Brenda Lau lleva más de 25 años trabajando como médica y especialista en dolor. Sin embargo, hubo una cuestión que, según reconoce, tardó demasiado en ocupar un lugar central incluso en su propia manera de entender la salud: la fuerza.

En su charla TEDxSurrey, titulada 3 preguntas para ayudarte a envejecer con más fuerza, salud y felicidad, comenzó precisamente con la frase que resume ese descubrimiento: “He visto perder a personas capaces y motivadas algo de lo que la medicina nunca les advirtió y no son los años de vida, son los años de fuerza”.

La experiencia dejó de ser exclusivamente profesional cuando ella misma recibió, a los 47 años, un diagnóstico de osteopenia, es decir, una densidad ósea inferior a la esperada. Lau contó en el escenario que llevaba décadas haciendo ejercicio, incluidos maratones, triatlones y yoga. Aun así, sus huesos estaban perdiendo densidad.

Su primera reacción fue hacer todavía más. Pero después de un año comprobó que aquello no había resuelto el problema. Entonces entendió que el cuerpo que tenía en ese momento necesitaba estímulos distintos. Particularmente en las mujeres, explicó, los cambios hormonales pueden acelerar la pérdida de masa muscular y ósea.

Durante la charla recordó también el mensaje con el que muchas generaciones de mujeres aprendieron a relacionarse con el ejercicio: “Más cardio y menos comida”, una fórmula que ella considera insuficiente cuando el objetivo empieza a ser conservar músculo, hueso y autonomía.

La doctora advierte que en las mujeres los cambios hormonales pueden acelerar la pérdida de masa muscular y ósea. Foto: captura Youtube.

Su conclusión después de revisar investigaciones, modificar su propia rutina y aplicar esos aprendizajes con pacientes fue esperanzadora: “La debilidad no tiene que ser una parte normal del envejecimiento”, afirmó. El cuerpo puede responder al entrenamiento incluso a edades avanzadas, aunque el tipo de trabajo debe adaptarse a cada persona y situación médica.

Lau resume su estrategia mediante tres preguntas que propone hacerse todos los días: si hemos interrumpido los períodos prolongados sentados, si hemos desafiado de manera segura músculos y huesos, y si hemos comido de una forma que ayude a construirlos. Caminar y hacer cardio siguen siendo importantes para el corazón, explica, pero a menudo no bastan para mantener la fuerza.

La especialista pone mucho énfasis en la constancia y no en la perfección. Esos tres interrogantes no sustituyen la atención médica ni significan que todas las personas deban levantar grandes pesos. Quien tiene dolor, lesiones o enfermedades necesita orientación individual.

Lo que sí quiere cambiar es la idea de que perder fuerza es simplemente “lo que toca” con los años.

Al final de su exposición resume toda su filosofía en apenas tres palabras: “La fuerza es libertad”. Libertad para levantarse de una silla, caminar, cargar algo, mantener el equilibrio y seguir tomando decisiones sobre la propia vida.