En Castelar, una vecina lleva la práctica del Reiki a las mascotas de los hogares. Corina Argentín, dueña de Bambú Reiki, ofrece la terapia a domicilio, para familias que buscaron acercarse al tratamiento tanto de manera independiente, como por la recomendación de veterinarios a manera de complemento para tratamientos.
El Reiki, explica Argentín, “es una terapia de acompañamiento energético que busca favorecer un estado de relajación, armonía y bienestar general en quien lo recibe”. Se trata de una práctica cada vez más naturalizada entre personas. Sin embargo, muchos se sorprenden al enterarse que también se puede hacer en animales. En el caso de Argentín, suele atender a perros, gatos y caballos: “En las sesiones de Reiki para animales, el objetivo es brindar un espacio tranquilo y de contención que pueda contribuir a que el animal transite determinadas situaciones con mayor calma y equilibrio, respetando los tiempos, las características y las necesidades particulares de cada individuo y de su especie”, cuenta.
La terapia puede acompañar a las mascotas que atraviesan tanto situaciones de estrés, enfermedades e intervenciones quirúrgicas, como también a aquellas que se encuentran sanas y para quienes se busca “favorecer el bienestar y la calidad de vida”. También, comenta que sirve como un respaldo para distintas etapas de la vida, como el parto y la vejez. En casos de enfermedades terminales, puede servir como complemento a la atención veterinaria para contener tanto a las familias como al animal.
Corina Argentín es dueña de Bambú Reiki y se dedica a atender a mascotas frente a distintas situaciones.
Acerca de cómo se desarrolla una sesión, Corina Argentín explica: “La energía Reiki se transmite respetando siempre los tiempos que va marcando el animal, sus características particulares y las señales que manifiesta”. En este sentido, agrega que “la práctica se desarrolla desde la observación y el respeto, permitiendo que cada individuo transite la sesión a su manera”. Así, cada mascota responde distinto: puede relajarse, bostezar, cambiar de postura, e incluso alejarse de tanto en tanto. A partir de la actitud del animal, Argentín analiza qué puede estar necesitando.
“La manera de trabajar con un animal es diferente. No podemos explicarle lo que vamos a hacer ni pedirle, por ejemplo, que permanezca quieto durante una sesión. Por eso, es fundamental observarlo, respetar su espacio y permitir que participe a su propio ritmo”. Argentín asegura que para trabajar haciendo Reiki a mascotas, se necesitan certificaciones especiales. En su caso, ella es Maestra de Reiki Usui y de Karuna Reiki, profesora de Mindfulness, y cuenta, además, con formación y especializaciones en Reiki para animales, conexión animal, Reiki para mascotas, etología y comportamiento equino.
Cada animal responde distinto a la terapia, así que es importante que el profesional esté atento a los comportamientos.
Una parte vital de su trabajo es lograr la confianza del animal. Ellos suelen ser muy expresivos en sus formas de recibir el tratamiento a través de sus comportamientos: algunos se acercan rápidamente, mientras que otros prefieren guardar cierta distancia hasta corroborar que todo dentro de su entorno se encuentra en orden, y ahí recién se prestan a recibir el tratamiento. “Es un proceso que requiere paciencia y atención a medida que se construye un vínculo de confianza”, sostiene.
Si bien su trabajo suele girar en torno a perros y gatos, también hizo tratamientos en caballos y recibió en sus consultas a pájaros, tortugas y conejos. Remarca que, más allá de los individuos que trató, cualquier animal de cualquier especie puede recibir Reiki. Agrega que “también se trata de acompañar a quienes, desde el afecto y el compromiso con sus animales, buscan brindarles cuidado y contención, reconociendo la profundidad de ese vínculo, construido desde el amor, el cuidado y la gratitud”.
Cualquier especie de animales puede recibir Reiki.
Establecer un vínculo de confianza es imprescindible para llevar a cabo la práctica.
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