Florida registra cada año el mayor número de muertes relacionadas con rayos en Estados Unidos. Desde 2006, 105 personas murieron en el estado a causa de este fenómeno natural. Una pareja de Winter Garden sobrevivió a uno de estos episodios el 2 de septiembre, pero ambos quedaron con lesiones y problemas de salud que todavía persisten.
Clare y Aaron Walenga caminaban por el sendero West Orange poco después de las 7 de la tarde. Ella se protegía del sol bajo un paraguas y ambos se reían porque la lluvia había mojado sus pantalones. Ninguno había escuchado truenos ni visto relámpagos. Pero de repente, un rayo los derribó.
Aaron, de 48 años, quedó con una herida en la cabeza y una fractura de nariz. Clare, de 43 años, perdió el conocimiento y su corazón dejó de latir.
"No hubo truenos ni relámpagos y, de repente, me encontré en el suelo. Es difícil explicar el dolor que sentía", contó Aaron, según informó Yahoo News. "En ese momento no lo entendía. Pensé que me estaba muriendo".
Una amenaza que puede aparecer sin señales claras
Michael Sachetti Weyand y Amber McManus pasaban cerca cuando cayó el rayo. Los testigos vieron una cerca que echaba chispas y encontraron a la pareja boca abajo.
La pareja sufrió el impacto de un rayo. Foto: Aaron Walenga.
Sachetti Weyand nunca había practicado reanimación cardiopulmonar, pero comenzó a asistir a Clare. "Pero en ese momento supe que tenía que empezar", dijo en un reportaje del canal WESH 2. "Clare estaba azul. Nunca antes había visto a nadie de ese color".
El hombre realizó las maniobras durante tres o cuatro minutos, hasta que Clare respiró profundamente. La rápida intervención permitió mantenerla con vida hasta la llegada de los servicios de emergencia.
Florida registra cada año el mayor número de muertes relacionadas con rayos en Estados Unidos. Foto: Aaron Walenga.
Según John Jensenius, especialista del Consejo Nacional de Seguridad contra Rayos, cerca de nueve de cada diez personas sobreviven a una lesión relacionada con un rayo. Sin embargo, el impacto puede provocar un paro cardíaco y dejar secuelas durante años.
La descarga eléctrica puede afectar el corazón y el sistema nervioso. También puede causar pérdida temporal de audición o visión, conmociones cerebrales, daño cerebral y quemaduras.
"Los rayos afectan al sistema de conducción eléctrica del corazón, un sistema muy complejo encargado de coordinar los latidos", explicó Jason Sevald, subdirector de medicina de urgencias del Centro Médico Palm Beach Gardens. "El sistema nervioso también puede verse afectado, lo que podría explicar el dolor generalizado".
La descarga eléctrica puede afectar el corazón y el sistema nervioso. Foto: Aaron Walenga.
Las secuelas pueden durar años
Clare despertó en el hospital al día siguiente con pérdida de memoria a corto plazo y una conmoción cerebral grave. "Le hice a mi hermano las mismas cinco preguntas una y otra vez sin darme cuenta", contó, según Yahoo News.
Tres semanas después del impacto todavía tenía rigidez en el cuello y dolor en los hombros, antebrazos, muñecas y manos. Por ese motivo, aún no había podido regresar a su trabajo como asistente de admisiones.
Aaron también sufrió quemaduras en el brazo con el que sostenía el paraguas y debajo del reloj, donde el metal tocó su piel. Sin embargo, pudo regresar a su trabajo como profesor de asignaturas optativas.
La pareja tiene tres hijos. Foto: Aaron Walenga.
La pareja tiene tres hijos de entre 12 y 15 años. Para Clare, la experiencia reforzó el sentido de propósito de la familia.
"Somos cristianos devotos y vivimos con un gran propósito", dijo. "No diría que esto haya cambiado nuestras prioridades, pero sabemos que Dios aún no ha terminado con nosotros. Él nos trajo de vuelta y ahora tenemos un propósito y una misión mayores".
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