Llegar a los 100 años con una mente activa, capacidad para recordar y entusiasmo por la conversación es un privilegio que María Luisa López Grigera conoce de primera mano.
La prestigiosa filóloga, considerada una de las mayores especialistas mundiales en el Siglo de Oro español, acaba de celebrar su centenario el pasado 21 de septiembre en Sevilla, la ciudad en la que vive.
Nacida en La Coruña y con una extensa trayectoria académica internacional, López Grigera fue pionera en un ámbito históricamente dominado por hombres.
Tanto así, que se convirtió en la primera mujer en pronunciar una conferencia inaugural en una universidad española y cultivó amistades con intelectuales de la talla de Américo Castro y Dámaso Alonso.
En una entrevista publicada por el diario español ABC el pasado 11 de octubre de 2026, la catedrática compartió sus reflexiones sobre la longevidad y los hábitos que, según su experiencia, contribuyeron a mantener su lucidez intelectual.
Aunque reconoce la importancia de la herencia genética, destaca especialmente una enseñanza médica que incorporó a su vida hace cuatro décadas.
María Luisa López Grigera cumplió 100 años el 21 de septiembre. Foto: U. Pablo de Olavide/Wikipedia
El consejo de un médico para llegar a los 100 años con el cerebro activo
Cuando le preguntaron cuál era la clave de su longevidad, López Grigera recordó una conversación que tuvo con un médico estadounidense hace cuatro décadas.
"El secreto me lo dijo un médico norteamericano hace cuarenta años. Me dijo que para vivir muchos años es preciso mantener el cerebro bien organizado y eso es lo que he intentado hacer todo el tiempo con mi trabajo y con mi vida", contó en diálogo con el medio.
Desde entonces, la filóloga procuró aplicar esa recomendación tanto a su actividad intelectual como a su vida cotidiana.
La lectura y la escritura ocuparon un lugar central en su existencia. Durante décadas reunió una biblioteca de miles de ejemplares, aunque actualmente conserva una colección mucho más pequeña en su vivienda sevillana.
Lo llamativo es que, incluso a los 100 años, asegura conocer la ubicación de cada libro y consultarlos habitualmente.
Su experiencia pone de relieve el valor que concede a la actividad intelectual sostenida. Leer, escribir, aprender y mantener intereses personales son formas de estimulación cognitiva que pueden contribuir a preservar distintas capacidades mentales durante el envejecimiento.
Sin embargo, mantener el cerebro activo no garantiza alcanzar una edad determinada ni evita por completo el deterioro cognitivo. La longevidad depende de múltiples factores biológicos, ambientales y relacionados con el estilo de vida.
Alimentación natural, vínculos sociales y una copa de vino: sus hábitos de longevidad
Además de ejercitar la mente, López Grigera atribuye importancia a la alimentación. Durante su vida procuró consumir productos naturales y evitar los alimentos muy procesados o condimentados.
Su dieta incluye verduras, alimentos frescos y proteínas animales y vegetales, siempre en cantidades moderadas. La centenaria explica que come de todo, pero cuida especialmente las porciones.
María Luisa asegura que come de todo pero cuida las porciones. Foto ilustrativa: Pexels
También conserva una costumbre vinculada con sus raíces gallegas: disfrutar ocasionalmente de una copa de vino Albariño. Con humor, considera que pudo haberla ayudado a llegar al centenario, aunque actualmente reserva el vino para celebraciones especiales.
Esto, por supuesto, se trata de una apreciación personal y no de una recomendación médica: el consumo de alcohol no constituye una estrategia aconsejada para prolongar la vida.
Otro aspecto fundamental de su rutina son las relaciones sociales. Aunque reconoce que nunca fue especialmente deportista, disfrutaba de caminar y continúa valorando las conversaciones cotidianas, especialmente con su sobrina, catedrática de Derecho en Madrid.
Para López Grigera, comprender a los demás representa uno de los aprendizajes más importantes de sus cien años.
La filóloga también admite que el paso del tiempo le provocó dificultades de movilidad. Sin embargo, conserva una mirada serena sobre su edad y no considera que alcanzar un siglo sea un mérito exclusivamente personal.
Entre la genética, la libertad de pensamiento que recibió de sus padres y una vida dedicada al conocimiento, su historia ofrece una reflexión sobre el envejecimiento: mantener la curiosidad intelectual, cuidar los vínculos y encontrar sentido en las actividades cotidianas puede enriquecer la vida, independientemente de cuántos años dure.
Nota creada con asistencia IA y editada por periodistas de Clarín.
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