganadera puede contribuir a la erosión y a la degradación de los pastizales, cuya recuperación suele ser lenta.

Cuándo no hubo más actividad ovina, el campo comenzó a recuperar parte de su vegetación natural. La ausencia de ganado doméstico también modificó las condiciones para la fauna silvestre, que encontró un territorio con menor presión de pastoreo.

El proceso muestra cómo el cambio en el uso de la tierra puede favorecer la recuperación de ambientes naturales, aunque sus resultados dependen de las características del suelo, el clima y el estado previo del ecosistema.

Después de años de pastoreo, las tierras comenzaron a recuperar parte de su vegetación natural y hoy albergan más de 3.000 guanacos.

De 3.500 ovejas a más de 3.000 guanacos

Uno de los cambios más llamativos se observa en la fauna que habita el establecimiento. Donde antes predominaba la actividad ganadera, hoy se encuentra una población de más de 3.000 guanacos, una especie nativa característica de los ambientes abiertos de la Patagonia.

Estos animales cumplen un papel importante en el ecosistema, ya que forman parte de la cadena alimentaria y se relacionan con la dinámica de la vegetación y otros componentes del ambiente.

La presencia de miles de ejemplares refleja la importancia de conservar grandes extensiones de pastizales y reducir las presiones que afectan a la fauna autóctona.