¿Volverá Javier Milei a decir que la justicia social, uno de los pilares de la Doctrina Social de la Iglesia, es robarles a los ricos para dárselo a los pobres? ¿Repetirá que la Inteligencia Artificial no debe ser regulada en contraposición con la postura de León XIV? ¿Insistirá con su crítica a los periodistas luego del elogio a su tarea que hizo el papa en el vuelo que lo llevó el viernes a París?
No parece que el presidente se vaya a animar a tanto pese a lo osado que demuestra ser. Lo cierto es que tendrá la oportunidad de hablar ante el pontífice en una de sus primeras actividades en el país la tarde de su arribo: en el Encuentro con las Autoridades de la Sociedad Civil y el Cuerpo Diplomático, en el Palacio Libertad tras reunirse con él en la Casa Rosada.
Como contrapartida a esta posibilidad el Gobierno le preocupa el “Encuentro con el Mundo del Trabajo” que León XIV tendrá al día siguiente de su llega con empresarios, sindicalistas y movimientos populares en la UCA. Cree que puede terminar resultando muy crítico de su gestión y por eso intentó infructuosamente que no se realice.
Su temor no solo radica en lo que pueda decir el papa, sino porque un representante de cada uno de esos tres sectores brindará un testimonio. De todas maneras, en la Iglesia –que procurará que esos testimonios no sean incendiarios- se señala que los pontífices no suelen confrontar con los gobiernos, sino expresar principios de su doctrina social.
No está claro si, finalmente, empresarios pyme y sindicalistas leerán en esa oportunidad un documento conjunto que vienen impulsando uno de los secretarios generales de la CGT, Jorge Sola, y el presidente honorario de CAME, Osvaldo Cornide. Eso sí, León XIV recibió días pasados un duro informe que le enviaron los movimientos populares.
Otra fuente de preocupación del Gobierno es la visita del pontífice al Cottolengo de Don Orione en medio de la polémica por los recortes y la falta de actualización de las prestaciones a las personas con discapacidad que venía aplicando el Gobierno, si bien dio marcha atrás con el ajuste en esa área en el proyecto del presupuesto 2027.
Los viajes papales siempre incluyen una visita a un lugar que aloja a personas especialmente vulnerables. En el caso de la Argentina, los obispos propusieron el cottolengo de Claypole y el Vaticano la aceptó. Tampoco en este caso debe esperarse un fuerte reclamo del papa, aunque se descuenta que su sola presencia será significativa.
El gobierno se alegró porque el Vaticano no aceptó el pedido de los dirigentes de movimientos populares al papa de visitar una villa. No obstante, por la valoración de ellos de León XIV en línea con Francisco -consideraba justos sus reclamos y necesaria la economía popular -, no se descarta su paso en papamóvil por una zona populosa.
En cambio, se quedó con las ganas de hablar el ministro de RREE y Culto, Pablo Quirno, en el saludo del papa a los líderes de las iglesias cristianas y de las otras confesiones en el Palacio San Martín. Como es la sede histórica de la cancillería, Quirno pensó que se le abría una oportunidad, pero la Santa Sede le dijo que el pontífice será el único orador.
Por lo demás, la Santa Sede le había recomendado al Gobierno en el inicio de los preparativos de la visita que todos los niveles del Estado alcanzados por la venida del pontífice debían participar en la organización. Luego de una primera reunión en la Casa Rosada en que el Gobierno porteño y los de la provincia de Buenos Aires brillaron por su ausencia, desde la segunda los sumó.
La insistente prédica del Vaticano y de la Iglesia argentina de que León XIV “viene para todos los argentinos” y -como clamó el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva “no debe ser metido en la grieta”- fue aprovechada por Karina Milei -poco afecta a hacer declaraciones- para enviarle un mensaje a la oposición: dijo que su visita no debe ser usada políticamente.
Sigue faltando, sin embargo, que el presidente reciba a la cúpula del Episcopado que hace más de dos años le pidió una audiencia para saludarlo con motivo de la Navidad y ni siquiera obtuvo respuesta. En la Iglesia creen que la falta de interés de Milei en recibirla tiene que ver con las críticas de los obispos a aspectos de su gestión. Nada nuevo bajo el sol.
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