Momentos de incertidumbre viven los trabajadores despedidos y todavía empleados de la avícola Granja Tres Arroyos, grupo empresario que atraviesa una profunda crisis y con sus empresas concursadas, ante la caída de la conciliación obligatoria que vence este viernes y que obligó a reincorporar a los 1.200 operarios desvinculados en la provincia de Buenos Aires a principios de mes.

Por otro lado, parte de la planta de Capitán Sarmiento, cuya paralización total fue anunciada por la firma a finales de agosto, retomó sus actividades en la división subproductos con trabajos para otras empresas. No obstante, los 50 trabajadores que se desempeñan en el sector no están cobrando sus sueldos, según afirmaron fuentes gremiales.

La conciliación obligatoria, que vence hoy, fue dictada por el Ministerio de Trabajo bonaerense por 15 días hábiles el pasado 5 de septiembre. El próximo lunes habrá una nueva audiencia entre la empresa y el Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (STIA) filial Buenos Aires en la sede de la cartera laboral, en donde se podría dictar la extensión de la medida por cinco días más.

También se llevará a cabo una audiencia entre representantes de la firma y de la Unión de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre), cuya conciliación vence el 1° de octubre.

Cabe recordar que Granja Tres Arroyos despidió a 1200 trabajadores en la provincia: 700 de la planta de Capitán Sarmiento, 50 de Pilar y 450 de WADE, en Esteban Echeverría.

En diálogo con Clarín Rural, la delegada del STIA de la planta de Capitán Sarmiento, Sofía Codrovich, sostuvo que los empleados “están esperando la audiencia del lunes para saber qué pasa con los despidos”, aunque no hay mayores expectativas: “puede ocurrir lo mismo que pasó en las anteriores audiencias, porque no nos dan garantías de nada”.

Trabajadores de Granja Tres Arroyos apostados en la entrada de la planta, preparando ollas populares.

“Ni siquiera viene un representante de la empresa a darnos explicaciones o alguna solución. Es más de lo mismo. Sinceramente, deseamos que a los despedidos se le pague lo que se les debe, porque la situación en Capitán Sarmiento y alrededores es muy triste, desesperante”, dijo Codrovich.

Alberto, trabajador despedido con casi 20 años de antigüedad en la planta de localidad del interior bonaerense, se manifestó en el mismo sentido: “estamos como podemos, no como queremos, así, a los ponchazos”.

Ante los salarios y aguinaldo atrasados y el no pago - hasta el momento - de indemnizaciones, los operarios desafectados hoy hacen “cchangas, aquellos que consiguen, y viven de bolsones de mercadería. Además, tenemos los servicios con amparo para evitar el corte y seguimos sumando deudas”.

“Posiblemente, la empresa ratifique los despidos el lunes. Y después veremos si se consigue cobrar algo. Hoy las ollas populares siguen y el acampe, que hoy está abandonado, posiblemente vuelva el lunes, dependiendo de lo que se resuelva en la audiencia”, indicó Alberto.

Reactivación parcial

Como se dijo anteriormente, la planta de Capitán Sarmiento, en la cual se despidió a cerca del 70% del personal, tuvo una reactivación parcial en las últimas semanas en el sector de subproductos, aunque no lo hace con producción propia, sino que está trabajando a fasón (terceros).

Cabe recordar que a finales de agosto, la firma anunció la paralización total de la fábrica, para posteriormente proceder con los despidos masivos.

Según comentó Codrovich, dicho sector se encarga de procesar sangre, vísceras y plumas para producir harina, que es exportada a Chile.

“Solamente un sector está trabajando, que es el de subproductos. Son pocos los operarios, alrededor de 50, y lo están haciendo gratis, porque no se les paga nada, ni siquiera con mercadería o pollos”, comentó Codrovich y agregó: “no nos dicen cómo nos van a pagar los sueldos adeudados, mucho menos los actuales. No hay ni promesas”.

La representante gremial detalló que hay tres turnos operativos, aunque con la carga horaria reducida.