La psicóloga colombiana de 30 años Catalina Giraldo murió tras acceder a la eutanasia el pasado 9 de julio, luego de una larga batalla por acceder al suicidio médicamente asistido.

Víctima de graves trastornos de salud mental, Giraldo se había convertido en la primera persona en pedir de manera formal el acceso a este procedimiento, una práctica que fue despenalizada en el país en 2022.

Giraldo fue diagnosticada con trastorno depresivo mayor severo y persistente, trastorno límite de la personalidad y trastornos de ansiedad. “Es como una sensación de vacío con la vida, que lo siento físicamente, en el pecho, y me duele”, había contado la mujer en una entrevista con Noticias Caracol.

Desde los 20 años, la joven atravesó diversos tratamientos; accedió a cerca de cuarenta esquemas farmacológicos; infusiones de ketamina, y atravesó largos procesos de psicoterapia e intervenciones como la terapia electroconvulsiva.

Además, en los últimos siete años, pasó por nueve internaciones y varios intentos de suicidios a raíz de crisis agudas.

Catalina Giraldo tenía 30 años y padecía trastornos de salud mental desde hace 10 años.

Una larga lucha por el sucidio asistido

En Colombia, el suicidio médicamente asistido fue despenalizado en 2022 por la Corte Constitucional, que lo reconoció como parte del derecho a morir dignamente. Sin embargo, a diferencia de la eutanasia (que sí cuenta con protocolos y regulación), esta práctica todavía no tiene un marco normativo claro que establezca cómo debe implementarse.

En octubre de 2025, Giraldo presentó formalmente su solicitud ante su prestadora de salud. El pedido fue rechazado con el argumento de que no existen condiciones normativas ni operativas que garanticen su realización de manera legal y segura.

Un juez de Bogotá rechazó su planteo al considerar que podría acceder a la eutanasia. De acuerdo a la página derechoamorir.org, la diferencia entre la eutanasia y el suicidio asistido es quién administra el fármaco. En el caso de la eutanasia es el personal de salud quien da el medicamento que provoca la muerte y en el caso del suicidio asistido es el paciente el que se autoadministra el medicamento que otra persona le proporciona.

El caso derivó en una disputa judicial. Acompañada por su abogado, Lucas Correa, inició una batalla legal con la que buscó largos meses no solo una respuesta individual, sino también sentar un precedente.

“La Corte tiene en sus manos un caso único y excepcional, en el que quien decide morir pide hacerlo de otra manera: acompañada, sin dolor y junto a su familia”, sostuvo Correa.