El pan del día anterior puede parecer perdido cuando la corteza deja de crujir y la miga se vuelve seca. Pero antes de descartarlo hay un truco que dos panaderos españoles recomiendan para devolverle buena parte de su textura original.
David Llamas, panadero y creador de contenido gastronómico, mostró el procedimiento en un video de su cuenta de Instagram. “Para que el pan duro vuelva a estar crujiente tienes que mojarlo y meterlo en la airfryer o el horno”, explica al presentar el método. Su propuesta consiste en humedecer apenas el pan y después llevarlo al calor.
La misma idea propone Jordi Morera, panadero de quinta generación y reconocido como World Baker por la Unión Internacional de Panaderos y Pasteleros. En un video publicado en su perfil de TikTok, lo resume así: “No tires el pan duro, mójalo y ponlo 7 minutos en el horno a 180 ºC; queda como recién hecho”.
Tiempos y variantes recomendadas
Los panaderos consultados coinciden en que el tiempo puede variar según el tamaño de la pieza y el método elegido. Estas son algunas de las opciones para recuperar el pan duro y devolverle parte de su textura original:
Jordi Morera, quinta generación de panaderos, y su truco para "revivir" el pan duro. Foto: Instagram
- Piezas grandes u hogazas. 7 minutos de horno a 180 °C.
- Trozos individuales. 4 a 5 minutos de horno a 180 °C.
- En freidora de aire. De 3 a 5 minutos a 180 °C después de humedecer la corteza.
- Miga muy seca. Humedecerla un poco antes de llevar el pan al calor.
Cómo recuperar el pan duro paso a paso
Esta es la propuesta de Morera para resolver la cuestión en minutos:
1. Precalienta el horno. Llévalo a unos 180 °C antes de preparar el pan.
2. Humedece el pan. Pásalo apenas bajo el grifo para mojar la corteza. Si la miga está muy seca, también recomienda humedecerla ligeramente.
3. Hornea. Coloca el pan en el horno durante unos 7 minutos. Si se trata de una pieza pequeña, bastarán unos 4 o 5 minutos.
4. Retira y deja reposar unos instantes. Ya estará listo para comer.
La explicación del truco está en la combinación de agua y calor. La humedad ayuda a que la miga recupere parte de la suavidad que perdió al endurecerse, mientras que el paso por el horno permite que la corteza vuelva a tomar temperatura y recupere parte de su textura crujiente.
El pan se debe pasar apenas bajo el grifo para mojar la corteza. Foto: Fernando de la Orden
No hace falta esperar a que el pan esté seco para probarlo. Cuanto más reciente sea el endurecimiento, más posibilidades hay de que conserve una textura agradable después de pasar por el horno.
El resultado tampoco convierte un pan viejo en uno recién salido del horno. Pero para esa media hogaza o ese último trozo de barra que todavía está en buenas condiciones, el método puede darle una segunda oportunidad en menos de diez minutos.
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