“Cuando uno entra en mis redes sociales ve una casa linda, una cocina linda, trabajo, proyectos y una carrera que creció. Se ven resultados, pero nunca recorridos. El mío empezó bastante lejos de Instagram”, dice Vanesa Bella, una influencer de Bella Vista, San Miguel, con cuatro millones de seguidores, que te enseña a freezar todo.

"Durante años mostré una parte de mi vida sin contar la historia que había detrás de esa mujer. Necesité muchos años de terapia, tiempo y distancia para ordenar lo que me había pasado, entenderlo y dejar de vivir definida por eso --dice Bella a sus 39 años-- Hoy creo que gran parte de lo que construí fue también una manera de sanar. Por eso decidí contarla ahora".

“Nací en 1987, pero de mi primera infancia tengo recuerdos sueltos, por ejemplo, el de mi tío Lito, con quien jugaba y me divertía muchísimo –recuerda Vanesa mientras se hace preguntas profundas acerca de su origen– Una vez le pregunté a mi mamá si podía tener un hermanito, y me respondió que debían adoptar para eso, ‘¿por qué adoptar?’, me preguntaba. Si necesitaban adoptar, tal vez yo era adoptada".

Durante su infancia, Vanesa presenció situaciones tensas entre su padre y madre: “Se peleaban muchísimo. Cacho (su padre) era legítimo usuario de armas y hubo discusiones en las que llegó a amenazar a mi mamá con una de ellas”.

A sus 16, Vanesa empezó a salir con Cristian: “Antes de llegar a conocernos, quedé embarazada y decidí tener al bebé. Mientras otras chicas pensaban en el viaje de egresados, yo intentaba comprender que iba a ser mamá –cuenta Bella– Así nació Homero”.

Vanesa junto con Cristian, su novio del momento, y Homero.

Después de eso, Cacho le dio trabajo a Cristian, y la nueva familia de tres personas se fue a vivir sola. No tenían ninguna comodidad, pero esa casa significaba "paz" para Vanesa: “Llegó un momento en que necesitaba independencia económica, entonces me anoté en un profesorado de San Miguel para convertirme en maestra jardinera. Estudiaba, criaba a Homero e intentaba construir una salida”.

Pero mientras la vida de Vanesa cambiaba, la de Cacho empeoraba. Empezó a pedir ayuda, pensaba matar a su hija, a su madre, y a él mismo. Un día del 2009, Vanesa intentó internarlo en el Centro Psiquiátrico de Polvorines, pero no lo recibieron por no ser del mismo distrito.

Vanesa con su padre Cacho durante su adolescencia.

“Cuando llegamos de esa visita le empecé a preparar arroz con leche. Mientras revolvía escuché una llave. Cacho acababa de cerrar la puerta de entrada. Fue hasta la habitación, sacó un arma volvió hacia mí y me dijo ‘Llamá a tu mamá. Si ella viene, vos salís de acá. Si ella no viene, de acá no sale ninguno de los dos’.”

Estuvo encerrada por su padre durante ocho horas. Afuera había un cuerpo policial esperando solucionar la situación, o esperando lo peor: “En un momento empezó a tomar muchas pastillas y yo le pedí una para tranquilizarme y me dormí. Cuando me desperté, me estaba disparando. Tres de las cinco balas me lastimaron. Una me perforó el pulmón, otra sigue en mi cuerpo, y la última me rozó el brazo”.

Vanesa se ató una sábana para evitar el sangrado, pero empezó a sentir sueño; sabía que si se dormía, no despertaría: “Era la mamá de Homero, tenía responsabilidades, así que seguí. Me arrastré hasta el living, donde encontré el cuerpo de Cacho en el piso, con sangre a su alrededor. Se había suicidado. Vi que tenía un teléfono en el bolsillo, se lo saqué con cuidado y llamé a Cristian. Antes de darme cuenta, estaba en el hospital".

Luego de su recuperación, Vanesa no conseguía trabajo, tomaba, fumaba y no tenía plata para comer: "Después de un tiempo tuve la oportunidad de trabajar en un emprendimiento de suplementos y descubrí una pasión por la creación de contenido”.

Tras la situación traumática, Vanesa se dedicó a crear contenido para redes sociales, relacionado con la cocina.

Con el tiempo fue adaptándose a las redes, pero no quería hacer recetas como todo el mundo, quería hacer algo diferente: "Un día mostré cómo organizaba mi freezer para que sea una herramienta para hacerte la vida más fácil." Así nació el perfil de redes que tiene cuatro millones de seguidores. Sin embargo, había algo irresuelto de su vida, hasta que sin esperarlo, lo resolvió.

Fue en 2021 cuando estaba jugando con los filtros de Snapchat, cuando utilizó uno que convertía la cara de una mujer en la de un hombre: “Cuando apareció el resultado no vi una versión masculina de mí, vi a mi tío Lito. Empezaron a caer fichas de toda mi vida: la conversación sobre la adopción, mis preguntas de chica, aquella sensación inexplicable”.

Vanesa con Lito, su padre biológico.

Luego de encontrarse con su "tío", hablar con su madre y descubrir la verdad, se terminaron “años de secretos”: “Cacho era infértil, pero culpaba a mi madre. Ella estuvo con Lito en un momento muy complicado --cuenta-- Pero esta historia no reemplaza a una persona por otra. Cacho fue mi padre, me cuidó y tengo hermosos recuerdos con él, a pesar de todo lo que sucedió”.