El 4 de octubre de 1970, Janis Joplin tenía que volver al estudio de grabación. La esperaba una canción, Buried Alive in the Blues, cuya base instrumental había sido grabada el día anterior y a la que todavía debía ponerle su voz. Pero nunca llegó.

La cantante fue encontrada muerta ese día en la habitación del hotel en el que se alojaba en Hollywood. Tenía apenas 27 años y estaba atravesando uno de los momentos más importantes de su carrera: preparaba Pearl, el álbum que terminaría convirtiéndose en su trabajo más exitoso, aunque ella nunca llegaría a escucharlo terminado. La causa de su muerte fue una sobredosis de heroína.

Este domingo se cumplen 56 años de aquella muerte, que terminó de transformar a Joplin en uno de los grandes mitos de la historia del rock. Su carrera había sido vertiginosa. En apenas cuatro años pasó de ser una desconocida llegada a San Francisco a convertirse en una de las voces más reconocibles de su generación.

Janis nació el 19 de enero de 1943 en Port Arthur, Texas. Desde adolescente se sintió atraída por el blues y por artistas como Bessie Smith, Lead Belly y Big Mama Thornton. También cargó desde temprano con la sensación de no encajar. Su aspecto, sus intereses y su personalidad desafiante la convirtieron en una outsider durante sus años en el colegio.

Janis Joplin murió el 4 de octubre de 1970, a los 27 años, por una sobredosis accidental de heroína.

Su vida cambió definitivamente cuando llegó a San Francisco y se sumó a Big Brother and the Holding Company, la banda con la que dio a conocer su voz. El punto de quiebre fue el Monterey Pop Festival de 1967. Allí, su interpretación de Ball and Chain llamó la atención sobre una cantante que parecía dejarlo todo sobre el escenario.

Un año después llegó Cheap Thrills, el disco que incluía a la reconocida canción Piece of My Heart y que terminó de convertirla en una estrella. Pero Joplin pronto dejó la banda para iniciar una carrera como solista.

Los excesos detrás de una carrera meteórica

La imagen pública de Joplin quedó inevitablemente ligada a los excesos de fines de los años '60. El alcohol y las drogas atravesaron buena parte de su vida adulta, incluso cuando su fama no dejaba de crecer. Hubo períodos en los que intentó alejarse de la heroína, pero las recaídas se repitieron.

Con su voz rasposa y una personalidad arrolladora, Janis Joplin se convirtió en uno de los grandes símbolos del rock de los años '60.

Durante septiembre y los primeros días de octubre de 1970, Joplin estuvo concentrada en las sesiones del álbum en Los Ángeles. Allí grabó canciones que después se convertirían en clásicos, entre ellas Cry Baby, Move Over, Get It While You Can y Me and Bobby McGee, compuesta por Kris Kristofferson y Fred Foster.

El 1 de octubre, apenas tres días antes de morir, grabó Mercedes Benz. Lo hizo a capela, prácticamente sin más acompañamiento que el ritmo que ella misma marcaba. Esa interpretación terminaría siendo la última grabación vocal completa de su vida.

Dos días después, el 3 de octubre, los músicos que la acompañaban trabajaron en la base de Buried Alive in the Blues, de Nick Gravenites. Joplin debía volver para grabar su parte. Pero no hubo tiempo.

Esa noche volvió al Landmark Motor Hotel, donde se hospedaba mientras trabajaba en el disco. Al día siguiente, su ausencia en el estudio llamó la atención. Finalmente, fue encontrada muerta en su habitación. La investigación determinó que había sufrido una sobredosis accidental de heroína. Tenía 27 años.

Su muerte ocurrió menos de tres semanas después de la de Jimi Hendrix, que también tenía 27. Con los años, ambos quedarían asociados al denominado “Club de los 27”, la expresión utilizada para reunir a una serie de músicos famosos que murieron a esa edad y a la que también quedarían vinculados Brian Jones, Jim Morrison, Kurt Cobain y, décadas después, Amy Winehouse.

"Pearl", el último disco de Janis Joplin, fue publicado de manera póstuma y terminó convirtiéndose en el mayor éxito de su carrera.

Tras su muerte su equipo decidió terminar el álbum en el que estaban trabajando y publicarlo como un trabajo póstumo. Buried Alive in the Blues quedó en el disco sin voz, únicamente con la pista instrumental que la banda había registrado antes de su muerte.

Pearl salió el 11 de enero de 1971, poco más de tres meses después de la muerte de Joplin. La cantante jamás pudo conocer la dimensión que alcanzaría ese trabajo. El álbum llegó al número uno en los Estados Unidos y permaneció nueve semanas en lo más alto. Fue el mayor éxito comercial de su carrera y llegó cuando ella ya no estaba para verlo.