El pensador y pedagogo español José Antonio Marina (87) asegura que la generación actual de jóvenes ha crecido bajo una premisa educativa equivocada: que la felicidad es un derecho de fácil acceso. Esa creencia, sostiene, está en la raíz de un problema que él considera "la gran epidemia de nuestro tiempo": las adicciones.

Marina se ha definido en varias entrevistas como un filósofo "de servicio público". Para él, la disciplina de Platón, Sócrates o Kierkegaard "debe servir para resolver problemas, no solo para hacer preguntas". Esa misma tesis la desarrolla en su último ensayo, La vacuna contra las adicciones (Ariel), donde propone herramientas para abordar lo que describe como un fenómeno que sigue multiplicando su poder de influencia.

"Las adicciones nos hablan de la condición humana", sostuvo en una entrevista con El Periódico. La pregunta que le interesa responder es por qué un adolescente o joven "sano y normal, sin ninguna enfermedad o problema aparente" termina enganchado a una sustancia o a un mal hábito.

Su respuesta apunta directamente al sistema educativo y a la sociedad actual. Marina habla de una generación de jóvenes "claudicantes": personas que, según su definición, "se distinguen por hundirse con mucha facilidad" y que, en lugar de afrontar los problemas, recurren a fórmulas para evitarlos, ya sea con un tranquilizante, el alcohol, la pantalla del móvil o cualquier dispositivo que les libre de su angustia.

El filósofo español muestra preocupación por el uso indiscriminado de la tecnología y su dependencia entre los más jóvenes.Foto ilustración Shutterstock.

En una entrevista del pódcast El Sentido De La Birra con Ricardo Moya, el pensador ya había explicado que la tecnología, con todas sus virtudes, también presentaba una paradoja para enfrentar con sentido crítico los inconvenientes de la vida y no perder la capacidad de atención. “Una de las chapuzas evolutivas de nuestro cerebro es que es perezoso y, si ve resuelto el problema, pues no se esfuerza. Entonces, como estamos en un momento en que las tecnologías nos resuelven muchos problemas, el cerebro se está haciendo cada vez más perezoso”, afirmó.

"Solo importa tu felicidad y conseguirla es muy fácil"

El núcleo de su crítica está en el mensaje que, según contó a El Periódico, se ha transmitido a los jóvenes: "Hemos cometido el inmenso error de decirles a nuestros jóvenes: solo importa tu felicidad y conseguirla es muy fácil".

El filósofo también advierte sobre el uso excesivo de redes sociales y cómo conducen a la pérdida de la atención voluntaria. Foto ilustrativa: Shutterstock

Para Marina, esa idea choca con la realidad de que vivir conlleva afrontar problemas, vencer adversidades y saber lidiar con las ansiedades y las angustias. En el diálogo con el medio español, el autor explicó: "Si al menor le transmito continuamente el mensaje de que tiene derecho a poseer lo que desea, y además ya, sin esperas, y solo estimulo ese deseo, no puedo decirle a continuación que debe esforzarse para conseguir eso que desea, porque entonces me va a rechazar y va a acabar abrazando algo que le aporte un placer rápido e inmediato".

En varias entrevistas, el autor español propone repensar el concepto de inteligencia: no como una acumulación de información, sino como una herramienta fundamental para resolver problemas. Como ocurre con cada generación, los desafíos del tiempo que vive cambian tanto como las maneras de hallar soluciones.

Para los más jóvenes, Marina advierte que nota una vulnerabilidad especial en la capacidad para prestar "atención plena y voluntaria". "Todo lo que hacen las nuevas tecnologías es que agarran mi atención involuntaria y yo me dejo llevar. Por eso son tan divertidas, por eso se nos pasa el tiempo sin darnos cuenta; pero no estamos desarrollando la atención voluntaria, que es la que dirige nuestro pensamiento", dijo en el pódcast de Moya.