Cientos de panameños cuyas casas colapsaron tras el terremoto de magnitud 7,7 que afectó Panamá, permanecen a la espera de ayuda y con temor a regresar a sus viviendas por el estado en que han quedado y por posibles réplicas.

El país, de unos 4,5 millones de habitantes, fue sacudido el viernes por el potente sismo, que dejó una treintena de heridos y generó daños en viviendas, escuelas, hospitales, iglesias, edificios públicos, puentes y carreteras, informaron autoridades.

Las provincias de Herrera, Los Santos, Coclé y Veraguas, en el centro del país, son las más afectadas por el terremoto, que ha superado las 200 réplicas.

En Chitré, con más de 60.000 habitantes, decenas de casas están dañadas. El sismo derrumbó techos y paredes, además de afectar vehículos.

En el parque de la localidad varios vecinos dormitan en colchones. Otros han llevado una butaca para pasar el tiempo y descansar.

Desireth Villarreal, una mujer de 29 años, también ha pasado la noche a la intemperie. El sismo tiró abajo el cielorraso de la casa donde vive de alquiler y trabaja como maquilladora.

Dos hombres esperan en un parque este sábado, en el centro de Tonosí (Panamá). Foto EFE/ Bienvenido Velasco

"¿Quién va a reparar eso?", expresó a la agencia AFP mientras señala el techo de su vivienda. Una nueva réplica la obligó a salir corriendo de su morada en plena entrevista.

En Macaracas, también en la provincia de Herrera, hay casas destruidas con escombros en su interior. "Nosotros no podemos habitar esto", afirmó a AFP Javier Jiménez, un jubilado de 68 años que ha tenido que dormir en un colegio. Su vivienda acumula en la entrada las tejas destruidas por el terremoto. "Todo el mundo está con temor porque los sismos son constantes, no nos atrevemos a venir", añadió.

En Tonosí, a unos 360 kilómetros de Ciudad de Panamá, en la provincia de Los Santos, una gran parte de sus 9.000 habitantes permanecen en parques y jardines.

Algunos están bajo toldos y en tiendas de campaña. También hay quien descansa en hamacas. No hay agua, tampoco luz desde hace más de 24 horas en el pueblo más cercano al epicentro del terremoto, que continúa bajo réplicas constantes desesperando a los vecinos, muchos de ellos ahora sin hogar.

Las casas de la localidad, de una planta, y los comercios están destruidos. Hay viviendas con tabiques arrancados, paredes caídas y cristales rotos. Los techos con láminas de cinc también cayeron. En las tiendas, las estanterías y la mercancía aún permanece en el suelo.

"La casa es una pérdida, no hay forma de reconstruir porque las paredes están comprometidas, estamos esperando que las réplicas bajen un poco para poder entrar y rescatar las cosas personales", afirma a la AFP el profesor Eduard Melgar, de 45 años.

Dice que su mujer y sus dos hijos se han ido a otra casa momentáneamente hasta que cesen los temblores. También asegura que "ninguna autoridad" se ha acercado aún a conocer su situación.

"Es una tristeza muy grande saber que algo que tú has creado con esfuerzo y con sacrificio en unos minutos lo ves en el suelo", añadió.

Pese a la virulencia del sismo "no hay ningún muerto" ni desaparecido, confirmó este sábado el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, tras visitar varias zonas afectadas.

Su gobierno decretó este sábado el estado de emergencia, una medida que permitirá agilizar los trámites burocráticos para gestionar 100 millones de dólares en ayuda humanitaria.

"He instruido destinar de inmediato los recursos necesarios para rehabilitar las carreteras y reparar hospitales, escuelas, viviendas dañadas y las viviendas destruidas", dijo Mulino en una declaración grabada.

"También dispuse reforzar la distribución de agua, alimentos y artículos de primera necesidad", agregó. La ayuda del gobierno panameño, que aún se encuentra evaluando los daños por el sismo, ha empezado a llegar a algunas zonas a cuentagotas.

Además, Estados Unidos envió vía aérea agua embotellada, comida enlatada y leche evaporada, además de personal especializado en desastres.

En Ciudad de Panamá, las autoridades habilitaron un centro de acopio en el parque principal, donde los capitalinos llevaron enseres para las regiones afectadas.

D.D.