Los presidentes de Estados Unidos y China, Donald Trump y Xi Jinping, tomaron este viernes el té en la Casa Blanca y subrayaron que la visita de Estado del mandatario asiático a Washington ha servido para situar la relación entre las dos potencias en un plano más positivo.

"Hemos logrado grandes avances, muy positivos para ambos países", dijo Trump durante el acto celebrado en el Cuarto Rojo de la Casa Blanca y en el que ambos líderes estuvieron acompañados por las primeras damas, Melania Trump y Peng Liyuan.

Aunque Trump no ofreció más detalles sobre una visita de la que no ha transcendido ningún gran acuerdo, Xi fue un poco más allá al asegurar que durante su estancia de tres días en la capital estadounidense ambas partes han acordado dotar a la relación bilateral "de nuevo contenido, estableciendo que dichos lazos serán constructivos y de estabilidad estratégica, basados en el respeto, la equidad y la reciprocidad".

Xi ha destacado durante el viaje la necesidad de que ambos países compitan con la idea de que su rivalidad resulte positiva tanto para Pekín como para Washington, algo que contrasta con la narrativa de ganadores y perdedores que ha venido empleando Trump desde que retornó a la Casa Blanca en enero de 2025.

El republicano dijo que los agricultores estadounidenses "van a estar muy contentos" por los resultados de la visita, aunque por el momento no se ha anunciado nada sobre un incremento de cuotas adquiridas por China.

Antes de la llegada del presidente chino a Estados Unidos, Washington anunció que ambas partes habían logrado prorrogar hasta enero la tregua arancelaria que firmaron en otoño de 2025, aunque temas de peso en la relación bilateral, como la competencia sobre la inteligencia artificial, el levantamiento de restricciones a las tierras raras chinas o a los semiconductores estadounidenses más sofisticados no parecen haber arrojado acuerdos concretos.