Ya sabemos a quién llamar si toca organizar una fiesta de aquellas. Anote: Marketing Sports Argentina, la productora amiga del Chiqui Tapia, a la que le dieron nada menos que el homenaje a Messi en River. Lo mejor que se puede decir es que no le faltó ninguna improvisación. Ninguna es ninguna y, claro, lo pagó la gente, Messi, el espectáculo. Es como si no se hubieran tomado la molestia de prepararlo en serio y encima amarreteando los gastos. Y eso que se despedían 21 años en la Selección de un Dios del fútbol, el mejor jugador argentino de la historia.
A los de Marketing Sport no se les vio el pelo en River hasta unos días antes del partido, cuando fueron a reconocer la cancha y ni se dieron cuenta de que la pantalla gigante había sido quitada hace tres meses por la construcción del techo. En vez de alquilar equipos de audio para más de 80 mil personas, decidieron usar los altoparlantes de la Voz del Estadio, que informan rápido en los partidos los cambios de jugadores y que casi no se oyen por el ruido de fondo. No los castigó el infortunio sino la negligencia: ¿cómo se iban a escuchar bien las bandas en el show?
Tampoco gastaron en generadores de electricidad, y pasó lo que podía pasar: se cortó la luz y la fiesta se acabó al comenzar. Habían salido a tocar Sergio Torres y Darío Zanco y no completaron una canción. Armaron un recital low cost, salvo por el precio de las entradas. Ninguna figura de jerarquía internacional de la música ni del fútbol. Y ya vamos a hablar de las dos potencias futbolísticas que contrataron para jugar contra el sub campeón mundial.
El dueño de Marketing Sport es Mariano Camerota y lo que sabemos de él es lo que publica en su Instagram. Vende llantas de autos con la empresa Global Wheel y seguramente por eso se define como autopartista. Camerota lanzó Marketing Sport después de la llegada de Tapia a la AFA y sube a la red fotos en Boca y de sus trabajos, todos para la AFA, como sorteos de la Copa Argentina. La despedida grande que Messi merecía le quedó demasiado grande.
Ilustración. Agustín Sciammarella
Lo peor no llegó por Camerota sino por la propia AFA: la venta de entradas. ¿Venta o sólo reventa? Una hora después de ofrecerlos, los tickets, se agotaron. No quedó ni uno. Imposible que hubieran volado en tan poco rato. Récord de Tapia, del tesorero Toviggino y de la ticketera Deportick del productor teatral y ex diputado massista Javier Faroni, el mismo que es investigado en Estados Unidos por las cuentas de Tour ProdEnter Por si alguno aún no lo sabe, aunque lo sepa ya todo el mundo: Faroni es el recaudador oficial de esta AFA. Fue contratado con su mujer Erika Gillette con una comisión absurda del 30% de todo lo que la AFA embolsa de sus sponsors.
Salvo Tapia y Toviggino, nadie sabe cuánta plata Faroni ha facturado en estos años. Hablan de centenares de millones de dólares vendidos gracias a la magia de Messi y de la selección campeona del mundo. Esa montaña de plata no figura o figura en cuentagotas en los balances que la AFA hizo aprobar en Provincia, adonde se mudaron los dirigentes improvisando una sede en un descampado de Pilar, cedido por el intendente kirchnerista De Achaval. Con la ayuda de Kicillof y de jueces amigos, evitaron que la Inspección General de Justicia les contara las costillas. Precisemos algo: detrás de Tapia está Kicillof (Tapia es funcionario provincial: preside el Ceamse) y detrás de Toviggino están Massa y el santiagueño Zamora.
Por la investigación judicial en Estados Unidos, los dos jefes de la AFA, que ahora se sacan chispas entre ellos pero siguen haciendo cosas juntos, registraron en Dubai una nueva empresa para recaudar: Moon Euro Management. Lo revelaron Hugo Alconada Mon, Nicolás Pizzi e Ignacio Grimaldi en La Nación. No se sabe aún quiénes son sus dueños, sí que fijaron domicilio en el edificio de Viamonte, que dicen dejó de ser su sede. ¿En qué quedamos? Dubai es hoy, con Singapur, lo que fue Suiza: un paraíso para ocultar cuentas bancarias. Además, no se paga Impuesto a las Ganancias.
Volvamos a la historia de la reventa, que son dos historias en realidad. Una: Deportek lanzó tickets electrónicos que había que cambiar por entradas físicas en River. ¿Por qué? La otra: AFA entregó entradas gratuitas a funcionarios, políticos y a la Justicia. Fiscales y jueces son grandes consumidores de entradas de favor y grandes contribuyentes de favores a los dirigentes. No debería ser así pero es así. Hubo algo más: montaron una reventa VIP en Huracán, club alineado con Tapia, dentro del estadio en la puerta 4. Funcionó desde el martes hasta el jueves y un patrullero protegió la venta ilegal. Nada nos sorprende. ¿Cuál fue la explicación?:“Hubo una caída de la mampostería y se mandó un móvil policial para delimitar la zona y evitar accidentes”. En esta mentira está la sencilla verdad de la reventa.
¿Qué decir de los rivales que contrataron a través de un productor colombiano? La Sub 23 de Burkina Faso fue juntada de urgencia y casi no llega: quedó varada en Marruecos y aterrizó en Ezeiza cinco horas antes del partido. Burkina Faso está 62 en el ranking FIFA y Benin, en el 89. Hubo que ir a Wikipedia para saber algo sobre este país subsahariano contra el que jugó Messi, donde nació el vudú y que nunca clasificó para una copa mundial. Duda ¿Cuánto se les pagó? ¿Se les pagó?
Fue la última explotación de Messi, al que la AFA le sacó todo lo que pudo. Messi había preparado lo que iba a decir después del partido, y no nombró a Tapia. Y la furia de la gente, que lo puteó al por mayor, obligó a Tapia a esconderse y entregarle a Messi la plaqueta en un gimnasio.
Nada llega más al corazón que Messi pero imponerle en la UBA un Honoris Causa, algo que Messi no necesita, es oportunismo. En cualquier momento se lo dan también a Tapia, que fundó su propia universidad y puso al frente a un ex rector de la UBA y como vice al actual ministro de Justicia, Mahiques. Parte de la culpa de lo que nos pasa es nuestra, por elegir o soportar dirigentes que le causan un daño descomunal al fútbol, protegidos por una justicia que poco a poco ha dejado de serlo y hace olímpicamente la vista gorda. No hay mucho que esperar. Pero la impunidad no dura para siempre.
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