La familia vio una oportunidad, abrió una taquería y poco después cerca del 40% de sus ingresos quedó directamente vinculado a la construcción del complejo.
Llevaban prácticamente toda su vida en Rayville, Louisiana, y había visto de cerca cómo había cambiado la comunidad.
Recordaban una zona comercial con ferreterías, tiendas de ropa y pequeños negocios familiares. Con el paso de los años, muchos locales cerraron y numerosos jóvenes dejaron el lugar para buscar oportunidades en otras ciudades.
Tim Allen tampoco había imaginado inicialmente que terminaría administrando una taquería. Durante unos 20 años trabajó en la empresa constructora de su familia y había tenido una breve experiencia en el sector gastronómico.
Después de incorporarse al ministerio religioso, decidió alejarse de aquel rubro y vendió su participación en el negocio.
Pensaba que no volvería. Entonces apareció Meta.
El Holy Tacos de la familia. Foto: Business Insider.
La empresa comenzó a construir en Richland Parish el gigantesco campus de centros de datos Hyperion, pensado para sostener infraestructura vinculada con la inteligencia artificial. El proyecto se instaló en Holly Ridge, una comunidad rural ubicada a pocos kilómetros de Rayville.
La llegada de miles de trabajadores cambió rápidamente las perspectivas económicas de la zona.
La llegada del centro de datos dio origen a Holy Tacos
La familia detectó una oportunidad: todos aquellos trabajadores necesitarían lugares donde comer.
Así surgió Holy Tacos, que abrió en abril de 2025.
La idea original era colocar un food truck directamente cerca de las obras de Meta. Sin embargo, los responsables del proyecto explicaron que el lugar todavía no estaba preparado para recibir ese tipo de instalación y que existían cuestiones de seguridad.
La alternativa apareció casi por casualidad.
Mientras preparaba tacos para su iglesia, el futuro propietario de Holy Tacos conoció al dueño de un edificio vacío. El hombre probó la comida y, después de conversar con él, le ofreció utilizar el inmueble.
La familia terminó instalando prácticamente el propio food truck dentro del edificio y lo convirtió en un restaurante.
La decisión permitió desarrollar algo todavía más importante que las ventas en el local: el catering.
Comenzaron a preparar comida para alojamientos temporales donde vivían trabajadores y para contratistas relacionados con la construcción del centro de datos. Algunos pedidos alcanzaron entre 4.000 y 7.000 dólares.
Cerca del 40% del negocio terminó dependiendo del proyecto
La familia calcula que aproximadamente el 40% de la facturación mensual de Holy Tacos está relacionada directamente con Meta y con las empresas que participan en la construcción.
El impacto también se nota dentro del restaurante. Jornadas que antes habrían sido consideradas especialmente buenas comenzaron a convertirse en días normales.
En las mesas aparecen residentes de toda la vida, profesionales llegados por el proyecto y trabajadores con chalecos de seguridad.
Pero los propietarios también reconocen que la transformación tiene una cara menos favorable.
Habitantes que eligieron Holly Ridge por su tranquilidad ahora conviven con maquinaria, polvo, tránsito y trabajos nocturnos. Al mismo tiempo, algunas carreteras fueron reparadas y aparecieron nuevas inversiones.
La familia sabe además que la etapa de construcción no durará para siempre.
Por eso, intenta aprovechar el auge sin depender exclusivamente de él. El objetivo es conseguir nuevos clientes de catering y convertir a los trabajadores temporales en una vía para hacer conocido el restaurante. El verdadero desafío comenzará cuando la construcción disminuya.
Para ellos, el éxito de Holy Tacos no se medirá solamente por cuánto pueda crecer mientras Meta levanta su enorme centro de datos. Se medirá por si el restaurante sigue lleno cuando las grúas desaparezcan.
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