Hace casi cuatro décadas, cuando “Los fabulosos Baker Boys” llegó a las salas de cine, Jeff Bridges y su hermano Beau eran actores reconocidos, aunque sin el status de “superestrellas”. La carrera de Michelle Pfeiffer –la otra protagonista, cuyo papel como Susie Diamond sería inolvidable- ya despegaba.

Películas como Scarface, Las Brujas de Eastwick o Relaciones Peligrosas la habían colocado en primer plano. Filmar la historia de un par de pianistas de jazz que deambulan por aquellos bares de mala muerte en algún rincón de Seattle no sería tan atractivo, ni tan novedoso. Pero “Los fabulosos…” quedó por varios motivos entre lo más valioso de su momento: el toque justo de emoción y melancolía, la belleza de la música y las actuaciones.

Lo curioso es que aquella película era la ópera prima de un guionista de Hollywood, un joven por entonces de 29 años llamado Steve Gloves que también se propuso dirigirla y convenció a uno de los principales productores (y también reconocido actor), Sydney Pollack. Gloves fue elogiado, pero solo volvió a dirigir otra película (Silencio de sangre) y retornó a sus labores de guionista, donde no extrañó el éxito: hizo casi toda la saga de Harry Potter.

Aire de jazz

Aunque “Los fabulosos Baker Boys” es una película de jazz también se insertan temas como “Feelings” y algunos de los musicales. Claro que Baker es un nombre emblemático del jazz, un probable guiño de Gloves.

Este no se inspiró en ninguna historia conocida. En una entrevista con una revista de cine contó: “En los años 60 había un dúo de pianistas que aparecían en el el show de Ed Sullivan, muy popular en la tv. Yo tenía cinco o seis años cuando los vi y su imagen me quedó dando vueltas. Luego, cuando estaba en una especie de bar al estilo los locos años 20, escuché a un pianista que era excepcional. En ese momento comencé a dar forma a la idea, un retrato de los blue collar del entretenimiento, los artistas que también son parte de la clase trabajadora”.

La película de Gloves aborda un tema recurrentes en el cine, el mito del perdedor (el “loser”) pero sin golpes bajos. Describe los vínculos entre dos hermanos, uno más práctico y el otro, el talentoso que, a la vez, vive su soledad y su cuota de dolor. Entre ellos, después de un sorpresivo casting, aparece la cantante para dar vuelta la historia.

Y como símbolo, la escena de Michelle Pfeiffer cantando sobre el piano, después del show de Navidad.

Ningún “loser”

Dos décadas después de su papel como Jack Baker, finalmente Jeff Bridges fue premiado como mejor actor por “Loco corazón”, otra de las obras en las que interpreta a un músico en decadencia. En este caso, un cantante country, atrapado por la tristeza y el alcohol, que atraviesa a las rutas perdidas de Texas, Arizona, Nuevo Méjico… Aún hoy vigente, a sus 76 años, con una carrera admirable y lejos de los escándalos, se recuperó de un cáncer y del covid, que le atacaron al mismo tiempo.

Jeff escribió en sus redes sobre esta etapa tan dura a principios del 2021: “¿quién podría querer tener cáncer y COVID al mismo tiempo? Bueno, resulta que yo... Yo querría, porque he aprendido más del amor y he aprendido tantas cosas que no hubiera sabido si no me hubiera pasado. Tiene que ver con la gratitud y con la alegría de estar vivo”. Un año después pudo estrenar “The old man”.