Nicolás Aguzín no es un desconocido para el círculo rojo. No solo porque es miembro de los directorios de empresas como Mercado Libre, Globant y Pampa Energía, Este ex JP Morgan, nacido en Corrientes y que fue CEO nada menos que de la Bolsa de Hong Kong, supo abrir los ojos en varios eventos del Foro Llao Llao que se reúne en Bariloche sobre lo que significa el peso de China.

Esta tarde fue uno de los oradores estrella del Coloquio de Idea que se realiza en Mar del Plata. Habló de una China como un capitalismo hiper competitivo, casi salvaje que hace que a los chinos les sea más fácil competir en el exterior. Terminada su exposición tuvo un diálogo con Clarín, cuando partía raudo al aeropuerto dado que esta noche parte a París. Es de los que no se quisieron perder la semana argentina que se desarrolla en la capital de Francia.

Dejó un mensaje: “Argentina no va a definir su futuro por por decretos, lo va a definir por empresarios que quieran crecer, por empresas que quieran competir y por reglas claras que generen confianza y por el ahorro interno que tenemos que generar”.

-Acaba de describir la hiper-competencia china... ¿Es comparable con otras economías como la de Estados Unidos?

-Los chinos obtienen resultados y van ajustando, lo que les permite aprender y hacer varias iteraciones mientras otros aún planifican; esta dinámica se asocia con una hiper-competencia llamada «involución», de connotación negativa. Como ejemplo de la ventaja del ecosistema industrial chino está la fábrica de Tesla en Shanghái, rodeada de proveedores que produce mucho más que plantas comparables en California con recursos similares, gracias también a la ética de trabajo y la capacidad para resolver problemas; esto transforma la percepción de China como un país de productos baratos en uno con gran capacidad industrial y proyección futura.

-¿Cuál es la diferencia?

- Tesla en Estados Unidos con cerca de 20.000 empleados tiene el mismo tamaño, los mismos robots, los mismos modelos y hace lo mismo que en China. Pero en California produce 420.000 autos y en Shangai, produce 950.000. ¿Por qué? Por la ética de trabajo. Los chinos producen durante nueve horas por día los seis días de la semana: tienen talento para resolver los problemas y una gran velocidad de aprendizaje.

-¿En qué se nota?

-Efectivamente hay un valor agregado en esa velocidad de aprendizaje. Los chinos miden cómo salió, ajustan un par de cosas y se lanzan de nuevo. Nosotros, típicamente, estamos acostumbrados a hacer un análisis, un estudio de mercado, hacemos toda una planificación.

-¿Cómo se puede competir entonces con China?l

-Hay que dejar de demonizar a los empresarios, no hay un gran país sin grandes empresas que transformen la economía, que compitan, que sean eficientes, y para eso se necesitan empresarios, emprendedores que puedan aportar valor. Y hay que entender cómo posicionarnos como país. Australia, Japón y Corea son aliados muy importantes de Estados Unidos. Y sin embargo su principal socio comercial es China. Hay que elegir sectores y negociar de manera inteligente. Ellos necesitan lo que Argentina ofrece. Argentina está claramente alineada con Occidente, con Estados Unidos, pero eso no significa que tenemos que romper totalmente relaciones con otras partes.

.¿Cómo ve a la Argentina hoy?

-La veo en una posición de reestructuración, está cambiando de manera muy importante cómo se hacían las cosas en el pasado, y eso, por más que genera ciertas fricciones en el corto plazo, también es es el camino que nos va a permitir pasar de promesa a potencia, como dice el coloquio de Idea. Los sectores tecnológicos, que sean de minerales, de turismo, de energía van a generar muchísimo valor hacia el futuro. Lo único que me preocupa es que esas inversiones no son algo que se hace de un día para el otro, hay que pasar por este proceso de transformación, y en este proceso de transformación, a veces la gente se siente un poquito impaciente. En Asia aprendí de de la ambición humana, de la velocidad, que muchas veces no es necesario la perfección, que no dejemos que la perfección frene el progreso.