Los chaparrones de los últimos días han superado las expectativas y han roto los pronósticos de los técnicos. Las lluvias torrenciales con registros récord han puesto al país boca abajo e incluso han causado víctimas mortales. Eso ha hecho saltar las alarmas entre la comunidad científica, que coincide en que el cambio climático nos lleva hacia un escenario de fenómenos extremos mucho más recurrentes. La pregunta ahora es: ¿estamos preparados para afrontarlos?

“El Gobierno debe hacer un inventario para decidir qué infraestructuras y edificios deben deconstruirse y trasladarse”, ha asegurado en El món a RAC1 Joan Manuel Vilaplana, director del Observatori del GeoRisc del Col·legi de Geòlegs i Geòlogues de Catalunya (COLGEOCAT). El especialista avisa de que la administración debe ponerse las pilas porque el paisaje urbano está peligrosamente expuesto a los riesgos naturales. Por tanto, afirma que la única solución es transformarlo.

De hecho, Vilaplana no está nada sorprendido de que hayamos llegado a este punto y señala que los geólogos llevan muchos años reclamando ponerse manos a la obra: “La ACA y Protección Civil saben muy bien lo que hay, la realidad; hay que empezar porque hace mucho tiempo que lo hablamos y hacemos tarde”. En este sentido, menciona un informe elaborado en 2008 que ya alertaba de las edificaciones construidas en zonas inundables.

Entonces registraron 35.000 hectáreas en las que vivían 700.000 personas: “Tenemos una exposición al riesgo de inundación desgraciadamente consolidada desde hace muchos años”. Para entender mejor esta situación dramática, detalla que “en Catalunya tenemos 4.444 equipamientos sensibles en zonas con riesgo de inundación; 619 de Salud, 492 de Educación, 484 de Deportes y 453 de Cultura; es una brutalidad y debemos empezar por aquí”. Los gobiernos siempre nos han escuchado, pero ninguno ha tenido la determinación de tomar “decisiones valientes”, sostiene.

Como ejemplo clarísimo de una infraestructura que debe trasladarse a toda costa está el tramo a orillas del mar del R1 de Cercanías al Maresme. Las zonas que tendrán mayor trabajo para adaptarse al nuevo clima serán “por supuesto” el litoral, sobre todo las costas bajas como los deltas, y las urbanizaciones cercanas a cursos de ríos.

El nou temps del Picó | Entrevista Joan Manuel Vilaplana, Geòleg

“El Maresme y la Costa Daurada son dos sectores que van a sufrir mucho por los temporales marítimos en esta nueva emergencia climática”, advierte Vilaplana. Del mismo modo, “desde el punto de vista de inundabilidad, se verán afectados los pequeños torrentes y cursos desde las cordilleras litorales costeras, y que atraviesan pueblos hasta el mar”.

Así, su crítica apunta a las políticas de prevención en lo que se refiere al territorio, donde los deberes no se hacen a pesar de que los expertos han insistido repetidamente en los riesgos a los responsables políticos. Ahora bien, el director del GeoRisc aplaude la labor de Protección Civil en las catástrofes: “La administración ha hecho un esfuerzo brutal en la reacción, la protección civil funciona cada vez mejor y es admirable y equiparable a países avanzados”.

En cualquier caso, Vilaplana pone la responsabilidad en el poder público y exige que la administración debería avisar a las personas que quieren comprar una vivienda en una zona inundable: “Entonces tú puedes aceptar autoprotegerte y no hacer un garaje, no poner habitaciones en la planta baja y adaptarte para transformar la vivienda en estas nuevas circunstancias, pero eso debes saberlo”.

Aunque los ciudadanos pueden acceder a esta información, defiende que el Estado debería dejarlo claro por iniciativa propia.

Ignasi Duran | RAC1