Faldas que se tranforman, lencería a la vista, siluetas renovadas y mucho brillo: la moda italiana volvió a ocupar el centro de la escena en una nueva edición de la Semana de la Moda de Milán.
Las propuestas para la temporada primavera-verano 2027 combinaron tradición e innovación, con nuevas miradas sobre los códigos de las grandes casas.
Prada abrió la semana con un desfile donde las faldas fueron protagonistas.
Prada abrió la semana con un desfile que reinventó una pieza clásica del guardarropa femenino: la falda. Bajo la dirección creativa de Miuccia Prada y Raf Simons, la colección experimentó con la forma, el volumen y las combinaciones inesperadas.
Desde modelos plisados y rectos hasta diseños lenceros, las faldas incorporaron grandes aberturas, estampados florales, lazos, lentejuelas y apliques de joyas.
Diesel fusionó prendas desarmadas con relieves florales.
La semana también estuvo marcada por debuts y despedidas. En un emotivo desfile, Glenn Martens presentó su última colección para Diesel tras cinco años al frente de la marca, mientras que Simone Rizzo y Loris Messina debutaron en Moschino con una propuesta que recuperó el humor y la irreverencia característicos de la firma.
Fendi apostó por el estilo lencero y las transparencias.
Por su parte, Fendi puso la sensualidad en primer plano con prendas lenceras, transparencias y encajes. Bajo la dirección creativa de Maria Grazia Chiuri, la colección recuperó la estética de los años 70 y rindió homenaje a Raffaella Carrà.
Marni apostó por la experimentación y la combinación de prendas.
En Marni, Meryll Rogge apostó por las mezclas inesperadas, combinando parkas con sandalias, lunares con rayas y suéteres amplios con pantalones de cuero.
Asimismo, Roberto Cavalli volvió al maximalismo de los años 2000 con estampados animales y florales, denim de tiro bajo y transparencias, en una celebración del glamour y el exceso.
Roberto Cavalli presentó una colección inspirada en el glamour maximalista.
En Gucci, Demna presentó su segunda colección con una puesta en escena que simulaba una boutique de lujo. La sastrería entallada, las referencias ecuestres, las faldas de inspiración noventera y los abrigos de piel sintética construyeron una propuesta que buscó equilibrar la herencia de la casa con la mirada provocadora del diseñador.
Con The Store Show, Gucci redefinió sus códigos clásicos en una pasarela inmersiva.
Dolce & Gabbana miró hacia sus raíces con Stravaganza Siciliana. Domenico Dolce y Stefano Gabbana se inspiraron en los guardarropas de las grandes familias de Sicilia para construir una colección ecléctica que mezcló encajes, estampados de leopardo, bordados y joyas heredadas. Un desfile que reivindicó la herencia familiar desde una mirada libre y contemporánea.
Dolce & Gabbana se inspiró en la herencia siciliana con una mirada ecléctica.
El cierre estuvo a cargo de Giorgio Armani, a un año de la muerte de su fundador. Silvana Armani presentó una colección que conservó la elegancia característica de la maison, pero que incorporó cristales, lentejuelas y tejidos metalizados.
Armani presentó siluetas ligeras en una pasarela llena de brillo.
Sobre la pasarela se vieron vestidos fluidos y conjuntos en blanco y negro, con escotes pronunciados y siluetas ligeras que brillaron bajo una bola disco.
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