Hay una pregunta sin respuesta en el arco de la dirigencia política, e incluso entre economistas, que en el fondo condiciona el trabajo y las decisiones de Javier Milei y su equipo económico: ¿el eje del discurso opositor de cara a 2027 será ‘mejorar’ el Plan Milei o revertirlo girando 180° rumbo a 2031?

El Gobierno evitó por el momento medidas que obligan a pensar la necesidad de una transición volátil. No habrá un Plan Bomba que desarmar en 2027 o imaginar ‘el día después de’ como suponía salir de la Convertibilidad o control de precios. Quizás un sector de la oposición esté pensando en cómo revertir más que mejorar el Plan Milei (¿volver al cepo? ¿brindar más estímulos fiscales? ¿tasas de inflación más altas?) pero también es cierto que ni el gobernador de la Provincia, Axel Kicillof, no ha sido taxativo respecto a un giro de 180°. ¿Milei está moldeando a la oposición?

“La inflación seguirá bajando”, dicen cerca de él por estas horas en las que el dato de inflación de junio, por primera vez desde agosto del año pasado, volvió a empezar con 1.

El Presidente ya no dice más que la inflación pronto empezará con cero. Un economista de renombre considera que el peor error que podría cometer ahora Milei sería apresurarse con bajar más la inflación. Incluso de cara a 2027. El Presidente ha dicho tantas cosas en economía en el pasado que por qué no dejar pasar que alguna vez pretendió bajar la inflación de manera fulminante y la realidad hoy impone alcanzar o consolidar otros objetivos.

“¿Se modificó en algo la política fiscal y monetaria para pensar que la inflación no seguirá descendiendo?”, responde cuando le preguntan por la evolución que espera para los precios. Lo que importa es la tendencia y más temprano que tarde la inflación seguirá cediendo”.

Para Lorenzo Sigaut Gravina, economista de Equilibra, la inflación de julio daría similar a le de junio (1,9%).

Habrá que ver. Hay comercios que recibieron en estos días listas con aumentos de precios con el pretexto de la suba del dólar oficial de casi 5% en junio. El traslado a los precios locales del aumento del dólar en la Argentina es como el Sol. Aunque no lo veamos siempre está.

“Ya pasó en 2025”, dice Sigaut Gravina cuando el dólar subió en las elecciones y la inflación llegó a 3,4% en marzo de 2026.

Más allá del impacto puntual del reacomodamiento del dólar en la inflación, tantos los analistas locales como internacionales esperan que el dato anual para este año cierre parecido al de 2025 (31,5%).

“La baja de la inflación se está consolidando”, dijo Miguel Angel Broda en su ciclo habitual de charlas con clientes semanas atrás. Fernando Marull ve por ejemplo 1,8% en julio.

“Esperamos que la desinflación continúe”, señaló por su parte JP Morgan en una nota a sus clientes esta semana. Este banco proyecta una inflación promedio de 2% mensual para los próximos meses, o sea en línea con junio-julio, para luego descender a 1,5% promedio en el último trimestre del año.

Milei no utilizó -para algunos acertadamente- un plan de shock para bajar la inflación, uno que la lleve rápido a un dígito anual como el Plan Austral o la Convertibilidad. En todo caso será un debate entre los historiadores por qué no lo hizo (si no pudo, no supo o no quiso). “Lo cierto es que con este programa -dice Broda-, el trade off entre inflación y reactivación exige ahora girar algo más hacia la actividad”. Broda hace referencia a que el actual programa para bajar la inflación adolece de la falta de lo que quizás otros programas -en general los heterodoxos-, suelen tener en cuenta como alguna coordinación de salarios para que el consumo no quede relegado y la economía reactive.

La semana pasada el viceministro de Economía, José Luis Daza, admitió que “mucha gente aún no percibe; recibe los beneficios, pero está todo cuajando para que se empiece a sentir de manera más intensa”.

El propio Milei hace un mes dijo que con solo bajar la inflación y estabilizar la economía no alcanza. Que tiene que haber crecimiento y empleo.

En el Gobierno no hay nadie pensando la arquitectura del sistema financiero o del esquema tributario y cómo impacta la baja de la inflación en los gastos fijos de las personas. La política es ‘dejar que suceda’ y a lo sumo reunirse con bancos para facilitar la obtención de crédito.

La economista Marina Dal Poggetto habla de una cuestión de fondo en un reciente trabajo en el cual relevó los sectores ganadores y perdedores de la economía, diciendo que el problema de fondo no es el crecimiento dual que genera sino lo que ella llama falta de un “mecanismo de transmisión”, esto es, que el excedente que se genera en un sector (por ejemplo el exportador) no se redistribuya al consumo y la inversión local. “Buena parte de las divisas que se generan quedan inmovilizadas como activos financieros y depósitos en lugar de irrigar al resto del entramado productivo. El esquema distributivo está roto”.

La designación de la argentina Silvana Tenreyro en el FMI es bien recibida en la Casa Rosada. No hay es descorchar: es alguien con pensamiento propio y no casada intelectualmente con las ideas de la libertad, pero en el Gobierno argentino a esta altura dan la bienvenida a toda agenda de trabajo que no signifique lo que, por ejemplo, sucedió con el chileno Rodrigo Valdés. Tenreyro, que asumirá el 10 de agosto, tendrá a su cargo la publicación del reporte que todos los gobiernos temen y es el informe Perspectivas Económicas Mundiales. Además de dar la primera conferencia de prensa en las habituales asambleas del FMI.