La rutina de un grupo de pescadores en las cálidas aguas del noroeste de Florida dio un giro surrealista este fin de semana. Mientras la tripulación de la firma Hot Spots Charters navegaba en busca de especies habituales como corvinas, lenguados o caballas, el capitán Daniel Arsenault divisó a lo lejos un objeto extraño que flotaba a la deriva en el Golfo de México. Al acercarse para investigar, descubrió que no se trataba de restos de basura marina ni de una boya desprendida, sino de un dron perteneciente a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.

FISHERMEN PULL MILITARY DRONE FROM FLORIDA WATERS

A Pensacola fishing charter recovered a large unmanned aircraft several miles off Florida’s Gulf Coast.

The drone resembles an Iranian Shahed-136, but officials say it appears more likely to be a U.S.-built test variant.

For… pic.twitter.com/81B6ryE7Bu

— One America News (@OANN) September 20, 2026

El insólito rescate ocurrió en las inmediaciones de la Base de la Fuerza Aérea Eglin, una instalación estratégica ubicada en el extremo occidental del Panhandle de Florida que alberga al 96.º Ala de Pruebas de la Fuerza Aérea. La tripulación no solo subió a bordo el pesado artefacto militar con ayuda de los pasajeros, sino que el hallazgo vino con premio doble: justo debajo del dron nadaba un ejemplar de pez dorado que terminó directamente en la nevera del barco.

Ingeniería inversa: la réplica del temido Shahed-136

Las imágenes capturadas por la tripulación revelan la silueta inequívoca de un FLM-136, la plataforma objetivo que dio origen al Sistema de Ataque de Combate No Tripulado de Bajo Costo, conocido por sus siglas en inglés como LUCAS. Fabricado por la firma SpektreWorks en Arizona, este dron fue diseñado originalmente mediante ingeniería inversa para clonar las características del temido Shahed-136 de diseño iraní, un arma de ataque unidireccional que ha redefinido los conflictos modernos en Ucrania y Medio Oriente.

El dron LUCAS fue encontrado por pescadores en Florida. Foto: Charlie Green/The War Zone

Con una envergadura de 2,5 metros, una longitud de 2,9 metros y un peso aproximado de 32 kilogramos, la plataforma LUCAS representa la apuesta del Pentágono por la guerra atricional de masa. A un costo estimado de 35.000 dólares por unidad, estas municiones merodeadoras ofrecen capacidades autónomas de largo alcance a una fracción del costo de los misiles de crucero tradicionales. El modelo rescatado del mar presentaba daños típicos de un impacto contra el agua, careciendo del cono frontal de sensores, la hélice trasera y el motor.

La respuesta de la Fuerza Aérea y la recuperación del prototipo

Tras la viralización de las fotografías en redes sociales, las autoridades militares no tardaron en reaccionar. Un portavoz de la Base Aérea de Eglin confirmó oficialmente que un sistema aéreo no tripulado LUCAS se desprendió e impactó contra el agua durante unas pruebas de rutina programadas en el vasto Campo de Pruebas del Golfo, una zona de entrenamiento marítimo que abarca más de 120.000 millas cuadradas sobre las aguas del Golfo de México.

El dron Shahed-136 'Kamikaze' de fabricación iraní sobrevuela el cielo de Kermanshah, Irán, el 7 de marzo de 2024. Foto: Middle East Images/AFP

El capitán Arsenault y su equipo notificado a las agencias locales para coordinar la devolución de la propiedad federal. Horas más tarde, la propia empresa charter confirmó en sus canales oficiales el cierre del episodio con humor, aclarando que vehículos negros del gobierno se habían presentado en el muelle para retirar el prototipo.

A pesar de lo insólito del evento, la pérdida de drones objetivo en esta región de Florida es relativamente frecuente; la Fuerza Aérea opera una pequeña flota de embarcaciones contratadas dedicadas exclusivamente a recuperar cerca de un centenar de drones derribados cada año en ejercicios con fuego real.