Estados Unidos entregó el viernes material antidisturbios y gas lacrimógeno a la policía de Bolivia, una donación hecha en medio de anuncios de nuevas protestas de partidarios de Evo Morales contra una eliminación de subsidios que disparó el precio del diésel.
El gobierno boliviano, presidido por el centroderechista Rodrigo Paz, busca una mayor cercanía con Washington.
En marzo se sumó al Escudo de las Américas, una alianza regional de gobiernos de derecha para combatir el crimen organizado transnacional liderada por la administración de Donald Trump.
El gobierno estadounidense donó "equipos de protección, gas lacrimógeno y equipamiento para el control de multitudes" a la policía boliviana, dijo Matthew Zamary, director de la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley (INL) de Estados Unidos en Bolivia, durante una ceremonia en La Paz.
Para la próxima semana se anunciaron nuevas movilizaciones del movimiento indígena, encabezado por el expresidente izquierdista Evo Morales (2006-2019), como respuesta a la decisión del gobierno de eliminar las subvenciones al diésel para acceder a un crédito con el Fondo Monetario Internacional.
Bolivia permanece desde junio en estado de excepción, una medida con la que el gobierno de Paz apagó una ola de protestas y tomas de caminos contra la crisis económica, que paralizó por 53 días el país.
"Rechazamos los bloqueos violentos como medios que pretenden sustituir las decisiones democráticas", dijo Zamary durante su discurso frente a una unidad de policías antimotines.
Refugiado en su feudo cocalero del Chapare (centro), Morales tiene dos órdenes de captura activas por su rol en esas protestas y por una acusación de presunta trata de una menor con la que el expresidente habría tenido una hija. Él niega los cargos.
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