La Marina debe dejar de competir con el sector privado. Ese es el mensaje, claro y contundente, de la jefa de investigación naval, Rachel Riley. Ella considera que, en vez de duplicar lo que la industria produce, hay que utilizar los fondos para investigación para resolver problemas que las empresas privadas dejan de lado.
Las declaraciones de Riley se conocieron durante la Cumbre Tecnológica Defense One, realizada en Arlington, Virginia. Entonces, también se informó que la estrategia de la oficina de investigación Alimentar a la Flota y a la Fuerza con Ciencia y Tecnología a gran velocidad atraviesa su fase final de producción.
"La velocidad es, sin duda, la palabra clave del año en nuestro sector", agregó Riley durante una mesa redonda en la que participó Jarred Conley, director principal de iniciativas marítimas de la Unidad de Innovación de Defensa.
La oficina de investigación naval (ONR, por sus siglas en inglés) está trabajando para "reducir la burocracia y simplificarla", de modo que el factor limitante en el desarrollo tecnológico sea "la ciencia física y no los procesos y las políticas que la rodean", dijo Riley.
Aprovechar el prespuesto al máximo
La jefa de la ONR, creada en 1946, dijo que desean identificar los problemas que solo la oficina puede resolver para aprovechar al máximo un presupuesto de unos 3.000 millones de dólares. Admitió que esto no es tan difícil como parece, según informa Defense One.
Rachel Riley, jefa de investigación naval, quiere que la Marina deje de copiar a la industria privada. Foto: ONR.
“Tengo 1.100 científicos e investigadores trabajando para mí, casi todos en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM). Son estadounidenses brillantes que han dedicado sus vidas al servicio público”, contó Riley.
Agregó que “muchos de ellos, cuando me presenté y les pregunté: ¿Cómo nos aseguramos de que nuestras inversiones no se repliquen con las de la industria?, respondieron: “Es muy difícil saber qué hará y qué no hará la industria”.
“Entonces, les dije: “No, en realidad es bastante sencillo. Si hay ganancias, entonces es algo a lo que la industria destinará capital. Quizás no a la perfección, pero eventualmente lo hará”. Entonces, la clave sería centrarse en tecnología que aún no está lista o que nadie la necesita, salvo las fuerzas armadas.
“Mi ejemplo favorito, porque conecta inmediatamente con todos, es que actualmente no existe una necesidad comercial real de submarinos muy silenciosos que se desplacen por el agua durante mucho tiempo”. Pero la ONR debe seguir invirtiendo para que “nuestra fuerza submarina siga siendo la más letal del mundo”.
Riley afirmó que quiere que la ONR haga lo necesario para transferir tecnología útil a la industria. Para ello, impulsa a sus responsables de programa a actuar como "socios estratégicos" para los contratistas de defensa.
La firma Saronic Technologies produce los drones marinos Corsair. Imagen: Saronic Technologies.
Otro ejemplo: el buque de superficie no tripulado mediano Sea Hunter, con el que la ONR ha estado experimentando desde 2017 y que ahora forma parte de un grupo de ataque de portaaviones. Sin embargo, su construcción fue realizada por una empresa privada: Leidos.
En tanto, la empresa Saronic recibió un contrato de la Marina por más de 392 millones de dólares para construir la nave autónoma Corsair, que intervino en una exitosa operación de rescate cerca del estrecho de Ormuz durante la guerra de Irán.
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