No todos necesitan una agenda llena de encuentros ni una red extensa de contactos. Distintos estudios muestran que la satisfacción con las relaciones y la cercanía emocional pueden importar más que la cantidad de amistades.
Mientras algunas personas disfrutan de conocer gente constantemente y participar en numerosas actividades sociales, otras prefieren mantener un círculo reducido de amigos. Para estas últimas, compartir tiempo con unas pocas personas de confianza puede resultar más satisfactorio que ampliar permanentemente su red de contactos.
Esta preferencia suele confundirse con timidez, aislamiento o falta de habilidades sociales. Sin embargo, la psicología señala que tener pocos amigos no significa necesariamente ser antisocial. Las investigaciones muestran que la calidad de las relaciones, la satisfacción personal y las prioridades emocionales influyen en la manera de construir vínculos.
Por qué algunas personas prefieren tener pocos amigos.
Por qué algunas personas prefieren tener pocos amigos
Las relaciones sociales requieren tiempo, atención y compromiso. Mantener una amistad cercana implica compartir experiencias, ofrecer apoyo y sostener el contacto.
Las relaciones sociales requieren tiempo, atención y compromiso.
Algunas personas prefieren concentrar esos recursos en un grupo reducido, mientras que otras disfrutan de una red más amplia.
Ninguna de estas elecciones permite determinar por sí sola la personalidad o el bienestar emocional de alguien. Lo importante es distinguir entre elegir mantener pocas relaciones y desear más compañía sin conseguirla.
Qué descubrió un estudio sobre la calidad de las relaciones
Una investigación publicada en 2020 en Psychology and Aging analizó las diferencias entre las redes sociales de adultos de distintas edades y su relación con el bienestar.
Los investigadores observaron que los adultos mayores tendían a mantener redes sociales más pequeñas, especialmente por la reducción de vínculos periféricos.
El estudio incluyó a 534 participantes en una primera evaluación y a 298 en una segunda instancia.
Los investigadores observaron que los adultos mayores tendían a mantener redes sociales más pequeñas, especialmente por la reducción de vínculos periféricos.
Sin embargo, la satisfacción con las relaciones estaba más estrechamente asociada con el bienestar que la cantidad de amigos cercanos.
Qué dice la psicología de las personas que tienen pocos amigos.
El resultado no demuestra que tener menos amistades produzca mayor felicidad, sino que el número de contactos no explica por sí solo la experiencia social.
La teoría que explica por qué nos volvemos más selectivos con la edad
La psicóloga Laura L. Carstensen, de la Universidad de Stanford, desarrolló la teoría de la selectividad socioemocional.
Según esta perspectiva, las prioridades sociales cambian cuando las personas perciben que su tiempo disponible es más limitado. En esas circunstancias, pueden comenzar a valorar especialmente los vínculos que ofrecen cercanía emocional y experiencias significativas.
Un estudio longitudinal publicado en 2014 por Tammy English y Carstensen encontró que las redes sociales tendían a expandirse durante la adultez temprana y reducirse posteriormente. Este cambio estuvo relacionado con experiencias emocionales más positivas en la vida cotidiana.
Cuántos amigos cercanos solemos tener, según Robin Dunbar
El antropólogo Robin Dunbar, de la Universidad de Oxford, investigó cómo se organizan las redes sociales humanas.
Sus trabajos describen diferentes niveles de cercanía, que suelen distribuirse en círculos aproximados de cinco, 15, 50 y 150 personas.
El grupo más reducido incluye los vínculos especialmente íntimos, mientras que los círculos exteriores reúnen relaciones progresivamente menos cercanas.
Estas cantidades son promedios orientativos, no reglas universales.
La investigación permite comprender que tener numerosos conocidos no significa mantener el mismo nivel de intimidad con todos ellos.
Por qué conocer a alguien no significa tener una amistad profunda
La familiaridad puede surgir simplemente por compartir un espacio de trabajo, asistir a una actividad o encontrarse regularmente con determinadas personas. La cercanía emocional, en cambio, suele construirse mediante experiencias compartidas, confianza y apoyo mutuo.
Por eso, alguien puede conocer a muchas personas sin considerar que todas forman parte de su círculo íntimo. También es posible mantener numerosas amistades y establecer vínculos profundos dentro de una red extensa.
La diferencia entre elegir un círculo pequeño y sentirse solo
Tener pocos amigos no equivale necesariamente a experimentar soledad. Una persona puede sentirse acompañada y satisfecha con dos o tres relaciones cercanas. Otra puede mantener numerosos contactos y, aun así, sentir que carece de apoyo emocional.
También existen situaciones en las que una red pequeña responde a dificultades para relacionarse, cambios de residencia o circunstancias personales.
La conclusión de las investigaciones es que no existe una cantidad ideal de amigos para todos. Más que contar vínculos, resulta importante considerar si las relaciones disponibles ofrecen la cercanía, el apoyo y la satisfacción que cada persona necesita.
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