Abajo: Un hombre viejo y vencido, que yace encogido en la base, representando la derrota y la impotencia. En el centro: Un joven romano musculoso que se erige con fuerza, levantando y aprisionando con sus brazos y torso a la mujer. Arriba: Una mujer joven (una sabina) que estira los brazos al cielo en un gesto de desesperación, intentando zafarse y escapar de su secuestrador. "El rapto de las sabinas" (1583), obra cumbre del escultor de origen flamenco Giambologna (Giovanni da Bologna), ilustra bellamente la portada de La vida que importa (Planeta, 2026), la segunda novela del abogado y periodista Luis Novaresio que, si bien comparte universo y personajes con la primera –Todo por amor, pero no todo (Pengüin Random House, 2024)–, es una historia independiente.

Luis Novaresio presentó su nueva novela La vida que importa en un Meet & Greet en Buenos Aires. Foto: gentileza.

\"Buscábamos alguna imagen clásica, Giambologna la hizo solo para llevarles la contra a sus colegas que decían: 'Vos no sabés esculpir', literal, era una pelea como si fuese hoy no se me ocurre quién, y el tipo dijo: 'No, claro, así que no sé esculpir, mirá cómo te la hago', y te hizo el rapto de las Sabinas\", dijo el autor en un Meet & Greet en Buenos Aires.

La tarde lluviosa se prestaba para la tertulia literaria, que tuvo lugar en el emblemático bar Los Galgos, de Lavalle y Corrientes, en un clima íntimo y distendido. Junto a su editora, Mercedes Güiraldes, y ante un grupo reducido de periodistas, influencers y booktubers, el escritor rosarino –ganador de los Premios Konex, Tato y varios Martín Fierro y acreedor de una buena fama como entrevistador de lujo, con cerca de 1200 entrevistas en su haber (sí, las contó)–, esta vez fue el entrevistado para hablar de su nuevo libro.

En La vida que importa, los personajes que ya conocemos atraviesan dilemas sobre la lealtad, la eutanasia, la amistad y las relaciones afectivas. Entre ellos, una profesora es acusada de haber asesinado a su esposo con la “píldora del día final”. La obra aborda temas como el amor homosexual, la monogamia, el poliamor y la libertad de elección en la vida y la muerte.

Luis Novaresio presentó su nueva novela La vida que importa en un Meet & Greet en Buenos Aires. Foto: gentileza.

La tapa y el contenido

“La imagen de la tapa tiene mucho que ver con el contenido: primero, porque hay personas desprovistas de ropajes, no solo literalmente. O sea, en el libro, hay erotismo, hay escenas de sexo contadas explícitamente, pero también, creo que los personajes de la novela, que se hacen amigos ya de grandes en un curso de filosofía, de alguna manera se quitan los ropajes del lugar común y se atreven a hablar entre ellos de temas que realmente los preocupan. Así aparecen las preguntas: ‘¿Qué es el amor? ¿Qué es el acuerdo amoroso? ¿Hay acuerdo? ¿Se expresan?’, explicó Novaresio.

Sobre si tiene o no sentido sostener la fidelidad, el autor argumentó: “Nosotros vivimos en Buenos Aires, en la Argentina, en el 2026, con una tradición judeocristiana en donde la monogamia es como un hecho dado de las parejas. Bueno, hay otras culturas que no, otros tiempos que no. Cuando esculpía Gianbologna, todos sabían que había entre los maestros y sus ayudantes un vínculo, pero a su vez, había un vínculo procreacional con sus mujeres”, reflexionó y admitió, sin embargo, que no es un planteo fácil y que los personajes de su novela lo atraviesan de manera dolorosa.

Luis Novaresio presentó su nueva novela La vida que importa en un Meet & Greet en Buenos Aires. Foto: gentileza.

“¿Quién es el dueño de nuestros días?”, preguntó, para reflexionar acerca de las concesiones que solemos hacer en pos del bienestar de nuestros seres queridos. “Ahí hay un conflicto inmediato en la novela” –explicó–, “y es que a la queridísima Berta Olás, una profesora maravillosa, admirada públicamente, que va a los medios de comunicación para difundir la filosofía, la detienen acusada de homicidio por haberle proporcionado, supuestamente, la píldora del día final a su pareja, que estaba postrado por una enfermedad terminal”.

Sobre la intención del libro, tanto Novaresio como Güiraldes se encargaron de aclarar que la obra no pretende concientizar ni producir otro efecto determinado en el lector, ya que no es una literatura de tesis sino de trama, y se apoya fundamentalmente en lo ficcional.

Curiosidad, contradicciones y eutanasia

El autor habló de uno de los personajes de su obra que, a su juicio, es “hermoso, adorable, queridísimo y sufriente en general”.

“Eva es la chica a la que veo siempre en un rincón y, por ahí, un día tiene curiosidad y se lanza a un bardo de una fiesta porque Uno (es el nombre del personaje) la incentiva para que lo acompañe. Pero sucede que, después, su amigo le hace una maldad absoluta: la deja sola. Y Eva primero dice: ‘Me voy’, pero, cuando se va, algo pasa y dice: ‘Che, pero esto un poquito me está gustando’. Y se encuentra con una Eva, contradictoria como creo que a todos nos pasa”.

A propósito de la eutanasia, contó que no es muy difícil conseguir la “pastilla del día final”, ya que hay un mercado negro en la web, al que se llega bastante rápido. “El día que revisen mi computadora van a pensar que me quiero matar”, soltó. También se refirió a su reciente entrevista con la actriz Fernanda Mistral, “la gloria de los 50, los 60 y los 70, una belleza, ¡deslumbrante a los 92! Vivió diez años en un Ashram en la India, es vegetariana y no toma alcohol, camina más rápido que yo. Esos 92, ¡Los compro! Otros 92, no sé si los quiero”, argumentó.

Por su parte, la editora Mercedes Güiraldes leyó el primer capítulo de La vida que importa, que reproducimos a continuación: “Uno se levantó de la cama y se miró en el espejo. Por instinto, llevó sus manos a la altura de su abdomen para ocultarlo. Se vio desnudo y se rio. Como si su conciencia se lo indicara, dejó sus brazos al costado del cuerpo para verse entero y no ocultar nada. Incluso su panza que lo perturbaba. Cuarenta años largos, pelirrojo y con rulos, lampiño...\". Y siguió ante una asistencia hechizada.

Luis Novaresio presentó su nueva novela La vida que importa en un Meet & Greet en Buenos Aires. Foto: gentileza.