El príncipe Enrique declaró en una entrevista que sus hijos Archie y Lilibet están "felices" en su nueva escuela en Reino Unido, después de que él y su esposa Meghan cambiaran a sus hijos de centro educativo por motivos de seguridad.

En una entrevista con CTV News en Canadá el viernes, luego de hacer paracaidismo en la zona de Toronto para recaudar fondos para dos organizaciones benéficas de veteranos, Enrique dijo a la cadena que es "genial estar de vuelta en suelo británico".

"Los niños están contentos en el colegio y eso me da la oportunidad de poder concentrarme de verdad en los Juegos Invictus" para veteranos heridos, previstos en Birmingham en julio de 2027, añadió.

Enrique y su esposa estadounidense Meghan regresaron al Reino Unido el mes pasado, después de vivir seis años en Estados Unidos tras su decisión, que causó conmoción, de dejar de ser miembros activos de la monarquía, en medio de una amarga disputa con la familia real.

Pero poco después de su regreso, llevaron al príncipe Archie, de siete años, y a la princesa Lilibet, de cinco, a un nuevo colegio por preocupaciones de seguridad, según medios británicos.

Los Sussex rara vez publican fotos de sus hijos y cuando lo hacen nunca difunden sus rostros. Foto: IG/meghan

La revista Hello! señaló que la distancia hasta la escuela y el intenso tráfico en el trayecto suscitaron inquietudes en materia de seguridad. Según los informes, la familia vive en Cotswolds, en el centro de Inglaterra.

Harry y Meghan han difundido pocas fotos de las caras de los niños. La pareja se ha limitado a publicar fotografías de estos en la cuenta de Instagram de la duquesa solo apareciendo de espaldas o de costado

Enrique, de 41 años, y Meghan, de 45, ostentan los títulos de duque y duquesa de Sussex.

El príncipe parecía haber recompuesto la relación con su padre, el rey Carlos III, que lucha contra el cáncer, durante visitas más recientes al Reino Unido. Pero, según informes de prensa, Enrique sigue distanciado de su hermano y heredero al trono, el príncipe Guillermo, y de su esposa Catalina.

Fotos de Meghan Markle y su hija Lillilbet en Instagram, en ocasión del cuarto cumpleaños de la pequeña. Foto: Instagram/ @meghan

El retorno de los duques polémicos

Los Sussex lanzaron una nueva bomba a la ya golpeada realeza inglesa al mudarse el pasado 26 de agosto al Reino Unido, después de más de cinco años viviendo en Estados Unidos.

El matrimonio había renunciado a sus obligaciones reales en enero de 2020 y se refugió primero en Canadá y luego en la localidad californiana de Montecito, en Estados Unidos, desde donde lanzaron duras críticas contra la monarquía, tanto en entrevistas como en libros y hasta en un documental producido por Netflix. El vínculo entre los Sussex y el resto de los nobles está completamente roto, en particular con el hermano de Harry, el heredero al trono, el príncipe William

La pareja intentó pedir permiso a la entonces reina Isabel II para permanecer, como se conoce en inglés ‘half in-half out’, es decir, con un pie adentro de sus obligaciones reales y otro afuera, generando ingresos de manera independiente. La monarca se negó de forma rotunda y los Sussex partieron de un día para el otro hacia América.

Los Sussex con sus hijos en una vieja foto familiar. Cortesía Archewell Foundation

En el medio, la reina les retiró el tratamiento de “Altezas reales”, los fondos que percibían por representarla en eventos y, sobre todo, el personal de seguridad. Este último ítem fue el que más peleó el príncipe Harry por mantener ya que sostenía que los paparazzi acosaban a su familia poniéndola en riesgo y remitiendo a la trágica historia de su madre, Lady Di, quien murió en 1997 perseguida por fotógrafos en el Puente del Alma en París.

La monarquía inglesa teme que Enrique y Meghan se conviertan en una simil corte paralela con su retorno al Reino Unido. Foto AP Photo/Sunday Alamba

El regreso del príncipe, que tiene el título de duque de Sussex, generó debates sobre si los contribuyentes deben asumir el costo de la seguridad de la pareja. En una carta, Carlos III deja claro que la posición de la pareja es "similar a la de los ciudadanos" comunes y corrientes y subrayó que no se les debe dar la distinción de llamarlos "su alteza real".

Aunque la comunicación simplemente confirma que el estatus de Enrique y Meghan no ha cambiado, la decisión de enviar la carta y hacerla pública demuestra la preocupación entre algunos observadores del palacio de que el estatus de la pareja podría permitirles convertirse en una especie de corte real paralela, en competencia con los miembros activos de la familia real.

Con información de agencias

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