El gobierno de Estados Unidos dio luz verde a una iniciativa que podría transformar la forma en que se utiliza la luz solar. La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) autorizó a la empresa emergente Reflect Orbital a lanzar un satélite experimental equipado con un espejo de casi 18 metros de ancho, diseñado para reflejar los rayos del Sol hacia la Tierra durante la noche.

El proyecto, denominado Eärendil-1, constituye la primera prueba de una tecnología que, según la compañía con sede en Hawthorne, California, podría suministrar iluminación para granjas solares, operaciones de rescate, obras de infraestructura e incluso calles de ciudades.

El satélite se ubicará en una órbita baja, a unos 640 kilómetros de altura, según informó The New York Times. Una vez desplegado, el espejo cuadrado reflejará la luz solar hacia una superficie circular de aproximadamente cinco kilómetros de diámetro en la Tierra.

La autorización de la FCC solo contempla el lanzamiento de este satélite de demostración. Sin embargo, Reflect Orbital tiene planes mucho más ambiciosos. La empresa pretende desplegar una constelación de hasta 50.000 espejos espaciales en el futuro. Su hoja de ruta prevé colocar 1.000 satélites más grandes antes de finales de 2028 y otros 5.000 hacia 2030. Según The New York Times, los modelos de mayor tamaño alcanzarían casi 55 metros de ancho y podrían reflejar una intensidad lumínica equivalente a la de cien lunas llenas.

El proyecto recibió críticas de científicos

La decisión generó un fuerte rechazo entre científicos y especialistas en conservación ambiental. Astrónomos, investigadores de fauna silvestre y otras organizaciones sostienen que el proyecto podría alterar el cielo nocturno y provocar consecuencias difíciles de medir.

El proyecto despertó críticas de astrónomos. Foto: X @uzun_birikimci.

"Me aterra que un solo país pueda cambiar el cielo nocturno para todo el mundo", declaró Samantha Lawler, astrónoma de la Universidad de Regina en Saskatchewan, Canadá, según The New York Times. "Necesito acceso a cielos oscuros para realizar mi investigación. Si hay espejos gigantes que iluminan el cielo, entonces lo hemos perdido."

La Sociedad Astronómica Estadounidense también manifestó su oposición mediante una carta enviada a la FCC. “Es evidente que las actividades que propone Reflect Orbital tendrán un impacto en el medio ambiente terrestre, incluyendo la salud humana, la agricultura y la vida silvestre, además de la astronomía”, escribió Roohi Dalal, directora de políticas públicas de la sociedad, según The New York Times.

Entre las principales preocupaciones figuran las posibles distracciones para pilotos de aviones, las interferencias en observaciones astronómicas y las alteraciones de los ritmos circadianos, los ciclos naturales de luz y oscuridad que regulan el sueño, la actividad y diversos procesos biológicos de personas, animales y plantas.

El proyecto es denominado Eärendil-1. Foto: X @syncronus.

Qué dijo la FCC de las críticas

Pese a esas objeciones, la FCC sostuvo que su competencia se limita al análisis de aspectos técnicos relacionados con el funcionamiento de los satélites, como las comunicaciones por radio y la eliminación segura de los equipos al finalizar su vida útil.

El organismo también indicó que las cuestiones ambientales vinculadas con actividades espaciales no forman parte del proceso regulatorio actual, ya que las normas de evaluación ambiental se aplican sobre actividades desarrolladas en la Tierra. “El satélite de demostración de Reflect Orbital es un ejemplo de una tecnología potencialmente revolucionaria”, agregó.

La empresa Reflect Orbital celebró

Ben Nowack, cofundador y director ejecutivo de Reflect Orbital, celebró la autorización y aseguró que la misión permitirá comprobar el funcionamiento del satélite, del espejo desplegable y de los mecanismos de seguridad incorporados para controlar dónde, cuándo y cómo se proyectará la luz.

Reflect Orbital tiene planes mucho más ambiciosos. Foto: X @tnnthailand.

Según The New York Times, la empresa considera que esta tecnología podría contribuir a reducir el consumo de combustibles fósiles al extender las horas de funcionamiento de instalaciones solares. También sostiene que facilitaría el trabajo nocturno en proyectos de construcción y permitiría aumentar la productividad agrícola gracias a una mayor disponibilidad de luz.

La idea no es completamente nueva

En 1993, un satélite ruso utilizó un espejo de unos 24 metros para reflejar brevemente la luz solar sobre una zona de Siberia. Aquel experimento buscaba extender las horas de luz en el Ártico, aunque el programa quedó abandonado pocos años después tras el fracaso de una prueba posterior.

Ahora, más de tres décadas después, Estados Unidos volverá a poner a prueba un concepto que promete abrir nuevas posibilidades, pero que también reaviva el debate sobre los límites de la intervención humana en el cielo nocturno.