Una reserva de la Ciudad de Buenos Aires ocupa hoy un terreno donde durante años se acumularon basura y escombros de manera clandestina. El predio recuperado tiene 30 hectáreas y se encuentra cerca del Riachuelo.
El cambio puede medirse en números: allí se plantaron más de 4.000 ejemplares de especies rioplatenses y actualmente se registran más de 320 especies vegetales.
También se construyeron más de 1.000 metros de senderos de interpretación ambiental, miradores para observar aves y un vivero dedicado a plantas nativas.
Era un basurero clandestino de Buenos Aires y hoy es una reserva con 320 especies de plantas
Se trata de la Reserva Ecológica Lago Lugano, ubicada entre Villa Soldati y el Riachuelo. Antes de su recuperación, el terreno había quedado degradado por la acumulación ilegal de residuos.
Una de las primeras tareas fue retirar basura y escombros. Después comenzaron las intervenciones destinadas a recuperar sectores del predio y generar condiciones para el regreso y desarrollo de flora y fauna.
El espacio protegido alcanza las 30 hectáreas. Dentro de esa superficie se trabajó para reconstruir tres ambientes característicos de la región: el espinal, la selva en galería y el pastizal pampeano.
Era un basurero clandestino de Buenos Aires y hoy es una reserva con 320 especies de plantas.
Para avanzar con ese proceso se incorporaron más de 4.000 plantas autóctonas producidas en viveros de la Ciudad. Con el tiempo, los relevamientos contabilizaron más de 320 especies vegetales entre las plantadas y aquellas que crecieron naturalmente.
El resultado también modificó la manera de recorrer el terreno. Donde antes existían sectores afectados por residuos, actualmente hay más de un kilómetro de senderos destinados a conocer los ambientes recuperados.
Cómo se transformó el antiguo basurero en un espacio de 30 hectáreas
La recuperación no consistió solamente en retirar los residuos. El proyecto sumó infraestructura para que el lugar pudiera funcionar como área protegida y recibir visitantes sin abandonar su función ambiental.
Entre las obras aparecen más de 1.000 metros de senderos de interpretación. Los recorridos atraviesan distintos sectores de la reserva y permiten observar cómo cambia la vegetación entre los ambientes recreados.
También se recuperó un puente sobre el arroyo Cildáñez, uno de los cursos de agua de esta zona de la Ciudad. A eso se agregó un centro de atención al visitante construido con criterios sustentables.
Reserva Ecológica Lago Lugano, ubicada entre Villa Soldati y el Riachuelo.
Otro de los cambios fue la instalación de iluminación LED alimentada con energía solar. La intervención incorporó además cartelería educativa y sectores destinados a actividades ambientales.
Los miradores tienen una función específica: permiten detenerse a observar las aves sin necesidad de abandonar los recorridos establecidos. El predio cuenta además con un vivero de especies nativas y recibe actividades de voluntariado.
La escala de la transformación queda expuesta al comparar las dos etapas del terreno. De un punto utilizado para arrojar residuos se pasó a 30 hectáreas donde conviven senderos, vegetación rioplatense y espacios destinados a conservación.
Las 320 especies vegetales que crecieron después de la recuperación
Una parte central del trabajo estuvo concentrada en la vegetación. Los más de 4.000 ejemplares incorporados fueron elegidos entre especies propias de los ambientes naturales de esta región.
El espinal, por ejemplo, es uno de los ecosistemas que se buscó representar. El proyecto también reservó sectores para el pastizal pampeano y la selva en galería, vinculada naturalmente con márgenes de ríos y arroyos.
El relevamiento posterior encontró más de 320 especies de plantas. La cifra incluye tanto los ejemplares introducidos durante la restauración como especies que aparecieron de manera espontánea una vez modificadas las condiciones del terreno.
Las 320 especies vegetales que crecieron después de la recuperación.
Esa vegetación aporta alimento y refugio para distintos animales y explica que la recuperación haya avanzado más allá de una limpieza superficial. El objetivo fue reconstruir ambientes capaces de sostener biodiversidad dentro de la Ciudad.
El vivero de plantas nativas permite continuar ese trabajo y funciona como otro de los sectores ambientales del predio. Los senderos y miradores, mientras tanto, mantienen a los visitantes dentro de espacios definidos.
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