Los coleccionistas ricos que quieren vincularse con los museos suelen donar obras, extenderles cheques y formar parte de las comisiones directivas; son los pasos fundamentales que mantienen a flote las instituciones artísticas.

Aisiks, a la derecha, junto a Agustín Díez Fischer, director de investigación y archivos del instituto. Foto: George Etheredge para The New York Times

Pero Ariel Aisiks –el mecenas nacido en Argentina en 1965 que ahora vive en el Upper East Side de Nueva York– ha adoptado una misión personal.

"Mi objetivo es asegurar que los artistas latinoamericanos tengan un lugar en la mesa", dijo Aisiks refiriéndose a su plan para aumentar la diversidad de las colecciones museísticas.

A principios de este año, en ocasión de dar la primera entrevista importante en inglés sobre sus actividades, se encontraba en el espacio de exposiciones que fundó –el Institute for Studies on Latin American Art (ISLAA, según sus siglas en inglés) en el barrio de TriBeCa–, que es gratuito y está abierto al público. Aisiks también anunció que abrirá una nueva sede del ISLAA en su ciudad natal, Buenos Aires, durante el otoño.

Fundado en 2011 como centro de sus actividades, el instituto se trasladó a la ubicación actual en 2023. Una de sus exposiciones actuales presenta a la artista mexicana Magalí Lara, que trabaja con diversos medios.

El ISLAA ha reunido una colección de 15.000 obras de arte de 800 artistas, de las cuales 677 han sido cedidas en préstamo a distintos museos. Aisiks ha donado cerca de 500 obras; fue asimismo cofundador de una red llamada Museum Exchange (aproximadamente, Intercambio museístico), que conecta a donadores con organizaciones sin fines de lucro. El instituto también ha colaborado con 20 universidades para apoyar la investigación y los estudios académicos sobre arte latinoamericano.

Representación en los museos

"Creo que la población latinoamericana o hispana se acerca al 25 por ciento del total en este país", comentó Aisiks. "Pero cuando observo la representación en los museos, es insignificante".

El ISLAA realizó un análisis informal de las colecciones de varios de los principales museos de Estados Unidos y descubrió que la representación latinoamericana rondaba el 1 por ciento.

"Lo que está haciendo es sísmico", afirmó Jessica Morgan, directora de Dia Art Foundation, refiriéndose a la labor de Aisiks. Dia (conducto, en griego) lleva a cabo una colaboración a largo plazo con el ISLAA que ha abarcado apoyo financiero para una exposición de la artista colombiana Delcy Morelos, celebrada el año pasado en la sede de Dia en Manhattan, así como para la muestra del artista argentino David Lamelas, prevista para el año próximo en ese mismo espacio.

CUL / Instituto de Estudios sobre Arte Latinoamericano, ISLAA

Estrellita Brodsky, otra mecenas que ha aportado su esfuerzo para incrementar la visibilidad de América Latina en el ámbito artístico, destacó la "vasta y expansiva labor filantrópica" de Aisiks, y su entusiasmo.

"Existe la sensación de que se nos ha ignorado ahora", sostuvo Brodsky, de ascendencia venezolana y uruguaya y presidente de la junta directiva del Museo y Jardín de Esculturas Hirshhorn. "Basta ya, es hora de que se nos escuche. Todavía queda mucho por hacer", agregó.

Desde luego, contar con los medios para entrar en acción es un punto de partida necesario. Ariel Aisiks partió con ventaja en la vida: "Vengo de una familia rica", en sus propias palabras. Trabajó en el sector financiero –incluida una etapa en la multinacional Morgan Stanley– y su poder adquisitivo dio un nuevo salto al convertirse en uno de los primeros inversores de la empresa suiza de calzado y ropa deportiva On, que hoy cotiza en bolsa.

"Esa es la inversión que está financiando todo esto", explicó el extriatleta, mostrando las zapatillas On que llevaba puestas.

Por lo general prefiere hacer donaciones con las que puede ver resultados inmediatos –como una exposición o un seminario– en vez de financiar proyectos a largo plazo, aunque hace poco proporcionó los fondos para un profesorado universitario de arte latinoamericano en Bard College. "Puedo firmar un cheque en el acto y resolver lo necesario", señaló.

En cuanto a integrar consejos directivos de museos, por ahora ese rol no es para él. "Hay muchas personas de dinero que pueden ocupar esos cargos", mencionó. (El ISLAA no tiene un consejo directivo propio, aunque Aisiks sí dispone de asesores y de un equipo de alrededor de 15 integrantes.)

Jessica Morgan, de la fundación Dia, lo calificó como "enfoque de un activista". "Lo que le interesa a él son los resultados", aclaró.

