La palabra “homologación” cobró protagonismo en la Argentina especialmente a partir de que el Gobierno habilitó la posibilidad de que cualquier persona pueda importar un auto y, especialmente, cuando la autoridad nacional estableció el cupo de 50.000 unidades para la importación de vehículos electrificados con beneficios impositivos.
Hasta ese momento la habíamos escuchado parcialmente en 2014, cuando se estableció la obligatoriedad para los 0 km de equipar doble airbag y ABS, en 2016, con los anclajes Isofix y, en 2022, con el control de estabilidad (ESP).
Incluso en la década de 1990 fue utilizada con menor relevancia ante la apertura de la importación de vehículos de aquel momento, pero en esa época las normas eran otras.
Ahora bien, ¿qué es y para qué sirve la homologación de vehículos? Responder a esa pregunta no es tan sencillo, ya que es una operación que está saturada de términos técnicos.
Los permanentes avances y cambios tecnológicos obligan a revisar y a actualizar continuamente los reglamentos de homologaciones.
Por eso recurrimos al ingeniero Alfredo Del Sar, especialista de larga trayectoria en el rubro y director de DS Consultora Automotriz, empresa dedicada a las homologaciones, para conseguir una explicación clara y sencilla.
¿Qué es la homologación vehicular?
Homologar es una facultad de los Estados. En términos sencillos es el proceso mediante el cual las autoridades nacionales verifican que los vehículos 0 km cumplan con los requisitos de seguridad y de emisiones vigentes, habilitándolos para su comercialización y patentamiento para la circulación en la vía pública.
En este sentido se protege a los habitantes garantizando medidas de seguridad, y se cuida al medio ambiente estableciendo límites a las emisiones contaminantes que produce el parque automotor.
La fabricación masiva de los vehículos y el gran crecimiento de la circulación provocaron un aumento considerable de los accidentes, obligando a los Estados a comenzar a establecer requisitos técnicos destinados a garantizar la seguridad.
Es así cómo nació, en 1952 y en el marco del World Forum for Harmonization of Vehicle Regulations de las Naciones Unidas, el WP.29, el grupo de trabajo que se encarga de establecer los reglamentos para homologar los vehículos, normas que establecen exigencias de mínimo cumplimiento y los procedimientos de ensayos, sin recurrir a normas externas, ya que se los considera íntegros en sí mismos.
Debido a la fabricación masiva de autos, los Estados comenzaron a establercer requisitos técnicos para garantizar la seguridad.
Los permanentes avances y cambios tecnológicos obligan a revisar y a actualizar continuamente los reglamentos, y a ir incorporando otros, por lo que el mencionado grupo tiene un carácter dinámico. Argentina forma parte en carácter de oyente.
¿Son las mismas para todos los países?
En la actualidad, los vehículos se diseñan y fabrican para ser comercializados en distintos mercados del mundo. Sin embargo, si cada Estado estableciera requisitos técnicos completamente diferentes, estos podrían transformarse en barreras técnicas para el comercio internacional.
Por esa razón, se busca armonizar los reglamentos y lograr que las homologaciones otorgadas por un país sean reconocidas por los demás.
Fueron más de 25 años de armonización de reglamentos para alcanzar el reconocimiento mutuo de las homologaciones, permitiendo que un vehículo aprobado en un Estado Parte se pueda comercializar libremente en los demás.
¿Qué ensayos se hacen para homologar?
Los ensayos y verificaciones exigidos dependen de la categoría de los vehículos (motocicleta, automóvil, ómnibus, camión, remolque, entre otros). Por lo tanto, no todos los procedimientos se aplican a todas las categorías, y el nivel de exigencia puede variar en cada caso.
El vehículo debe ser sometido a distintos ensayos para poder ser homologado.
A modo general, los principales ensayos y verificaciones comprenden:
- Sistema de frenos: evaluación de la capacidad de frenado, la estabilidad y la respuesta del sistema, con ensayo estático y dinámico del vehículo cargado y en vacío.
- Dirección y estabilidad: verificación del comportamiento direccional y del control del vehículo.
- Neumáticos y ruedas: comprobación de la resistencia, las dimensiones y la aptitud para las cargas y velocidades previstas.
- Iluminación y señalización: control de la ubicación, el funcionamiento, la intensidad y la visibilidad de las luces y señales.
- Visibilidad y visión indirecta: evaluación del campo de visión del conductor mediante espejos, cámaras u otros dispositivos.
- Vidrios de seguridad: verificación de la resistencia, el comportamiento ante la fragmentación y las características ópticas.
- Cinturones de seguridad: comprobación de la resistencia y del funcionamiento de los sistemas de retención.
