No todos consideran que progresar laboralmente sea una prioridad. Distintos estudios muestran que las personas se relacionan de maneras diferentes con su empleo y encuentran satisfacción en otros aspectos de su vida.
Mientras algunas personas buscan ascensos, mejores salarios y puestos de mayor responsabilidad, otras prefieren conservar un empleo estable sin aspirar necesariamente a posiciones superiores. Esta diferencia suele interpretarse como una cuestión de ambición, pero la psicología ofrece una explicación más amplia.
No querer ascender profesionalmente no significa necesariamente ser perezoso o carecer de motivación. Las investigaciones muestran que las personas tienen distintas prioridades y que el trabajo no ocupa el mismo lugar en la identidad y el bienestar de todos.
No querer ascender profesionalmente no significa necesariamente ser perezoso o carecer de motivación.
Las tres maneras de relacionarse con el trabajo, según un estudio
En 1997, los investigadores Amy Wrzesniewski, Clark McCauley, Paul Rozin y Barry Schwartz publicaron un estudio en Journal of Research in Personality que analizó cómo las personas interpretaban su actividad laboral.
Cuáles son las maneras de relacionarse con el trabajo. Qué dice la psicología
La investigación, realizada con 196 trabajadores, identificó tres orientaciones principales:
Trabajo: se considera principalmente una manera de obtener ingresos y sostener económicamente la vida.
Carrera: se priorizan el crecimiento profesional, los ascensos y el reconocimiento.
Vocación: se encuentra satisfacción en la actividad misma y en su significado personal.
Los investigadores observaron que estas orientaciones podían aparecer en diferentes ocupaciones, sin depender exclusivamente del puesto desempeñado.
Por qué no todos buscan ascender profesionalmente
Una persona puede valorar su empleo y cumplir satisfactoriamente sus responsabilidades sin desear convertirse en gerente, dirigir equipos o asumir mayores obligaciones.
Para algunos trabajadores, progresar significa ganar más dinero. Para otros, puede representar disponer de horarios previsibles, reducir el estrés o conservar tiempo para sus relaciones personales.
Para algunos trabajadores, progresar significa ganar más dinero. Para otros, puede representar disponer de horarios previsibles, reducir el estrés o conservar tiempo para sus relaciones personales.
La ausencia de interés por un ascenso no implica necesariamente falta de compromiso. También puede reflejar una decisión sobre qué lugar se quiere dar al empleo dentro de la vida cotidiana.
Qué diferencia hay entre motivación personal y presión social
Los psicólogos Edward Deci y Richard Ryan desarrollaron la teoría de la autodeterminación, que permite comprender por qué las personas persiguen determinados objetivos.
Esta perspectiva distingue entre motivaciones autónomas, vinculadas con intereses y valores propios, y motivaciones controladas, relacionadas con recompensas, exigencias o presiones externas.
Un ascenso puede responder a un deseo genuino de crecimiento, pero también a la expectativa de demostrar éxito frente a otras personas.
La teoría no considera que una opción profesional específica sea superior: destaca la importancia de que las decisiones estén alineadas con los propios valores.
El papel de la autonomía en el bienestar
Una revisión publicada en 2017 por Deci, Anja Olafsen y Ryan en Annual Review of Organizational Psychology and Organizational Behavior examinó la aplicación de esta teoría al ámbito laboral.
Los autores destacaron tres necesidades psicológicas fundamentales: autonomía, competencia y vinculación con otras personas.
La autonomía consiste en experimentar que las decisiones responden a intereses y valores personales. La competencia se relaciona con sentirse capaz, mientras que la vinculación implica mantener relaciones significativas.
La satisfacción de estas necesidades está asociada con una motivación de mayor calidad y con el bienestar.
Por qué el trabajo no tiene que ser el centro de la identidad
La identidad personal puede construirse alrededor de diferentes ámbitos: familia, amistades, actividades creativas, participación comunitaria o intereses individuales.
Por eso, una persona puede encontrar significado en su empleo sin convertir el crecimiento profesional en su principal objetivo. Del mismo modo, otra puede experimentar una profunda satisfacción al desarrollar una carrera exigente.
Las investigaciones no establecen que una orientación sea universalmente mejor que otra. Lo relevante es comprender cómo se relacionan las prioridades personales con las condiciones de vida.
Cuándo la falta de ambición puede tener otras explicaciones
No todas las personas que evitan buscar ascensos lo hacen por una elección consciente. El agotamiento laboral, la falta de oportunidades, las responsabilidades familiares o las dificultades económicas también pueden influir en sus decisiones.
Por eso, la psicología no permite deducir la personalidad ni el bienestar de alguien únicamente por sus aspiraciones profesionales.
La principal conclusión es que el éxito no tiene una definición única. Para algunas personas significa alcanzar puestos de liderazgo; para otras, contar con estabilidad económica y tiempo suficiente para desarrollar una vida satisfactoria fuera del trabajo.
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