Sable Island parece un lugar inventado para perderse: una franja de arena en el Atlántico Norte, famosa por sus caballos salvajes, sus nieblas, sus naufragios y una biodiversidad mucho más amplia de lo que su tamaño sugiere.

Allí llegó Zoe Lucas en 1971, cuando era estudiante de joyería en Nova Scotia College of Art and Design. Un artículo de CityNews Halifax contó que Lucas visitó la isla por primera vez ese año y que, desde entonces, quedó ligada a ese territorio remoto.

La joven no se quedó solo con la imagen romántica de los caballos. La empresa canadiense de expediciones Adventure Canada, donde figura como naturalista, resume su vida adulta en Sable Island con tres gestos: trasplantar pastos de playa, observar caballos y mapear abejas y flores.

De la mirada artística al trabajo científico

En 1974 Lucas consiguió trabajar allí como asistente de campo voluntaria en un equipo de investigación de focas de Dalhousie University. Después de varias temporadas, pasó a gestionar proyectos de restauración del terreno.

La propia biografía del Sable Island Institute señala que para 1982 ya estaba dedicada a tiempo completo a proyectos en la isla. Sus trabajos incluyeron estudios sobre basura marina persistente, depredación de focas por tiburones, historia natural de los caballos, aves marinas empetroladas, cetáceos varados y biodiversidad de musgos, líquenes, hongos e invertebrados.

Zoe Lucas. Foto: Youtube

En 2002, Lucas fundó la Green Horse Society, una organización que apoyó estudios de biodiversidad; más tarde fue una de las figuras centrales del Sable Island Institute, una entidad dedicada a investigación, monitoreo ambiental, educación y divulgación.

La isla que pasó a ser reserva nacional

El reconocimiento institucional llegó décadas después. Parks Canada, la agencia federal encargada de administrar los parques nacionales, informa que el 1 de diciembre de 2013 Sable Island National Park Reserve quedó oficialmente bajo la protección de la Canada National Parks Act, considerada la legislación más fuerte del país para proteger áreas naturales. El proceso incluyó consultas públicas, acuerdos entre Canadá y la provincia de Nueva Escocia, y una fuerte respuesta ciudadana a favor de proteger la isla.

Los caballos, su símbolo más conocido, también recibieron un marco claro. Parks Canada explica que viven sin interferencia humana desde 1961, que son considerados una especie naturalizada dentro del ecosistema de la isla y que no reciben manejo activo, alimento ni atención veterinaria. Los visitantes deben mantener al menos 20 metros de distancia y no pueden tocarlos ni alimentarlos.

Pero Sable Island no es solo caballos. Parks Canada la presenta como un sitio de especies únicas y fenómenos naturales raros, con investigaciones sobre vegetación, abejas, focas, aves y dinámica de dunas.

Discover Sable Island National Park Reserve

En definitiva, la historia de Zoe Lucas une arte, paciencia y ciencia. Una estudiante que llegó atraída por caballos salvajes terminó ayudando a contar, medir y proteger uno de los paisajes más singulares de Canadá. Sable Island ganó estatus legal; Lucas, en silencio, ya llevaba décadas tratándola como un mundo entero.