La Selección argentina enfrenta el desafío de coronarse por cuarta vez campeona del mundo ante España.

Llegó a esta instancia decisiva bajo la impronta que define al fútbol argentino: su eterno amor por la pelota, coraje y voluntad hasta el último minuto de juego.

Pero además posee un factor distintivo que nadie puede imitar: es su capitán, Lionel Messi y el compromiso que sus compañeros y técnicos le prodigan en cada partido.

Claro que Leo se lo ha ganado de sobra con su talento inigualable durante veinte años sobre el verde césped, pero sobre todo por su natural forma de ser y vivir, con respeto y humildad dentro y fuera de los campos de juego.

Su actitud logró la común unión del grupo y promovió con su coherencia la confianza para alcanzar los logros que se han propuesto. Una fuerza que como un hilo invisible los sostiene para levantarse siempre de los traspiés propios de un juego de competición.

Yo sé muy bien que un Mundial de Fútbol es un deporte de 11 muchachos detrás de una pelota con una camiseta como bandera pegada a la piel, pero cuando juega la Argentina se transforma en algo mucho más grande. Nos hace testigos junto al mundo de la empatía espontánea que generan por su voluntad inquebrantable.

Leo, muchachos, en el alma de cada argentino vive el deseo que este domingo levanten otra vez la copa porque lo merecen.

Pero deben saber que hay mucho más que eso: no hay emoción más grande que verlos jugar como lo hacen con los colores de nuestra Patria, esos que palpitan en cada corazón argentino.

Matías Aníbal Rossi /


Favaloro, De la Fuente, y la Selección argentina

En Inglaterra fue René Favaloro quien realizó el primer bypass aortocoronario con demostración práctica. Y fue durante el Congreso Mundial de Cardiología en septiembre de 1970, en Londres, en el National Heart Hospital, donde fue invitado por Donald Ross.

Favaloro le pidió entonces a su socio médico, el cardiólogo Luis de la Fuente, que entrase al quirófano por las dudas el paciente hiciera un paro cardíaco frente a los cirujanos más distinguidos que pugnaban por verlo operar. A ese paciente, el día anterior, fue el doctor De la Fuente quien le realizó un cateterismo selectivo coronario diagnóstico invasivo, también pionero en ese país. La operación fue un éxito y su post-operatorio. Eso también fue como los primeros goles.

Hablando de fútbol, estimo no ser pariente del actual técnico de la selección española (el homónimo Luis de la Fuente) campeón de Europa, pero sé que venimos de la misma zona de España, aunque nuestra familia llegó al país en el 1600.

Héctor de la Fuente Fitte /


Nos gusta luchar en las grandes batallas donde demostramos que el pequeño héroe puede contra el gigantesco villano y su injusticia, esto nos hace sentir orgullosos y si podemos exhibirlo al mundo, mejor. Quizás algo de esto se vio en el Mundial de Fútbol y en los cantos por Malvinas.

Pero, si las víctimas son nuestros niños y los villanos somos nosotros mismos, la cosa cambia, esto nos da vergüenza y lo ocultamos ante el mundo y ante nosotros mismos. Esto se ve con los 3,5 millones de chicos que en la Argentina ven comprometido su desarrollo físico e intelectual debido a la falta de una alimentación adecuada. No hay marchas multitudinarias en el Obelisco, ni autocríticas ni denuncias. ¿Qué nos pasa?

Horacio Tore /


La Selección argentina de fútbol ha logrado un triunfo épico e histórico ante un gran rival. Los jugadores, entonando con orgullo el Himno y vistiendo la casaca argentina, han demostrado un nivel futbolístico envidiable y una entereza muy poco común para superar a la adversidad.

El cuerpo técnico ha demostrado una gran solvencia profesional y criterio, frialdad y valentía con los cambios de jugadores. Demostraron indiscutiblemente y con mayúsculas que “hay equipo”.

Oscar Edgardo García /