El especialista explicó qué diferencia existe entre las dosis más utilizadas de este medicamento y por qué una cantidad mayor no siempre significa un mayor alivio del dolor.

El ibuprofeno forma parte de los medicamentos más utilizados para tratar molestias frecuentes, entre ellas el dolor de cabeza, muscular o menstrual. Sin embargo, las distintas presentaciones disponibles pueden generar dudas a la hora de elegir una dosis.

Una de las consultas habituales está relacionada con las presentaciones de 400 y 600 miligramos. Mariano Giménez, farmacéutico, explicó que aumentar la cantidad del principio activo no necesariamente se traduce en un efecto analgésico superior cuando se trata de un dolor puntual.

“El ibuprofeno de 600 y el de 400 tienen el mismo efecto analgésico, pero el de 600 duplica los efectos adversos”, afirmó el especialista. De esta manera, la diferencia entre ambas dosis no estaría dada por un mayor alivio, sino por una mayor exposición a posibles efectos secundarios.

Qué tener en cuenta al tomar ibuprofeno

Según explicó Giménez a AS, los efectos adversos pueden involucrar principalmente al sistema gastrointestinal, cardiovascular y renal. Por esta razón, ante un dolor de cabeza puntual, plantea como opción utilizar ibuprofeno de 400 mg en lugar de recurrir directamente a una dosis de 600 mg.

El ibuprofeno pertenece a los AINE, medicamentos que actúan sobre procesos relacionados con el dolor y la inflamación. Foto: Shutterstock.

De todos modos, hay que saber que la elección de un medicamento y su dosis depende de las condiciones particulares de cada persona y de las indicaciones de un profesional sanitario. El ibuprofeno pertenece al grupo de los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), que pueden provocar efectos adversos con mayor frecuencia cuando se utilizan en cantidades elevadas o durante períodos prolongados.

En este sentido, una de las recomendaciones vinculadas con estos medicamentos consiste en utilizar la menor cantidad eficaz durante el menor tiempo posible. El objetivo es obtener el efecto buscado sin aumentar innecesariamente la exposición al fármaco.

La dosis tampoco debería incrementarse por cuenta propia cuando un dolor aparece de manera reiterada. Si las molestias persisten o se presentan con frecuencia, resulta importante consultar con un profesional para determinar las causas y establecer el tratamiento adecuado.

Además de la dosis, otro aspecto que puede influir en el tratamiento del dolor de cabeza es el momento en que se administra el medicamento. Giménez destaca que actuar en las primeras fases puede ayudar a abordar la molestia antes de que avance.

Para estos casos existen diferentes formulaciones de ibuprofeno que buscan favorecer una absorción más rápida. Entre ellas se encuentran las presentaciones que combinan el principio activo con arginina, como el Espidifén.

Estas formulaciones están diseñadas para acelerar la absorción intestinal del ibuprofeno. Según la explicación del farmacéutico, se trata de una alternativa que puede resultar útil cuando se busca que el medicamento comience a actuar en menos tiempo.

El riesgo de efectos adversos puede aumentar cuando el medicamento se utiliza durante períodos prolongados. Foto: Adobe Stock.

Otra de las posibilidades son las cápsulas blandas, como el Nurofen Rapid. En este tipo de producto, el ibuprofeno se encuentra en estado líquido dentro de la cápsula, en lugar de presentarse como un comprimido convencional.

La diferencia en la formulación busca facilitar una digestión más rápida y favorecer la disponibilidad del principio activo. Así, existen distintas alternativas además de aumentar la dosis cuando aparece un dolor de cabeza.

La advertencia de Giménez apunta así a una diferencia que puede pasar inadvertida al elegir entre dos presentaciones del mismo medicamento: más miligramos no significa necesariamente más alivio, pero sí puede implicar una mayor exposición al fármaco y a sus posibles efectos adversos.