A los 105 años, Anna Decanini tiene una respuesta para quienes le preguntan por el secreto de su longevidad. Para la mujer de Norwalk, Connecticut, no existe una fórmula única. Su receta reúne amor, familia, perdón, buena comida, vino, una taza de espresso y un sentido del humor capaz de restarle importancia a los problemas.

"He tenido una buena vida", dijo Decanini, según informó CT Insider. "Ojalá todos pudieran tener la misma vida que yo. Tuve una vida maravillosa y se la deseo a todos. Ojalá todos pudieran tener la vida que yo tuve". Así resumió una existencia que incluyó una infancia en Italia, una guerra, un matrimonio duradero y una nueva vida en Estados Unidos.

Según informó CT Insider, Decanini nació en Nueva York en 1921, pero a los 11 años regresó con su familia a Lucca, en la Toscana. Allí creció vinculada al restaurante de su padre, donde conoció una relación con la comida basada en ingredientes frescos y enteros.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el restaurante familiar fue confiscado por los alemanes. Su nieta, Michelle Riley, contó que el padre, el hermano menor y el prometido de Decanini debían esconder a jóvenes italianos en el ático y detrás de los muebles para evitar que los soldados alemanes los reclutaran.

Decanini, sin embargo, no suele concentrarse en los momentos más difíciles de su pasado. "Viví esa guerra. No me afectó mucho y no pensé demasiado en ella", explicó. "Teníamos un buen restaurante, así que siempre teníamos comida". Y agregó una frase que resume su filosofía: "Soy de las que se alejan de las historias tristes y prefieren vivir la vida y ser felices".

Anna Decanini cumplió 105 años. Foto: captura Instagram @brightviewseniorliving.

Perseguir el "sueño americano" y dejar atrás el horror de la guerra

Su llegada definitiva a Estados Unidos ocurrió en la década de 1950, cuando su esposo, Raffaello, un ingeniero, fue convocado para colaborar con la construcción del puente Verrazano-Narrows en Nueva York. La pareja permaneció unida hasta la muerte de él en 2012, a los 96 años.

Decanini se instaló en Brightview, una comunidad para adultos mayores de New Canaan, en 2019, cuando tenía 99 años. Su familia quería que estuviera más cerca de sus hijos y nietos. Con el paso del tiempo, la mujer se convirtió en una de las residentes más reconocidas del lugar por su elegancia y su vitalidad.

Decanini nació en Nueva York en 1921. Foto: captura Instagram @brightviewseniorliving.

A los 105 años conserva mucha agilidad y buenos hábitos

En una conversación, se levantó de su silla y realizó tres sentadillas sin dificultad. "¿Eh? ¿Qué te parece?", preguntó después, ante la mirada orgullosa de su nieta.

Decanini se instaló en Brightview, una comunidad para adultos mayores de New Canaan, en 2019. Foto: captura Instagram @brightviewseniorliving.

La actividad también forma parte de su historia. Durante años leyó una o dos novelas por semana, resolvió crucigramas en italiano, asistió a las películas de su residencia y disfrutó de la bicicleta, el baile, los paseos y la cocina.

Su alimentación ocupa un lugar central. Decanini evita la comida basura y los aperitivos entre comidas. En cambio, prefiere ingredientes reales y mantiene una particular tradición nocturna: cada noche toma un espresso con cinco cucharadas de azúcar y no renuncia a las tortas.

Su llegada definitiva a Estados Unidos ocurrió en la década de 1950. Foto: captura Instagram @brightviewseniorliving.

"Mi vejez es maravillosa", afirmó. "Nunca he tenido dolor. Me gusta hacer cosas. Amo a mi familia. Ante cualquier dificultad, seguía adelante día tras día. Si tuviera que vivirla de nuevo, la viviría igual".