Para los baby boomers y la generación X, los buenos modales formaban parte de las reglas básicas para desenvolverse en sociedad. Había normas claras sobre cómo dirigirse a los adultos, cómo saludar, cómo comportarse en la mesa o qué hacer cuando llegaban visitas a casa.

La generación Z creció en un contexto diferente. No significa que sus padres hayan sido negligentes, sino que muchas de las situaciones para las que fueron creadas aquellas reglas ya habían cambiado cuando los más jóvenes llegaron. Por eso, algunas costumbres que para las generaciones mayores son señales evidentes de respeto pueden resultar confusas para los más jóvenes.

1. Llamar a alguien “señor” o “señora” hasta que indique lo contrario

Para los baby boomers y la generación X, dirigirse a un adulto como “señor” o “señora” era una norma que se aprendía desde la infancia. La generación Z, en cambio, suele utilizar el nombre directamente. Para ellos, la formalidad puede transmitir distancia, mientras que el trato informal representa cercanía y una relación más horizontal.

2. Mirar a los ojos y dar la mano al conocer a alguien

El apretón de manos era una forma de mostrar atención y respeto. Para muchos jóvenes, un saludo con la mano, un asentimiento o incluso un abrazo puede resultar más natural. El apretón de manos puede parecer una ceremonia innecesaria, especialmente porque buena parte de sus relaciones comenzó en internet, donde ese tipo de presentación no existe.

Costumbres que para los mayores son señales de respeto resultan confusas para los jóvenes. (Foto: Pexels)

3. Guardar el teléfono cuando alguien te habla

La regla tradicional indica que prestar atención completa es una manera de demostrar consideración: dejar el teléfono, mirar a la otra persona y no revisar las notificaciones mientras habla.

La generación Z, en cambio, creció realizando varias actividades al mismo tiempo, con chats, música y distintas pestañas abiertas. Para ellos, escuchar mientras utilizan el teléfono no necesariamente significa que estén ignorando a alguien.

4. Esperar a que todos estén servidos antes de empezar a comer

Para las generaciones mayores, nadie debía tomar el tenedor hasta que todos estuvieran sentados y los platos hubieran sido servidos. La generación Z creció con horarios más flexibles. Una persona puede comer a una hora, otra más tarde y otra incluso llevarse la comida al sofá mientras utiliza el teléfono.

5. Ceder el asiento a una persona mayor sin que lo pida

En un autobús, una sala de espera o una reunión, los baby boomers y la generación X aprendieron que debían levantarse automáticamente cuando una persona mayor necesitaba un asiento.

La generación Z puede dudar antes de hacerlo. Aunque el gesto puede interpretarse como amable, también puede parecer una suposición sobre la capacidad física de alguien basada únicamente en su apariencia.

Las diferencias reflejan sobre relacionarse, comunicarse y entender los códigos sociales. (Foto: Pexels)

6. Levantarse cuando alguien entra en la habitación

Ponerse de pie cuando llegaba una persona era otra conducta automática. La costumbre tenía sentido en una época en la que las visitas y los encuentros presenciales eran menos frecuentes. Hoy, una persona puede haber estado comunicándose con otra durante todo el día a través de chats y redes sociales, por lo que esa llegada ya no tiene necesariamente el mismo peso.

7. Comentar el aspecto físico de alguien como cumplido

Decir “te ves genial, ¿has perdido peso?” podía ser considerado una muestra de afecto entre generaciones mayores. La generación Z tiende a considerar que los comentarios no solicitados sobre el cuerpo invaden el espacio personal. Además, incluso un comentario positivo sobre el peso puede estar relacionado con situaciones personales que la otra persona desconoce.

8. Empezar un correo electrónico con “Estimado/a” y terminarlo con “Atentamente”

Para generaciones anteriores, la estructura formal de un correo electrónico resultaba natural porque heredaba las reglas de la correspondencia tradicional. “Estimado” era un saludo habitual para dirigirse a alguien con respeto, mientras que “Atentamente” funcionaba como cierre.

Para la generación Z, el correo electrónico se parece más a la mensajería instantánea. Un “Hola” seguido del nombre del destinatario y un cierre con el nombre del remitente pueden ser suficientes. Las fórmulas más ceremoniosas pueden parecerles innecesarias.