La crisis pega con especial fuerza en los centros comerciales a cielo abierto del conurbano bonaerense. En zona sur, y particularmente en el Paseo Comercial de la calle Rivadavia, en Quilmes, el corredor está casi vacío. No es solo una baja de peatones por la ola polar, sino algo más complejo de dimensionar que se viene dando de forma sostenida hace meses.

Tanto los comercios que llevaban muchos años funcionando como emprendimiento más recientes en el centro, fueron cerrando progresivamente sus puertas. Quienes caminan habitualmente notaron el aumento de persianas bajas y carteles que ofrecen alquileres en una zona que solía ser la más codiciada y cotizada.

En medios locales, el presidente del Paseo Comercial de Quilmes, Claudio Denovitzer, confirmó que las cifras de negocios cerrados está arañando un máximo histórico: "Hay una cantidad impresionante de locales vacíos. Lo vemos nosotros varias veces por día. Debe ser récord o estar muy cerca del récord".

La peatonal Rivadavia registra un récord de locales cerrados.

Para Denovitzer, hay dos elementos fundamentales para explicar este fenómeno y otros complementarios. La fuerte retracción en el consumo y los altos valores en los alquileres de locales son los dos ejes centrales, pero a esto también se suman cambios fuertes en los hábitos de consumo por la venta online.

"Todos sabemos que estamos atravesando una crisis importante. Hay una retracción en las compras y todavía falta que algunos propietarios se ajusten a los valores actuales", señaló Denovitzer en primer lugar, en una entrevista la programa radial Haro con Hache.

Es que en el centro de Quilmes, un corredor que supo ser pujante en zona sur, los alquileres arrancan en un piso aproximado de 5.000 dólares para locales pequeños, mientras que otros de mayores proporciones pueden escalar a los 10 mil o hasta 20 mil dólares. Eso es el valor de mercado, pero en la práctica resultan muy por encima de lo que la mayoría de los comerciantes se pueden permitir en un momento en que las ventas cayeron en la mayoría de los polos de comercio minorista.

Quienes tienen contratos vigentes deben acompañar aumentos trimestrales que muchas veces no tienen su correlato con las ventas, lo que hace que la rueda sea muy difícil de sostener.

La peatonal Rivadavia registra un récord de locales cerrados.

"Tengo una casa de ropa desde hace más de 10 años, pero cada vez es más difícil", cuenta el encargado de un local ubicado en pleno centro: "En el último tiempo, lo que más nos mató fue la importación de China. Más todavía la tendencia a comprar directamente en aplicaciones que te mandan desde allá, porque ahí quedamos totalmente afuera y con valores con los que no podés competir".

La venta online es un cuadro de época que explica otra pata de este fenómeno. El modelo del comercio tradicional con vidriera a la calle parece estar también en crisis. Hoy una gran parte del consumo se hace a través del celular, sin siquiera salir de casa. Muchos comerciantes han ido migrando ante esta realidad. "Tengo un emprendimiento de venta de llaveros, medias y otros artículos de ese tipo, con personajes. Me manejo 100% por Instagram y voy a ferias. No podría nunca tener un local porque no puedo pagarlo. Soy docente y esto es una entrada extra, pero me manejo con el celular", cuenta Vanesa, vecina de Quilmes. Las ferias son muchas veces la única instancia de venta presencial de los emprendedores.

También hay comerciantes que, ante el valor de los alquileres y el aumento de las ventas por Mercadolibre y otras aplicaciones, decidieron dejar de alquilar un local y pasar a tener un showroom en un departamento o una casa. Los alquileres son mucho más accesibles y aunque pierden vidriera, explotan las redes sociales para atraer clientes.

Lo cierto es que las persianas bajas impactan directamente en el entorno urbano, como un efecto dominó. Cuantos más locales vacíos hay en el centro quilmeño, menos clientes se acercan y los locales que subsisten empiezan a ver un panorama más oscuro. Todos coinciden en que el rubro textil es el más golpeado y eso se ve a lo lago de la calle Rivadavia. Pero también otros sectores, como el gastronómico, están tambaleando, ya que es lo primero que se recorta en tiempos de crisis. La venta de cercanía de las verdulerías o panaderías también nota el cambio: los clientes compran en menor cantidad y lo justo.

Para hacerle frente a este panorama, la mayoría propone ofertas y, sobre todo, cuotas. En este marco se sostiene el programa Elijo Quilmes, una iniciativa municipal de apoyo a PyMEs y comercios locales a través de una tarjeta de descuentos, con una revista digital que ofrece ofertas semanales y beneficios exclusivos para miembros.