Las pruebas de choque permiten medir el nivel de protección de los ocupantes en caso de colisión.
- Anclajes de cinturones: evaluación de la resistencia de los puntos de fijación al vehículo.
- Asientos y sus anclajes: verificación de la resistencia y la seguridad de las fijaciones.
- Protección ante impactos: evaluación del comportamiento del vehículo y del nivel de protección de sus ocupantes en caso de colisión.
- Resistencia estructural: comprobación del comportamiento de la carrocería o de la estructura frente a determinados esfuerzos.
- Protección de peatones: evaluación de las medidas destinadas a reducir las lesiones en caso de impacto, cuando corresponde.
- Emisiones contaminantes gaseosas: medición de los contaminantes emitidos por el sistema de propulsión.
- Emisiones sonoras: medición del nivel de ruido exterior producido por el vehículo.
- Compatibilidad electromagnética (EMC): se verifica que los sistemas eléctricos y electrónicos no generen ni sufran interferencias indebidas.
- Identificación del vehículo (VIN): comprobación de la correcta identificación, ubicación y legibilidad del número de identificación vehicular.
- Masas y dimensiones: verificación de los pesos, las dimensiones y la distribución de las cargas.
- Sistemas electrónicos de seguridad y asistencia: comprobación del funcionamiento del ABS, el control de estabilidad y otros sistemas aplicables.
Este listado es, por supuesto, de carácter orientativo, ya que, según la categoría del vehículo y el país o sistema de homologación aplicable, pueden incorporarse, excluirse o profundizarse determinados requisitos y ensayos.
Qué pasa con las homologaciones en la Argentina
En nuestro país, en el año 1998 se implementó la Homologación de Tipo y además se reconocen los ensayos realizados por laboratorios acreditados conforme a reglamentos reconocidos, sin la figura del Certificador.
La homologación en Argentina se manifiesta a través de dos licencias: de Conformidad de Modelo y de Configuración Ambiental.
La homologación vehicular se manifiesta a través de la Licencia de Conformidad de Modelo (LCM) y de la Licencia de Configuración Ambiental (LCA), siendo las autoridades competentes, las Secretarias de Industria y de Ambiente de la Nación, respectivamente.
Es importante destacar que en la actualidad el Estado ha implementado mecanismos más ágiles, que permiten validar determinadas homologaciones extranjeras a través de la Constancia de Validación de Homologación Extranjera (CVHE) y de la Constancia de Validación Ambiental Extranjera (CVHAE), que serían cómo una homologación “espejo”.
Dentro del Mercosur aparece el grupo SGT Nº 3 que es dónde se consensúan los reglamentos en pos de lograr un reconocimiento mutuo de las homologaciones, entre los Estados Partes.
Si bien la homologación vehicular es un proceso en el que convergen reglamentos técnicos, ensayos, certificaciones y procedimientos administrativos que varían según cada país y cada sistema, es fundamental para que los automovilistas puedan disfrutar de vehículos seguros y que generen el menor impacto ambiental posible.
Autocertificación y Homologación de Tipo
La Autocertifcación es la modalidad implementada por Estados Unidos y adoptada por Brasil, entre otros. Es una mera declaración jurada del fabricante manifestando que el vehículo cumple con las normas de seguridad activa (los sistemas que se activan antes del accidente) y pasiva (los que actúan durante y después del impacto), y una certificación del Estado respecto a emisiones contaminantes.
Verificación del comportamiento estructural frente a determinadas exigencias.
Acá el tema de los controles sería posterior a la comercialización y hay exclusiva responsabilidad de la fábrica.
La Homologación de Tipo es implementada por Europa. Allí el Estado aprueba el certificado emitido por un Certificador reconocido por el WP.29, que auditó que los ensayos, llevados a cabo en laboratorios reconocidos (se acreditan por organismos internacionales; en Argentina, por ejemplo, a través del Organismo Argentino de Acreditación) hayan sido realizados en un todo de acuerdo con los reglamentos. En este caso los controles son anteriores a la comercialización y hay corresponsabilidades entre la fábrica y el Certificador.
Japón, Australia y Corea del Sur, entre otros, aplican un Sistema Mixto que combina ambos formatos anteriores. Se controla antes de la comercialización y la responsabilidad es del fabricante. Cabe mencionar que actualmente existe una tendencia a ir hacia este tipo de sistema.
Certificación CCC es la que se aplica en China. Se basa en reglamentaciones propias que curiosamente presentan una marcada correspondencia con los reglamentos europeos. A su vez cuentan con la figura del Certificador. El sistema controla antes de comercializar y es responsabilidad de la fábrica y del Certificador.
Por Walter Togneri
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