Documental sobre mujeres trans

En 2020, apenas antes de la pandemia, Aisiks se encontraba en Madrid cuando se puso a conversar con su conductor de Uber, que resultó ser un cineasta llamado Manuel Herreros de Lemos. Era el creador, junto con Mateo Manaure Arilla, de Trans, un documental de 1982 sobre mujeres trans en Venezuela que se había dado por perdido.

El fondo del instituto incluye unas 20 000 obras de arte gráfico y carteles; 40 000 libros de referencia; los archivos de 168 artistas, críticos, estudiosos, galerías y comisarios; y 863 expedientes de artistas. Foto: George Etheredge para The New York Times

El otoño pasado, a raíz de la sugerencia de Aisiks y gracias a su donación, la película se convirtió en pieza central de un seminario de posgrado en el Centro de Estudios Curatoriales de Bard College que dio un profesor sufragado por el ISLAA y formó parte de una exhibición en el Hessel Museum of Art, el museo de Bard College.

Después Aisiks donó una copia de la película al Hessel y otra al Getty Center, un ejemplo de cómo, partiendo de una inspiración surgida de su vida, él luego la difunde.

El coleccionismo es una tradición familiar para él. Sus abuelos maternos emigraron de Rusia a Argentina en 1929. "Eran figuras destacadas del ámbito empresarial y cultural que sufrieron persecución en pogromos", relató Aisiks. El padre de su madre acostumbraba a hablar de un primo suyo, el director de cine pionero Serguéi Eisenstein.

En Buenos Aires, Aisiks creció rodeado por la colección de arte moderno y contemporáneo de su padre, que heredaría más adelante. "Nací entre el arte y la cultura", contó. "Era parte de la identidad judía. Mis padres eran muy filantrópicos".

Recordó que a principios de la década de 1960 el papá había dejado de lado la oportunidad de comprar una obra de Marc Chagall y en su lugar había destinado más o menos la misma cantidad de dinero para adquirir obras de algunos artistas latinoamericanos menos conocidos. "Yo hago básicamente lo mismo", indicó Aisiks, y añadió: "Simplemente estoy llevando esto al siguiente nivel".

Ariel Aisiks en el espacio expositivo que él mismo fundó, el Instituto de Estudios sobre Arte Latinoamericano, en el barrio de TriBeCa, en Manhattan. Foto: George Etheredge para The New York Times

Quizá lo más inusual de la práctica coleccionista suya sea el interés por el material de archivo, los objetos efímeros y los documentos: artículos que tienen escaso valor de mercado y por lo tanto no interesan al coleccionista adinerado promedio.

El acervo del instituto consta de alrededor de 20.000 obras gráficas y pósteres, 40.000 libros de consulta, los archivos de 168 artistas, críticos, investigadores, galerías y curadores, y expedientes de 863 artistas.

"Es poco habitual que un coleccionista se ensucie las manos con material efímero", manifestó Morgan.

La destacada mecenas del arte latinoamericano Patricia Phelps de Cisneros expresó por correo electrónico que el enfoque de Aisiks respecto de los archivos y el apoyo a investigadores jóvenes "ha alcanzado una magnitud que nunca habíamos visto".

Fundadora junto a su difunto esposo Gustavo de la Colección Patricia Phelps de Cisneros, con sedes en Nueva York y Caracas, Patricia Phelps agregó: "Es vital contar con buenos archivos que los nuevos investigadores puedan consultar, así como con espacios donde puedan publicar. Ariel ha facilitado las dos cosas".

Conocimiento que aportan los archivos

Aisiks precisó que la profundidad de conocimiento que aportan los archivos es importante para su misión. "¿Cómo consigo que un museo cuelgue una obra de arte?", planteó. "Necesito lograr que la comprendan más".

Ariel Aisiks fundó el Instituto de Estudios sobre Arte Latinoamericano. Foto: redes sociales.

También disfruta leyendo y revisando los documentos como un nerd. "Me gusta pasar mucho tiempo en el archivo", comentó, destacando que no frecuenta tanto como podría el circuito de las cenas de etiqueta del mundo del arte. "Para mí esto no es algo personal ni social: tengo la responsabilidad de retribuir".

Su propensión a profundizar en los detalles le ha ayudado a establecer relaciones estrechas con un buen número de artistas. "Siente mucha curiosidad por conocer a fondo el proceso de tu creación", comentó la artista argentina Liliana Porter, que vive en el valle del río Hudson, estado de Nueva York. "A mucha gente eso realmente no le interesa".

Aisiks ha adquirido 30 obras de Liliana Porter, algunas de las cuales forman parte actualmente de la colección ISLAA y otras han sido donadas a instituciones como la fundación Dia. Porter hizo notar que esta última circunstancia marcó una diferencia en su carrera.

"Es mejor que eso esté en un museo", dijo. "Allí es más accesible para todos, en lugar de quedar en el living de una sola persona, para una sola familia".


Traducción: Román García Azcárate

© New York Times